Amazon reconoce que no tiene repartidores en España: toda la última milla recae en subcontratas
El timbre suena, el repartidor responde "Amazon" y la furgoneta luce el logo de la multinacional. Pero quien entrega el paquete no es un empleado de Amazon: la compañía reconoce que no tiene repartidores propios en España y que toda la última milla depende de una red de empresas subcontratadas. Un modelo que los sindicatos consideran una vía para eludir responsabilidades laborales y que el Ministerio de Trabajo, tras la campaña del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, vuelve a poner en el foco.

Un modelo de negocio construido sobre terceros
La campaña lanzada por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha puesto el foco internacional en este modelo. El edil impulsa la Delivery Protection Act, una norma que obligaría a Amazon y otras grandes compañías a contratar directamente a sus repartidores. La alcaldía neoyorquina sostiene que estas empresas "han construido negocios de miles de millones de dólares basándose en un sistema de subcontratación diseñado para eximirse de responsabilidad", mientras dictan las rutas y las cuotas de productividad sin reconocer a los trabajadores como empleados.
Amazon responde que "no subcontrata el transporte, dado que no es parte de su actividad". La compañía asegura que contrata "bajo la normativa de transporte" a "una amplia red de empresas de transporte especializadas" que realizan el reparto de la última milla, y que la relación con ellas es "la propia de un contrato de transporte", en la que Amazon actúa como operador (cargador) y las empresas de reparto como porteador. Sin embargo, los mensajeros que entregan sus paquetes dependen de empresas como SEUR, DHL, Correos o subcontratas de estas, así como de autónomos locales a través del programa Amazon Hub Delivery. La compañía no ha dado cifras concretas sobre cuántos trabajadores reparten para ella en España, y los sindicatos CCOO y CGT admiten que ni ellos lo saben; Amazon solo habla de "cientos" de empresas contratadas.
El aval del Ministerio de Trabajo a la reclamación de Mamdani
El Ministerio de Trabajo ha respaldado la campaña de Mamdani. Fuentes del departamento de Yolanda Díaz aseguran que "respaldan la campaña del alcalde de Nueva York, como no puede ser de otra manera, ya que va en la línea de lo que ha defendido siempre este departamento". Añaden que la ministra ha criticado "en varias ocasiones el modelo laboral de aquellas plataformas digitales que utilizan fórmulas, como la de la cesión ilegal de trabajadores, que impiden que se garanticen los derechos laborales". El Ministerio también subraya que la subcontratación "no puede ser meramente especulativa y sin ejercicio de los poderes empresariales" por parte de las empresas auxiliares, y que esa realidad "no puede cambiar cuando se usan algoritmos o fórmulas tecnológicas que permiten, en la práctica, a la empresa principal controlar y organizar el trabajo".
En España, la Inspección de Trabajo ha sancionado a Amazon en varias ocasiones por cesión ilegal de repartidores a través de subcontratas, con resultados dispares en los tribunales: algunas sentencias han considerado a Amazon la verdadera empleadora, pero otras, como varias en Catalunya, han sido revocadas. Amazon solo aporta cifras de las sentencias firmes ganadas: cuatro hasta la fecha, con varios procedimientos abiertos "con resultado igualmente favorable". El sindicato ELA también ha denunciado esta situación en Euskadi.
El precedente del Supremo: ¿extensible a Amazon?
En marzo hubo una sentencia del Tribunal Supremo que concluyó la existencia de cesión ilegal en el caso de DHL con varias subcontratas de última milla. El tribunal primó "la dirección de los trabajadores" sobre la existencia de medios productivos en manos de la contratista, según analiza Adrián Todolí, profesor de Derecho del Trabajo de la Universidad de Valencia. La sentencia sostiene que DHL ejerce "un control efectivo y exhaustivo de la actividad laboral", no un mero control técnico o de calidad. En CCOO consideran que este criterio puede ser extensible a otras subcontrataciones de última milla, como la de Amazon. La multinacional lo niega y alega que su modelo es "muy diferente" al de DHL: "Amazon no es un transportista que subcontrata: es un operador logístico que, en su condición de cargador, contrata los servicios de empresas de transporte que actúan como porteadores", insisten, y aseguran que "se ajusta plenamente a la normativa vigente" sin implicar "ningún tipo de dirección laboral".
El caso de Amazon presenta, además, un agravante: las subcontratas "a medida". Antonio, trabajador delegado de CGT en la multinacional (nombre ficticio), explica cómo funciona el sistema: la compañía "controla todo, te impone las condiciones de negocio", desde la zona de reparto hasta el número de furgonetas y trabajadores necesarios. Incluso llegó a pagar entre 5 y 10 céntimos más por paquete si la subcontrata serigrafiaba sus furgonetas con el logo de Amazon. "Tú como empresa no necesitas infraestructura, disfrutas de una infraestructura que te pone Amazon", asegura. "No decides nada, ni los proveedores. Toda la estructura es amazoniana".
La nueva estrategia tras los falsos autónomos
Raquel Boto, de la Secretaría de Acción Sindical y Transiciones Estratégicas de CCOO, advierte de que esta "estrategia" se da "en todas partes" y en distintos sectores. "La primera lucha con este tipo de empresas era conseguir la laboralidad. El fin de los falsos autónomos. Esto empieza a estar bastante acotado, pero ahora hay estas otras estrategias", explica. Una vía que, denuncia, dificulta enormemente la organización sindical y "rebaja condiciones laborales". Luis Mercado, de Transportes y Logística de CCOO, añade que "cuanto más subcontratas, más se divide la cadena y peores son las condiciones laborales", aunque aclara que CCOO "no se cierra a la subcontratación", siempre que sea legal y con condiciones del sector.
El propio sector reconoce sus caídas. Roberto (nombre ficticio), que fue repartidor de Amazon Flex y ahora dirige una pequeña empresa de transportes, describe cómo las cadenas de subcontratación, con DHL y SEUR externalizando a empresas menores, "bajan tanto el precio por paquete que ya no resultan rentables" para las pymes. En ese contexto, proliferan prácticas como la de los "andarines", personas que entregan paquetes andando desde una furgoneta aparcada, "en cualquier calle del centro de Madrid", y de las que Roberto duda mucho que estén dadas de alta: "Con lo costoso que es contratar a una persona, lo dudo mucho".
Amazon, entretanto, disparó sus beneficios en el primer semestre del año hasta rozar los 93.000 millones de dólares, una cifra que Antonio, de CGT, usa para argumentar que "no es un problema económico. Amazon podría contratar a los repartidores. Es una cuestión de eludir responsabilidades. De contratar a bajo coste, no asumir bajas, ni problemas sindicales".



