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Burón acusa al PP de querer volver al modelo de vivienda de los 90, cuando los precios subieron un 250%

El secretario general de Vivienda, Javier Burón, ha cargado contra el PP por su oposición al segundo decreto de vivienda, que incluye la prórroga automática del alquiler. En declaraciones a infoLibre, Burón sostiene que el partido conservador persigue "el modelo de finales de los noventa", una etapa en la que el precio de la vivienda en España se disparó un 250%.

Fotografía que ilustra la noticia: Burón acusa al PP de querer volver al modelo de vivienda de los 90, cuando los precios subieron un 250%
(infolibre.es)

La prórroga automática del alquiler, en el centro de la polémica

El segundo decreto de vivienda del Gobierno se encuentra bloqueado en el Congreso, y uno de los puntos más controvertidos es la prórroga automática de los contratos de alquiler. Esta medida, incluida en el texto, ha generado un fuerte rechazo por parte del Partido Popular, que la considera intervencionista y perjudicial para los propietarios.

Javier Burón, secretario general de Vivienda, ha sido tajante al respecto. En declaraciones recogidas por infoLibre, el alto cargo del Ministerio ha señalado que la oposición del PP no responde a un interés por mejorar la política de vivienda, sino a una vuelta al pasado. "El PP quiere el modelo de finales de los noventa", afirmó Burón.

Según Burón, aquel modelo es precisamente el que provocó una escalada sin precedentes de los precios. Entre finales de los años noventa y mediados de la década de 2000, el precio de la vivienda en España se multiplicó por más de tres, con un incremento acumulado del 250%. Esa burbuja inmobiliaria, alimentada por la especulación y la falta de regulación, acabó estallando con la crisis de 2008, que dejó a millones de familias con deudas impagables y un parque de viviendas vacías.

La prórroga automática del alquiler, explican fuentes del Ministerio, busca proteger a los inquilinos ante la subida de los precios y la escasez de oferta. Si un contrato llega a su fin y no se pacta una renovación, el arrendatario podría permanecer en la vivienda en las mismas condiciones durante un periodo adicional, salvo que el propietario acredite una necesidad justificada de recuperarla para uso propio o de un familiar.

Un decreto atascado entre intereses contrapuestos

El segundo decreto de vivienda fue aprobado en Consejo de Ministros a principios de año, pero su tramitación parlamentaria se ha visto frenada por la falta de acuerdo entre los grupos. Junto a la prórroga automática, el texto incluye otras medidas como la limitación de los alquileres de temporada, la ampliación del parque público de vivienda o la regulación de los alojamientos turísticos.

La posición del PP ha sido de rechazo frontal a varias de estas iniciativas, lo que ha impedido que salga adelante la convalidación. Burón, en su intervención, ha vinculado esa postura con la defensa de unos intereses muy concretos. "El PP quiere el modelo de finales de los noventa", insiste, "cuando el precio de la vivienda subió el 250% y se generó una burbuja que lo pagaron los ciudadanos".

Para el secretario general de Vivienda, el bloqueo no responde a un debate técnico, sino a una posición ideológica que favorece a los grandes tenedores y a los fondos de inversión. En cambio, desde el Partido Popular se argumenta que las medidas del decreto generan inseguridad jurídica y desincentivan la oferta de alquiler, lo que agravaría el problema de acceso a la vivienda.

Mientras tanto, las organizaciones de inquilinos y los sindicatos han mostrado su apoyo a la prórroga automática, al considerar que es una herramienta esencial para evitar que miles de familias se queden sin hogar en un contexto de precios al alza. Por el contrario, las asociaciones de propietarios reclaman más flexibilidad y menos intervención pública en el mercado.

El precedente de los años noventa y su lección para hoy

El periodo al que se refiere Burón ha quedado en la memoria de muchos españoles como el inicio de la escalada de precios que llevó a la burbuja inmobiliaria. Entre 1997 y 2007, el precio medio de la vivienda en España se triplicó, y el esfuerzo de los hogares para adquirir una casa se duplicó, llegando a representar más del 40% de la renta familiar en algunos momentos.

Aquella etapa se caracterizó por una liberalización del suelo, un crédito fácil y una política de vivienda centrada en la promoción privada, con escasa atención al alquiler social o a la protección de los inquilinos. El resultado fue una burbuja especulativa que, al estallar, dejó un parque de más de tres millones de viviendas vacías y una generación entera con dificultades para acceder a una casa.

La crítica de Burón apunta a que el PP pretende reeditar ese modelo, olvidando sus nefastas consecuencias. "Esa es la idea", sostiene, "un modelo que ya sabemos cómo terminó: con una crisis de vivienda que hoy seguimos sufriendo". La referencia sirve para contextualizar la defensa de la prórroga automática del alquiler como una herramienta de protección social.

Mientras el decreto sigue en el aire, el Gobierno estudia posibles alternativas para sacarlo adelante, como negociar con otros grupos parlamentarios o tramitarlo como proyecto de ley. Mientras, la incertidumbre persiste para inquilinos y propietarios que esperan una regulación clara sobre los contratos de alquiler.