La batalla fiscal de campaña: simuladores, rebajas prometidas y el recelo creciente de los jóvenes hacia los impuestos
La fiscalidad se ha convertido en uno de los ejes de la precampaña electoral. Mientras PP y Vox prometen rebajas de impuestos con simuladores incluidos, un barómetro oficial refleja que el recelo hacia la Hacienda pública crece entre los más jóvenes. El análisis de la batalla cultural que se libra en redes y en los programas electorales.

La promesa de rebajas y el simulador viral
A pocas semanas de la cita electoral del 29 de noviembre, la rebaja fiscal se ha convertido en el mensaje central de la derecha. Feijóo promete bajar el IRPF desde el primer año y bonificar el impuesto a los empleos jóvenes. Vox ha ido un paso más allá: ha lanzado un simulador en el que el usuario introduce su sueldo y calcula cuánto cobraría si gobernasen.
Según el análisis, con 30.000 euros brutos al año, la herramienta calcula unos 360 euros más al mes: el IRPF pasaría de unos 4.970 euros anuales a unos 630. El simulador se ha vuelto viral en X en cuestión de horas, convirtiendo la promesa fiscal en un número personal listo para compartir.
El coste oculto de la rebaja
El análisis subraya que el simulador no cuantifica la pérdida de recaudación, que se estima en decenas de miles de millones de euros, ni detalla qué gasto público habría que recortar para cuadrar las cuentas. Tampoco muestra el valor de los servicios públicos que se reciben: sanidad, educación o las pensiones de los mayores.
El marco comunicativo muestra el beneficio personal y esconde el precio colectivo. La cifra ofrecida por el simulador solo es válida dentro de los supuestos de la propia herramienta, no es una previsión de cómo quedaría la economía del usuario. El PP practica esta estrategia en versión institucional, con el anuncio de Feijóo de que su Gobierno pedirá sacrificios, matizado después por su portavoz, Ester Muñoz, al afirmar que no se refería a recortes, sino a recompensar el esfuerzo con rebajas de impuestos a autónomos y pequeños empresarios.
El recelo juvenil hacia los impuestos
Los datos del Barómetro Fiscal del IEF (Instituto de Estudios Fiscales), correspondientes a 2025, reflejan un cambio de actitud generacional. El 35% de los jóvenes de 18 a 24 años cree que sin impuestos viviríamos mejor, un porcentaje que sube al 38% en la franja de 25 a 39 años, frente al 10% de los mayores de 65. Solo el 65% de los más jóvenes considera necesaria la Hacienda pública, frente al 89% de los mayores de 65. El apoyo general a los impuestos (79%) es el más bajo de toda la serie.
El análisis señala que esta tendencia no se explica solo por la situación objetiva de los jóvenes, marcada por sueldos bajos, alquileres imposibles y precariedad, sino por el cambio en el marco mental desde el que interpretan la fiscalidad. Ese marco se construye cada día en el universo digital: en TikTok, Instagram, YouTube o X se repite que “trabajamos para el Estado”, que “el Estado castiga a los que se esfuerzan” o que “pagar impuestos es de tontos”.
El estudio de la Plataforma por la Justicia Fiscal, citado en el análisis, indica que el 92,9% de los jóvenes de 18 a 35 años reconoció no haber recibido formación sobre impuestos en las aulas. Esa falta de educación fiscal convive con la exposición temprana a discursos antisistema en redes, que calan por llegar en el formato y el tono adecuados.
La batalla cultural pendiente
Frente a esta ofensiva comunicativa, el análisis plantea que a la izquierda le falta disputar el sentido de la fiscalidad. No basta con repetir que sin impuestos no hay Estado: hay que demostrarlo en los formatos y con las voces de esta era. Se echa en falta un simulador inverso que cuantifique cuánto vale lo que ya se recibe en servicios públicos.
El texto advierte de que, si se pierde la batalla cultural de los impuestos entre los jóvenes, se pondrá en cuestión la idea de que pagar entre todos es mejor que sobrevivir cada uno por su cuenta. No desaparecerán los impuestos, sino la legitimidad del sistema de solidaridad que financian. La campaña del 29 de noviembre será la primera prueba de fuego de este pulso.



