Los sindicatos apoyan la huelga de inquilinos mientras el Gobierno aprueba los decretos de vivienda en plena precampaña
El Boletín Oficial del Estado publica este martes la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones, pero la acción del Gobierno no cesa: el Consejo de Ministros aprobará hoy los decretos de vivienda con modificaciones técnicas respecto a la semana pasada, con el objetivo de que la Diputación Permanente los convalide antes de los comicios. En paralelo, CCOO y UGT han anunciado su respaldo a la huelga general de inquilinos, en un contexto de precampaña marcado por la negociación entre el Frente Amplio y Podemos para concurrir juntos, con el 16 de octubre como fecha límite.

Un Ejecutivo en funciones que no detiene su agenda legislativa
La publicación en el BOE de la disolución de las Cortes y la convocatoria electoral no detiene la actividad normativa del Gobierno. El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar este martes los decretos de vivienda, que incorporan cambios técnicos respecto al texto presentado la semana pasada. La estrategia del Ejecutivo pasa por lograr que la Diputación Permanente, el órgano que queda operativo tras la disolución de la Cámara, convalide las medidas antes de que se celebren las elecciones.
Esta maniobra busca blindar la política de vivienda frente a la parálisis legislativa que implica el periodo electoral. La aprobación de los decretos en estos días resulta clave para que las medidas entren en vigor con independencia del resultado de los comicios, un movimiento que los sindicatos de inquilinos llevaban semanas reclamando ante el deterioro de las condiciones de acceso a la vivienda. El hecho de que el Gobierno opte por esta vía evidencia la urgencia que otorga a la materia, en un momento en que el precio del alquiler se ha convertido en uno de los principales problemas para los hogares.
CCOO y UGT respaldan la huelga de inquilinos
“No hay convenio que resista la subida del alquiler”, aseguraba este lunes el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, al anunciar que CCOO y UGT respaldarán la huelga general convocada por los sindicatos de inquilinas. El apoyo de las dos principales centrales sindicales del país otorga una dimensión inédita a esta movilización, que nació del movimiento inquilino y que ahora suma el músculo organizativo de los grandes sindicatos.
El argumento de los sindicatos conecta directamente el problema de la vivienda con las condiciones laborales: la subida de los alquileres está erosionando el poder adquisitivo de los salarios por la vía del gasto en vivienda, lo que hace inútil cualquier mejora salarial negociada en convenio. Esta lectura sitúa la vivienda como una cuestión central de la negociación colectiva y del conflicto social en los próximos meses. Para los trabajadores, el coste de la vivienda se ha convertido en un factor que neutraliza las subidas salariales, lo que explica el respaldo sindical a una protesta que va más allá de las reivindicaciones tradicionales.
Un otoño electoral marcado por la vivienda
La combinación de la convocatoria electoral, la aprobación de los decretos de vivienda y el anuncio de los sindicatos dibuja un otoño en el que la vivienda va a marcar las próximas semanas tanto en el plano institucional como en el social. La Diputación Permanente tendrá la responsabilidad de convalidar las medidas en un contexto de precampaña en el que todos los partidos buscarán rentabilizar sus posiciones.
Mientras tanto, los sindicatos de inquilinas ven reforzada su movilización con el respaldo de CCOO y UGT, y los partidos de izquierda intentan cerrar sus alianzas en un margen de tiempo extremadamente corto. La confluencia entre el Frente Amplio y Podemos, si se produce, configuraría un panorama electoral distinto al de los últimos comicios y podría alterar el equilibrio de fuerzas en la izquierda.
La decisión de los sindicatos de apoyar la huelga de inquilinos supone un giro relevante en la estrategia del movimiento sindical, que tradicionalmente ha centrado sus reivindicaciones en la negociación colectiva y las condiciones laborales, y que ahora incorpora la vivienda como eje de conflicto social. El respaldo de las centrales sindicales no solo otorga mayor capacidad de convocatoria a la movilización, sino que también legitima institucionalmente una protesta que nació al margen de las organizaciones tradicionales. Esta convergencia entre el movimiento inquilino y las grandes centrales sindicales puede tener un impacto directo en la negociación colectiva, al introducir la vivienda como variable en los convenios y en las demandas salariales.



