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Stellantis pide a Bruselas frenar el 'montaje' de vehículos chinos y alerta de que la demanda de furgonetas eléctricas no alcanza

El director de operaciones de Stellantis para Europa Ampliada, Emanuele Cappellano, ha reclamado a Bruselas que endurezca la vigilancia sobre los fabricantes chinos que desembarcan en el continente y ha advertido de que el mercado de furgonetas eléctricas no crece lo suficiente para cumplir los objetivos de emisiones. Lo ha hecho en el marco de la feria IAA Transportation de Hannover, donde la compañía ha presentado sus novedades en vehículos comerciales.

Fotografía que ilustra la noticia: Stellantis pide a Bruselas frenar el 'montaje' de vehículos chinos y alerta de que la demanda de furgonetas eléctricas no alcanza
(El Periódico)

Críticas al ensamblaje encubierto: 'muy fácil desmontar y montar'

Cappellano ha sido tajante al referirse a la entrada de fabricantes chinos en el mercado europeo: «Es muy fácil transportar y desmontar un vehículo desde cualquier lugar hasta Europa y luego montarlo». Con estas palabras, el directivo ha instado a Bruselas a garantizar que las futuras normas del 'made in Europe' no permitan lo que considera un simple montaje y no una producción real.

El ejecutivo italiano ha defendido que «la competencia debe ser justa y debe desarrollarse en las mismas condiciones» y ha puesto como ejemplo los casos de Chery en Barcelona y SAIC en Ferrol, donde se prevé producción a partir de coches despiezados llegados de China. «Estamos listos para pelear», ha insistido.

Stellantis ha aprovechado su presencia en la feria de Hannover para mostrar 13 vehículos, con protagonismo para la planta de Vigo: las K9, incluida la versión SCV (smart cost van), y las conversiones realizadas en los talleres CustomFit de Balaídos. La compañía ha utilizado este escaparate para reivindicar una posición más dura frente a la competencia asiática y para trasladar su preocupación por la regulación comunitaria.

Furgonetas eléctricas: la demanda no acompaña y los precios no son sostenibles

El responsable de Operaciones ha señalado que el futuro de las furgonetas «depende en gran medida de la normativa europea» sobre emisiones y ha vuelto a pedir «medidas urgentes y pertinentes», en línea con lo que viene reclamando su compañero Antonio Filosa. Cappellano ha explicado que Stellantis ajustó este año los precios de los comerciales ligeros eléctricos para equipararlos con los de combustión, una estrategia que ha calificado de insuficiente: «Está bien para estimular el cumplimiento de la normativa, pero no es sostenible».

El directivo ha reconocido que «aun así la demanda de eléctricos no alcanza» para cumplir con los objetivos de emisiones. En este sentido, ha planteado una petición concreta: «alargar el plazo medio para alcanzar el objetivo, de tres a cinco años». Es decir, más tiempo para que el mercado madure antes de exigir el cumplimiento de los límites de CO2, una reclamación que el sector lleva tiempo poniendo sobre la mesa.

Según los datos manejados por Stellantis, la penetración de los vehículos eléctricos en el segmento de furgonetas sigue siendo baja, y la compañía advierte de que sin un marco regulador más flexible, la industria europea podría perder competitividad frente a los fabricantes asiáticos.

Regulación europea en construcción: la Industrial Accelerator Act

Cappellano también se ha referido a las reglas que la UE está preparando a través de la Industrial Accelerator Act y el 'made in Europe'. El directivo ha señalado que existe «un consenso» entre las instituciones y el sector sobre la necesidad de «contar con un marco regulatorio más sólido». Para Stellantis, esa futura normativa es «de vital importancia para la industria del automóvil».

El ejecutivo ha insistido en que las normas deben estar «muy bien diseñadas para evitar que lo que se haga sea un montaje y no una producción real». Esta advertencia llega en un momento en que varios fabricantes chinos han anunciado plantas de ensamblaje en territorio europeo, y Bruselas busca definir qué se considera producción local a efectos de los aranceles y de las ayudas públicas.

Stellantis, que cuenta con una de las plantas más importantes de Europa en Vigo, ve con preocupación que la industria europea pierda peso frente a los gigantes asiáticos. La compañía ha hecho de la flexibilización de los plazos para cumplir los objetivos de emisiones una de sus principales reclamaciones, junto con la exigencia de una competencia más igualitaria.