El alquiler se come el salario: los precios suben un 43% desde 2015, el doble que los sueldos, y la vivienda pública brilla por su ausencia
El precio mediano del alquiler en España ha subido un 43% desde 2015, mientras que los salarios apenas han crecido un 27% en el mismo periodo. El dato, extraído del análisis del Ministerio de Vivienda sobre las declaraciones de IRPF, dibuja un mapa en el que el esfuerzo por pagar la vivienda se ha convertido en una losa para millones de hogares, con especial incidencia en las grandes capitales y en los municipios pequeños donde el empleo no llega o no cubre el coste de vivir.

La subida media esconde un país de dos velocidades: de Moncada a Zaragoza, la presión no se reparte igual
El incremento medio del 43% en el alquiler desde 2015 es solo eso, una media. El análisis del Ministerio de Vivienda, que cruza los ingresos declarados por los caseros con los datos del Catastro, revela que en un 25% de las secciones censales del país los precios han subido más de un 50% desde entonces. En el otro extremo, solo una de cada veinte secciones ha registrado subidas inferiores al 20%. Son dos caras de una misma moneda que ya no distingue solo entre ciudad y campo.
La presión, eso sí, no es igual en todas partes. En Moncada (Valencia), uno de los municipios donde más se ha encarecido el alquiler, una persona con el sueldo medio destinaba en 2015 un 17% de su renta bruta a pagar la vivienda. En 2024, la cifra ya alcanza el 25%. En localidades como Ocaña o Casarrubios del Monte, en Toledo, los precios se han disparado un 60% en la última década. Incluso en pequeños municipios como La Muela, en Zaragoza, con menos de 7.000 habitantes, la mensualidad se ha incrementado en 190 euros de media.
La subida, además, es generalizada en todo el espectro de precios. La media de todas las zonas, independientemente de su punto de partida, roza el 40%. Se confirma así que el encarecimiento no es un problema de barrios caros, sino una dinámica que atraviesa todo el parque de vivienda. Los datos del Ministerio de Vivienda, que parten de más de dos millones de alquileres declarados ante la Agencia Tributaria, no incluyen ni las viviendas de la economía informal ni las que pertenecen a sociedades, un agujero estadístico que puede esconder una presión aún mayor.
El salario no llega: la brecha entre el 27% de subida salarial y el 43% del alquiler ahoga a los hogares
La comparativa entre la evolución del alquiler y la de los salarios es demoledora. Mientras que el precio de la vivienda ha crecido un 43% entre 2015 y 2024, el salario medio en España apenas ha subido un 27%, pasando de 23.106 a 29.540 euros anuales según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE. Es decir, el alquiler ha subido casi el doble que los sueldos, y la distancia es aún mayor si se tiene en cuenta que los datos salariales de 2024 no reflejan los incrementos de precios de 2025, que no aparecen en esta estadística.
Esta brecha tiene una consecuencia directa: casi tres millones de personas en España destinan más de un tercio de sus ingresos a pagar el alquiler, lo que se considera un nivel de sobreesfuerzo que pone en riesgo el acceso a otros bienes básicos. El caso extremo es el de Maricarmen, la mujer cuyo desahucio en el barrio de El Retiro de Madrid ha desencadenado las protestas. Con una pensión de 1.450 euros, tendría que destinar prácticamente todos sus ingresos para hacer frente al alquiler medio de la calle en la que residía.
La presión no se reparte por igual en el territorio. En las ciudades de más de un millón de habitantes, como Madrid y Barcelona, el alquiler medio ha subido un 44%. Pero el mayor incremento se ha registrado en las capitales de entre 250.000 y un millón de habitantes, donde los precios son casi un 50% más caros que hace una década. Incluso las zonas donde el alquiler es más barato, que no llegan a los 300 euros, no se libran de la subida generalizada. En todas las comunidades, el alquiler mediano supera ya los 420 euros mensuales, y en los municipios más caros puede alcanzar los 800.
La voz de los expertos: "Se estranguló el alquiler y las políticas públicas no han revertido el modelo de propiedad"
El diagnóstico de los expertos apunta a que el problema no es una cuestión de oferta, sino de un modelo de país que ha apostado durante décadas por la vivienda en propiedad. “España ha sido y es un país de propietarios desde que en los años 60 se empezó a fomentar la vivienda en propiedad. Se estranguló la alternativa que era el alquiler y las políticas públicas, tras el franquismo, siguieron apostando por esta forma de tenencia”, explica Javier Burón, gestor de vivienda social, en las páginas del informe. Para Burón, la vivienda es un derecho habilitante: “Sin ella no podemos hacer nada, ni siquiera producir. Al final el propio sistema se va a ver colapsado porque no es posible presionar tanto a las familias, a los hogares y que esto no tenga consecuencias sobre todos los aspectos de la sociedad”.
Esta presión tiene efectos que van más allá de la economía doméstica. “Hay gente que no se acaba de casar, hay gente que no acaba de tener críos, que tiene un proyecto de vida colgado en el aire… y eso afecta a muchas cosas, entre otras a la salud”, añade Burón. El acceso a la vivienda se ha convertido así en un problema de salud pública y de reproducción social, tal y como evidencian las movilizaciones que han tenido lugar en Sol y en otras ciudades españolas durante los últimos días.
Las reclamaciones de los manifestantes se han concretado, por el momento, en la aprobación de dos decretos de vivienda en el Consejo de Ministros. Sin embargo, los expertos son escépticos sobre el alcance de estas medidas. “O se regula de una forma importante y se invierte mucho dinero en vivienda social asequible o es poco probable que [la subida de precios] cambie”, advierten. La escasa inversión en vivienda pública y la falta de una regulación eficaz del mercado de alquiler mantienen la incertidumbre sobre si las medidas del Gobierno serán suficientes para revertir una tendencia que acumula una década de subidas.
Un problema estructural que ya no es exclusivo de las grandes ciudades
El análisis del Ministerio de Vivienda desmonta la idea de que la subida del alquiler es un fenómeno únicamente metropolitano. Aunque las grandes capitales concentran los alquileres más caros en términos absolutos, la presión es más intensa en las ciudades medianas y pequeñas, donde el empleo no siempre compensa el coste de la vivienda. En palabras de los gestores de vivienda consultados, “hay lugares en los que hay empleo y los puestos no se cubren porque con el salario es imposible vivir allí”. Se produce así una paradoja: el trabajo existe, pero la vivienda no es asequible para quienes lo ocupan.
La subida de los alquileres está ligada al aumento de la demanda en las grandes ciudades, donde se concentran las oportunidades laborales. Sin embargo, la oferta no ha reaccionado con la suficiente rapidez, y la escasez de vivienda social (menos del 3% del parque en muchas comunidades) ha dejado al mercado privado como única alternativa. El resultado es que el esfuerzo para pagar la vivienda se ha convertido en una de las principales causas de desigualdad en España.
Los datos del Ministerio, que se basan en las declaraciones de IRPF y en los datos del Catastro, tienen la virtud de ofrecer una radiografía detallada, calle a calle, de cómo ha evolucionado el precio del alquiler. Pero también esconden un sesgo: las viviendas de la economía informal y las que pertenecen a sociedades quedan fuera de la estadística, lo que puede estar ocultando una realidad aún más cruda. Los datos, además, llegan con dos años de retraso, por lo que la fotografía de 2024 no incluye el encarecimiento de 2025. A pesar de ello, el mensaje es contundente: el alquiler se ha comido una parte sustancial del salario de los trabajadores, y las consecuencias de esta presión ya se están notando en las calles.



