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Política de vivienda: el Ejecutivo parte en dos sus decretos y se encomienda a Podemos y Junts para salvar uno

Una tribuna de Josep Ramoneda en El País advierte de que la solución en materia de vivienda no alcanza mayoría parlamentaria: el Ejecutivo ha tenido que partir su propuesta en dos decretos y ahora depende del apoyo de Podemos y Junts, mientras la derecha se enroca junto a los inversores.

Fotografía que ilustra la noticia: Política de vivienda: el Ejecutivo parte en dos sus decretos y se encomienda a Podemos y Junts para salvar uno
(El País)

El efecto Maricarmen: el desahucio que forzó una respuesta

El artículo de Ramoneda, publicado este viernes en El País, sitúa en el centro del debate el desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer octogenaria cuyo caso, calificado como "ejemplo de sadismo del dinero", habría empujado al Gobierno a abordar la violación permanente del derecho a la vivienda. "Ha tenido que llegar este momento para que se asumiera lo obvio: que la vivienda es ahora mismo un problema determinante en la sociedad española", escribe el autor.

El autor considera que el caso ha expuesto "la evidencia del abuso especulativo" y que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asumido el compromiso de proteger a los ciudadanos frente a quienes "acorralan" a personas sin recursos. Ramoneda también critica la "descarada defensa de los abusos de ciertos inversores, en nombre de la libertad de mercado" y denuncia la "cínica reacción" de quienes echaron a Maricarmen, acogiéndola de nuevo solo cuando "los ciudadanos les sacaron la tarjeta roja".

Dos decretos, una mayoría esquiva

"Sánchez ha osado poner límites al negocio de la vivienda y se ha encontrado con la cruda realidad: una solución realmente ambiciosa no le alcanza para una mayoría parlamentaria", sostiene Ramoneda. Esta constatación habría llevado al Ejecutivo a recurrir a dos decretos, "calculando que por lo menos podrá salvar uno".

En este escenario, el autor señala a Vox, cuyo no sería "innegociable", y al PP, cuya reacción tilda de "esperpéntica" por las palabras de Alberto Núñez Feijóo: "Frente a una trampa de esta naturaleza, que no cuenten conmigo para estafar a nadie". Ramoneda interpreta que el líder del PP elude el debate concreto para no evidenciar su dependencia de quienes "ponen el negocio por encima de los derechos de los ciudadanos" y consolida su sumisión a la derecha autoritaria.

Podemos y Junts: los socios con las fuerzas justas

La incertidumbre se traslada a los socios parlamentarios. Ramoneda afirma que "la degradación de la extrema izquierda no cesa" y que "la psicopatología de las pequeñas diferencias" debilita a Podemos, que "resiste a salir de la melancolía de su momento dorado", aunque "atrapado en las contradicciones parece finalmente haber entrado en razón". Sumar, por su parte, se habría sumado a los decretos.

En cuanto a Junts, el autor asegura que "vive horas bajas", sin un liderazgo efectivo, y apunta a que "el aliento de algunos sectores vinculados a la construcción" podría llevarle al rechazo de al menos uno de los decretos. "La suerte de este gesto reformista depende del capricho de Podemos y de Junts", resume.

Entre la vivienda y el mercado: un derecho en vilo

Ramoneda plantea que la vivienda se mueve entre cuatro modelos: propietarios de un hogar, inquilinos a precio de mercado, propietarios rentistas y viviendas fuera de mercado. Sobre ese esquema, el Gobierno tiene la obligación de garantizar el derecho, lo que "pugna con los excesos especulativos y exige inversiones efectivas".

El autor concluye que, ante el problema que mayor inquietud genera entre la ciudadanía, "la derecha se enroca del lado de los especuladores y es difícil tejer un acuerdo para proteger los derechos elementales". La dependencia de Podemos y de la "atascada derecha nacionalista catalana" deja un "modesto paso" del Gobierno en vilo.