El salario mínimo empuja los sueldos bajos mientras la negociación colectiva sigue bloqueada
El salario mínimo interprofesional (SMI) está cumpliendo su función de elevar los sueldos más bajos, pero el resto de la escala salarial sigue sin moverse debido al atasco en la negociación colectiva. Así lo reflejan los últimos datos de convenios colectivos y de evolución salarial, que muestran una economía dual en la que los incrementos del SMI no están contagiando al conjunto de los trabajadores.

El SMI empuja desde abajo, pero no arrastra al resto
La consecuencia es una especie de efecto suelo: los sueldos mínimos suben, pero los tramos inmediatamente superiores apenas se mueven, lo que comprime la estructura salarial en su parte baja. Los incrementos salariales pactados en convenio se mantienen muy por debajo de la subida del SMI, lo que evidencia que la mejora de los salarios mínimos no está sirviendo como referencia para el resto de la negociación colectiva.
La negociación colectiva, atascada
El resultado es que, para una parte importante de los trabajadores, los salarios no se están actualizando al ritmo que marcan los precios. La diferencia entre los convenios firmados y los que siguen pendientes de renovación explica buena parte del estancamiento de los sueldos medios: mientras el SMI sube por decisión del Gobierno, el resto de los salarios dependen de acuerdos que no llegan.
Sueldos bajos arriba, clase media estancada
Los expertos señalan que, sin una reactivación de la negociación colectiva, el efecto positivo del SMI sobre los salarios más bajos no será suficiente para corregir la pérdida de poder adquisitivo del conjunto de los trabajadores. La actualización de los convenios pendientes se presenta, por tanto, como una de las asignaturas pendientes para que los incrementos del salario mínimo no se queden en un movimiento aislado dentro de una escala salarial que necesita actualizarse de forma más amplia.



