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EEUU y Japón intervienen el mercado de divisas para frenar la caída del yen tras marcar mínimos de 40 años

Estados Unidos y Japón han lanzado una intervención coordinada en el mercado de divisas para frenar la caída del yen, que se encontraba en mínimos de casi cuatro décadas. Es la primera acción de este tipo desde 1998 y busca disuadir los ataques especulativos contra una moneda que se ha convertido en el epicentro de los riesgos financieros internacionales.

Fotografía que ilustra la noticia: EEUU y Japón intervienen el mercado de divisas para frenar la caída del yen tras marcar mínimos de 40 años
(elDiario.es)

Una intervención histórica para sostener la divisa nipona

La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, confirmó este lunes que su país y Estados Unidos intervinieron de forma conjunta para frenar el declive del yen. La moneda llegó a cotizar en la franja de las 163 unidades por dólar tras semanas de caídas, niveles que no se veían desde mediados de los años ochenta, antes de repuntar hasta situarse alrededor de las 157 unidades.

Se trata del movimiento coordinado más importante desde la acción conjunta que sostuvo al euro en 2000, y el primero de su tipo en el mercado de divisas desde 1998. La intervención llega después de que el Banco de Japón (BoJ) haya ido sustituyendo su política ultra-laxa por una más restrictiva, con el precio del dinero en el 1%, para hacer frente a una inflación que se aceleró a finales de 2024.

El temor a un nuevo 'credit crunch' y el papel de la Fed

El secretario del Tesoro americano, Scott Bessent, ha advertido de que la Fed y su departamento volverán a intervenir "si fuera necesario", mientras que Katayama ha señalado que no se trata de una operación puntual, sino de una estrategia de disuasión. El objetivo es "elevar considerablemente el coste" de cualquier ataque especulativo contra el yen.

La clave técnica de la estrategia se encuentra en la Foreign and International Monetary Authorities Repo Facility (FIMA) de la Reserva Federal, una herramienta creada en 2020 que permite a los bancos centrales extranjeros obtener liquidez en dólares utilizando sus bonos del Tesoro estadounidense como garantía, sin necesidad de venderlos en el mercado. Según Shusuke Yamada, estratega de divisas de Bank of America, este mecanismo amplía el arsenal de ambos gobiernos y envía un mensaje sobre su capacidad para sostener la estrategia durante más tiempo.

La preocupación no es solo nipona. Japón es el mayor tenedor extranjero de deuda federal estadounidense, y una venta masiva de bonos para comprar yenes tendría un impacto inmediato sobre las rentabilidades de la deuda norteamericana, que ya se mueve en máximos desde la crisis de 2008.

La dimensión geopolítica de la alianza Washington-Tokio

La intervención se produce en un momento delicado para el Gobierno de Sanae Takaichi, presionado por el aumento del coste de la vida y las dudas sobre sus planes fiscales. Un yen más fuerte reduce la factura energética y contiene la inflación importada, pero los analistas advierten de que el respaldo estadounidense no será gratuito.

Sheila A. Smith, investigadora del Council on Foreign Relations, señala que Washington normalmente espera una mayor convergencia en sus prioridades estratégicas cuando invierte capital político o financiero, lo que podría traducirse en mayores compromisos en defensa o una coordinación más estrecha frente a China.

El éxito de la intervención será determinante para las próximas reuniones del BoJ, especialmente la de septiembre. Harumi Taguchi, economista de S&P Global Market Intelligence, afirma que el mercado de divisas "ha dejado de ser una consecuencia de la política monetaria; ahora se ha convertido en uno de sus principales condicionantes".