El abogado andaluz que tejió la red española del 'zar petrolero' Betancourt: entre el PP, sociedades opacas y una herencia de Gürtel
La investigación de la Audiencia Nacional y la justicia suiza sobre el magnate venezolano Alejandro Betancourt, nuevo socio petrolero de Donald Trump, ha destapado en España la figura de un abogado andaluz que ha ejercido de hombre de paja y gestor de sus inversiones. Su nombre, íntimamente conectado por vía familiar con el Partido Popular, aparece ligado a sociedades opacas, a la compra de activos vinculados a la trama Gürtel y a una tela de araña empresarial que ahora trata de desentrañar la justicia.

Un abogado en la sombra con conexiones en el PP
El abogado asegura no tener "una relación de tú a tú" con Betancourt, aunque la investigación señala que su nombre aparece en decenas de operaciones. La conexión con el PP se remonta a años atrás, cuando su cuñado ocupó un alto cargo en el Gobierno murciano. Un cargo que, curiosamente, se formalizó en febrero de 2019, justo cuando él ya figuraba como administrador de varias sociedades.
Según la documentación oficial, esta sociedad no ha presentado cuentas hasta este año, a cierre de 2023, es decir, casi una década de oscuridad contable. Su activo principal, una cartera de inversiones con un 29,3% de una exitosa startup de empleo y un 23,8% de otra, no es propiedad de la sociedad, sino que está controlada por otras razones sociales. Precisamente, fue el propio Betancourt y su socio, el malagueño Jaime Abrisqueta, quienes impulsaron esta operación.
El abogado, que asegura que nunca ha militado en el PP y que llegó a afiliarse "hace años" a Ciudadanos, afirma: "No sé qué conexión o relación puede haber entre la política y el desempeño privado que yo hago como abogado con clientes desde hace diez años". Sin embargo, la investigación apunta a que su papel ha ido mucho más allá de un simple asesoramiento legal, ejerciendo de administrador y testaferro en una maraña de sociedades efímeras.
La compra 'fantasma' de la inmobiliaria y el reguero de millones
Uno de los episodios más oscuros que rodean a este abogado es su participación en la adquisición de una conocida inmobiliaria en Madrid, una operación que se saldó con una fuerte pérdida económica para sus propietarios originales. La compañía, montada presuntamente para una inversión que nunca llegó a materializarse, habría servido para canalizar fondos opacos hacía el entramado.
La inversión en esta fallida inmobiliaria se suma a otras muchas en las que el abogado participó como testaferro o administrador de Betancourt en España, incluyendo negocios hoteleros, energéticos y de restauración. En todos ellos, el patrón es similar: sociedades efímeras con capital social mínimo y sin actividad real, que servían para mover capitales de origen dudoso.
Betancourt, que ahora es noticia por su alianza con Trump en el sector petrolero, ha visto cómo su nombre se ha vinculado reiteradamente a operaciones opacas en España. La justicia española, tras años de archivarla, ha tenido que reabrir una causa contra Betancourt por orden de la Sala de lo Penal, en un caso que se ha vuelto un quebradero de cabeza internacional. La pregunta ahora no es si este abogado es o no un hombre de paja, sino hasta dónde llega su implicación real en la red de blanqueo que el magnate venezolano tejió en nuestro país. La respuesta, por ahora, descansa en los juzgados.
La sombra de Gürtel y las 'guerras del taxi'
La historia de este abogado es la historia de cómo una parte de la élite económica y política española se ha beneficiado de la porosidad legal para hacer negocios con dinero presuntamente ilícito. Su vinculación con la trama Gürtel es un capítulo más de esta trama, y su participación en la compra de activos vinculados a la misma ha sido señalada por la investigación.
El abogado, que mantiene una relación personal con Betancourt, ha sido descrito como alguien que ha colaborado con él "echándole una mano en las inversiones y operaciones que tenía aquí en España", según afirma el propio abogado, que matiza que "sigo teniendo relación personal, pero a nivel profesional no tengo ya las sociedades que llevaba antes para él". A pesar de estas declaraciones, la documentación oficial apunta a que su implicación ha sido mucho más profunda de lo que él reconoce.
Mientras tanto, la justicia suiza también ha puesto el foco en estas operaciones, y la sombra de la opacidad se extiende más allá de las fronteras españolas. La sociedad luxemburguesa que se ha vinculado a Betancourt fue liquidada en 2024 por orden judicial tras incumplir "gravemente" sus obligaciones, como presentar cuentas (nunca lo hizo), según documentación oficial en el Gran Ducado. En teoría es una inmobiliaria, pero actualmente no tiene edificios ni suelos a su nombre, según el Registro de la Propiedad. La maraña de sociedades y la falta de transparencia sigue siendo el principal obstáculo para esclarecer la verdad.



