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El Congreso tumba los decretos de vivienda y medio país sale a la calle contra el rentismo

Cincuenta manifestaciones en 50 ciudades. El día después de que el Congreso tumbara los decretos de vivienda, el país entero se ha lanzado a las calles. En Madrid, miles de personas han confluido en la plaza de Cibeles desde los cuatro puntos cardinales; en Vitoria, la indignación por un desahucio; en Palma, la acampada por la vivienda; en València, la protesta ha terminado en disturbios.

Fotografía que ilustra la noticia: El Congreso tumba los decretos de vivienda y medio país sale a la calle contra el rentismo
(lamarea.com)

La movilización se extiende por todo el país

La jornada de protestas ha tenido un alcance nacional. En Madrid, la movilización se ha articulado en cuatro grandes columnas que partieron desde los cuatro puntos cardinales de la ciudad y se han dirigido a la plaza de Cibeles. La convocatoria partió del Sindicato de Inquilinas de Madrid, que ha puesto sobre la mesa tres reivindicaciones fundamentales: la bajada del 50% en los alquileres, la expropiación de vivienda en manos de fondos buitre y la instauración de contratos indefinidos.

En Vitoria, la protesta ha estado marcada por el desahucio de una familia con dos hijos menores, que se produjo ayer mismo, en el momento en que el parlamento votaba los decretos. En Palma de Mallorca, una de las ciudades más tensionadas por los precios, la marcha partió de la Plaça d’Espanya, donde los activistas mantienen una acampada por la vivienda. Son solo algunos ejemplos de una movilización que, según fuentes de la organización, recorre todas las ciudades españolas.

Disturbios en València durante la protesta

En València, la protesta ha acabado en disturbios. Varios participantes se desviaron de la marcha hacia el congreso de inversión inmobiliaria que se celebra estos días en Les Arts, con la intención de irrumpir en él. La Policía utilizó gases lacrimógenos y pelotas de goma para disolver a los manifestantes.

El contexto valenciano explica parte de la tensión: el precio medio de los alquileres subió un 74% en esa ciudad entre 2020 y 2025. El episodio de València no es aislado, sino que se enmarca en un clima de exasperación social que lleva semanas creciendo.

Una semana de indignación que empezó con un desahucio

La chispa que encendió la movilización fue el desahucio de Maricarmen Abascal, hace diez días. A partir de ese episodio, las acampadas y las protestas se han sucedido en todo el país, y hoy han culminado en una jornada de movilización masiva.

"Hemos conseguido más en los últimos días que en los últimos ocho años", afirmaba Gonzalo Álvarez, portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, en referencia a la parálisis política respecto a la crisis de la vivienda. Álvarez, en declaraciones a la Cadena SER, ha asegurado que "el tiempo de los políticos se ha terminado" y que ahora lo importante "es armar una mayoría social imparable para que, gobierne quien gobierne, se pliegue a nuestras reivindicaciones".

La huelga general, en el horizonte pero sin acuerdo sindical

Una de las claves de la jornada es la reivindicación de una huelga general, que sería la primera en España desde 2012, cuando el PP -entonces en el poder- emprendió una intensa política de recortes sociales para pagar el rescate de la banca. Los activistas la plantean como la herramienta para forzar un cambio de rumbo.

Sin embargo, no hay unidad en este punto. CC.OO. y UGT se han sumado a las manifestaciones por la vivienda, pero sus órganos de dirección aún discuten la conveniencia de convocar esa huelga general. Unai Sordo, líder de CC.OO., ha señalado que la respuesta social "tiene que tener una dimensión laboral". El movimiento inquilino, mientras tanto, presiona para que la protesta salga del ámbito residencial y ocupe también el terreno laboral.

El Congreso, "secuestrado por el rentismo" según los inquilinos

La tensión política es máxima después de que Junts per Catalunya, "actuando al dictado de la patronal catalana" según la fuente, retirara su apoyo al Gobierno en uno de los decretos -el más moderado, que afectaba fundamentalmente a la paralización de los desahucios. Ese movimiento ha tumbado la iniciativa del Ejecutivo y ha abierto la incógnita sobre si el presidente, Pedro Sánchez, convocará o no elecciones generales.

"Ayer constatamos que tenemos un Congreso secuestrado por el rentismo, un Congreso totalmente separado de la realidad de las calles", ha denunciado Valeria Racu, otra de las portavoces del sindicato madrileño. Mientras tanto, las voces del movimiento inquilino insisten en que la solución no vendrá de las instituciones tal y como están configuradas, sino de la presión social sostenida.