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Orange entra en la puja por las comunicaciones críticas y planta cara a Telefónica en el negocio de los sectores estratégicos

Orange España ha decidido plantar cara a Telefónica en el negocio de las comunicaciones críticas para grandes empresas y organismos públicos. La operadora ha lanzado Orange Continuity Services, una oferta dirigida a administraciones y compañías de sectores como banca, energía, transporte, sanidad e industria, con la que busca asegurar que sus redes de voz y datos no se interrumpan ante incidencias graves. El movimiento, que las fuentes conocedoras del proyecto sitúan como una respuesta directa a la propuesta de Telefónica, conocida como Titán Connect, amplía la competencia entre los dos grandes operadores más allá de la telefonía, la fibra o la conectividad móvil.

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(Cinco Días)

Un nuevo frente entre los grandes operadores

La propuesta de Orange se basa en un modelo de continuidad adaptado al nivel de criticidad de cada cliente. Frente al planteamiento tradicional de duplicar líneas o contratar conexiones alternativas, la compañía integra diferentes mecanismos de prevención, respaldo y recuperación bajo una gestión coordinada. El catálogo incluye la monitorización permanente, el soporte operativo especializado, la protección frente a amenazas informáticas y los sistemas de alimentación energética de emergencia.

Uno de los elementos centrales es la capacidad de mantener las comunicaciones cuando se producen interrupciones en la infraestructura fija. Los cortes accidentales de fibra, que pueden ocasionarse durante obras civiles en entornos urbanos, así como los problemas derivados de la saturación del tráfico, figuran entre los escenarios contemplados. Los protocolos de la compañía permiten desviar llamadas hacia líneas secundarias y recurrir a soluciones alternativas de conectividad.

La operadora contempla también el despliegue de unidades móviles y antenas satelitales portátiles de rápida instalación para restablecer las comunicaciones donde la infraestructura convencional haya dejado de funcionar o no resulte suficiente. Esta capacidad proporciona conectividad provisional mientras se resuelve la incidencia que afecta a la red principal.

La continuidad del servicio depende asimismo de que los equipos de comunicaciones puedan seguir funcionando cuando se interrumpe el suministro eléctrico. Para ello, Orange incorpora Sistemas de Alimentación Ininterrumpida (SAI) y paneles fotovoltaicos en los nodos principales de las instalaciones de sus clientes. Estos sistemas permiten mantener operativos los equipos esenciales durante los cortes de electricidad y reducir la dependencia del suministro convencional.

Ciberseguridad y mantenimiento predictivo, los otros pilares

La seguridad informática constituye otro de los pilares de la oferta. Orange integra sus servicios con Centros de Operaciones de Seguridad (SOC), encargados de supervisar los accesos a las redes, detectar comportamientos anómalos y responder ante posibles intentos de intrusión. La finalidad es evitar que un ciberataque comprometa las comunicaciones o paralice los procesos de negocio de una empresa.

La gestión técnica se apoya además en plataformas de análisis predictivo e inteligencia artificial que permiten evaluar en tiempo real el rendimiento de los equipos y las conexiones. Estas herramientas buscan identificar anomalías y anticipar posibles averías antes de que provoquen una interrupción efectiva del servicio. De esta manera, el operador pretende pasar de un modelo centrado en reaccionar ante las incidencias a otro que permita detectar riesgos y actuar preventivamente.

El servicio también abarca las redes privadas 5G para entornos industriales, las herramientas de trabajo remoto corporativo, las plataformas de atención al público y los sistemas de almacenamiento en la nube.

Orange integra todas estas prestaciones bajo un modelo de servicio gestionado, denominado Resilience as a Service, con el que busca garantizar los niveles de disponibilidad acordados con cada cliente y reducir los tiempos de respuesta y recuperación ante posibles interrupciones.

La referencia directa: Titán Connect de Telefónica

La entrada de Orange en este negocio tiene como referencia directa Titán Connect, la infraestructura que Telefónica ha puesto en marcha para garantizar la continuidad de las comunicaciones de empresas y organismos públicos ante incidentes graves. Según las fuentes conocedoras, aunque ambos servicios comparten elementos como la redundancia de las comunicaciones, la protección de las redes, la ciberseguridad y los sistemas de respaldo, presentan diferencias en su alcance y funcionamiento.

Las fuentes citadas por Cinco Días destacan que Orange incorpora capacidades adicionales de gestión de la resiliencia, con soluciones adaptadas a las necesidades de cada cliente y a las zonas donde la continuidad de la cobertura resulta especialmente crítica. La automatización de los procesos de copia de seguridad y restauración de configuraciones, así como la continuidad automática entre las redes fija y móvil, se presentan como elementos diferenciadores frente a la propuesta de Telefónica.

La disputa entre ambos operadores no se limita ya a los servicios tradicionales de telefonía, fibra o conectividad móvil. Con este movimiento, Orange y Telefónica compiten por un negocio de mayor valor añadido, donde las empresas no contratan únicamente capacidad de transmisión, sino soluciones integrales para mantener sus sistemas operativos en circunstancias críticas. Un mercado que, según las fuentes, está dirigido a organizaciones que necesitan mantener sus sistemas operativos sin interrupciones, como hospitales, bancos, industrias y compañías de transporte o energía.

La operadora naranja ha decidido así disputar a Telefónica un segmento estratégico, donde la fiabilidad de las comunicaciones se convierte en un activo esencial para el funcionamiento de los servicios públicos y de la actividad económica. La administración pública y las grandes compañías de banca, energía, transporte, sanidad e industria son los principales destinatarios de una oferta que busca reducir el riesgo de que una incidencia en la red de telecomunicaciones deje fuera de servicio aplicaciones, centros de atención al cliente, sistemas de control industrial o plataformas digitales.