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El Gobierno invertirá casi 4 millones en una campaña para impulsar las bombas de calor frente al gas

El Ministerio para la Transición Ecológica ha puesto en marcha los trabajos para lanzar una campaña institucional de casi 4 millones de euros destinada a promocionar las bombas de calor como alternativa a las calderas de gas. El Ejecutivo vincula la iniciativa a la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio y la enmarca en la pugna entre los sectores gasista y eléctrico por dominar la climatización de los hogares.

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(El Periódico)

Una apuesta explícita por la electrificación

La campaña, que se ejecutará durante la primera mitad de 2027, contará con un presupuesto de casi 4 millones de euros. De esa cantidad, 3,4 millones se destinarán a la compra de espacios publicitarios en televisión, radio, prensa, internet, redes sociales y soportes exteriores como vallas o videopantallas, mientras que 484.000 euros se reservan para el diseño y la producción de los materiales, según la documentación oficial del concurso público lanzado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

El objetivo, según recoge el pliego, es "dar a conocer la climatización por bomba de calor, con especial énfasis en la aerotermia", y presentarla como "la tecnología del futuro en climatización" por su eficiencia, su contribución a la descarbonización y su capacidad para reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados. El Gobierno subraya que la crisis geopolítica ha demostrado que esa dependencia "constituye una vulnerabilidad estructural para la economía española".

La iniciativa se inscribe en un contexto de confrontación abierta entre las grandes energéticas: el sector gasista defiende el mantenimiento de las calderas, incluso con biometano, mientras el eléctrico impulsa la electrificación de la calefacción. El Ejecutivo de Pedro Sánchez toma partido de forma explícita por la segunda opción, en línea con los objetivos europeos de transición energética.

Ahorros de hasta el 50% en la factura de calefacción

La documentación del IDAE cifra los beneficios potenciales de la bomba de calor para los usuarios. En una vivienda unifamiliar, el ahorro energético estimado supera el 60% de la energía final consumida, lo que podría traducirse en una reducción de más del 50% en la factura de calefacción.

Sin embargo, la campaña no se limita a los hogares. El ministerio, dirigido por la vicepresidenta Sara Aagesen, también quiere llegar a comercios y empresas, a los que presenta la aerotermia como una solución eficiente para climatizar todo tipo de espacios. El mensaje central es que esta tecnología aporta "seguridad de suministro, independencia respecto a los combustibles fósiles, sostenibilidad, confort y, sobre todo, ahorro económico".

La campaña llega después de que el Gobierno incluyera en el macrodecreto de medidas anticrisis de marzo un plan de impulso a la bomba de calor con medidas para facilitar su instalación. El Ejecutivo considera ahora "imprescindible" realizar una campaña institucional para dar a conocer esas medidas, una vez que se hayan desplegado todas las previstas.

El conflicto en Oriente Medio como justificación

El Ejecutivo justifica la necesidad de la campaña apelando directamente a la convulsión energética provocada por la guerra en Oriente Medio. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la extensión del conflicto a toda la región, la volatilidad de los precios del petróleo y del gas natural se ha disparado, lo que refuerza el argumentario oficial sobre la urgencia de reducir la exposición exterior.

En palabras del Gobierno, la bomba de calor emerge como "la tecnología que se imponga en los próximos años" por sus ventajas individuales y por la oportunidad que representa para los objetivos españoles y europeos de independencia energética, descarbonización y electrificación de la economía. La campaña pretende "dar la bienvenida" a esta tecnología y convertirla en "la principal opción cuando se vaya a sustituir un sistema de calderas".

La iniciativa supone un nuevo episodio en la batalla comercial entre las compañías gasistas y eléctricas, que ven en la climatización residencial un negocio estratégico de cara a las próximas décadas. Mientras el sector del gas se moviliza para mantener sus redes y clientes, el eléctrico confía en que el respaldo institucional acelere la transición hacia sistemas basados en electricidad.