La acampada de Sol cumple tres noches al raso para presionar al Consejo de Ministros por el decreto de vivienda
La acampada en la Puerta del Sol de Madrid encara su tercera noche al raso mientras el Consejo de Ministros se reúne este martes para aprobar el real decreto de vivienda. Pese a la lluvia de ayer, el campamento creció durante la tarde y los colectivos de vivienda mantienen la presión para que el texto recoja sus reivindicaciones, en un momento en el que las negociaciones dentro del Gobierno de coalición muestran costuras en materias como el alquiler indefinido.

Sol amanece con el campamento reforzado tras la lluvia
La acampada en la Puerta del Sol amanece este martes después de su tercera noche al raso, en una jornada marcada por la reunión del Consejo de Ministros que debe sacar adelante el real decreto de vivienda. La movilización, convocada por los colectivos de vivienda tras la manifestación del pasado sábado, busca forzar un texto que recoja las reivindicaciones principales.
A pesar del mal tiempo de este lunes, durante la tarde se multiplicaron las tiendas de campaña, ampliando el tamaño del campamento. La lluvia no frenó la llegada de nuevos manifestantes, en un momento en el que las negociaciones políticas viven horas frenéticas y la acampada se ha convertido en un símbolo de la presión ciudadana.
Los manifestantes organizan su vida cotidiana para poder mantener la presencia en Sol. Algunos han explicado que cuando no puedan teletrabajar cogerán vacaciones para seguir en el campamento, un reflejo del compromiso que está sosteniendo la movilización. La acampada ha recibido además el respaldo de protestas convocadas en todo el país, que extienden la presión más allá de la capital.
El decreto se juega en una negociación con Podemos y Junts
La negociación del decreto muestra las costuras dentro del Gobierno de coalición, especialmente en materias como el alquiler indefinido. El texto que salga del Consejo de Ministros debe lograr el respaldo mayoritario del Congreso para no decaer, un objetivo que exige sumar apoyos de formaciones con posiciones muy distintas.
Las conversaciones de las últimas horas han puesto de manifiesto la dificultad de unir bajo un mismo texto sensibilidades tan diferentes como las de Podemos y Junts. La necesidad de contar con el apoyo de Junts para la convalidación parlamentaria condiciona el contenido final del real decreto y las concesiones que el Ejecutivo está dispuesto a hacer.
La presión de la calle se ha dirigido precisamente a los puntos que los colectivos de vivienda consideran irrenunciables, en un intento de que la negociación no se resuelva con un texto descafeinado que no dé respuesta a la crisis de acceso a la vivienda. La acampada busca obtener una victoria con un decreto ambicioso, consciente de que sin presión social los acuerdos parlamentarios suelen quedarse cortos.
Maricarmen, el caso que da nombre a la reivindicación
El anuncio de que Maricarmen volverá a su casa tras el paso atrás de Urbagestión dio un impulso a las reivindicaciones de los manifestantes. Maricarmen fue desahuciada la noche anterior y su caso se ha convertido en un emblema de la movilización, hasta el punto de que la acampada ha rebautizado sus demandas como el 'Decreto Maricarmen'.
El acuerdo alcanzado para que Maricarmen pueda regresar a su vivienda ha sido celebrado por los colectivos de vivienda como una victoria parcial, pero también como un recordatorio de que la resolución de casos individuales no sustituye a un cambio normativo de calado. La pregunta que traslada la acampada es cuántas otras Maricarmens esperan una solución que solo puede venir de una política de vivienda ambiciosa.
La movilización en Sol, a la que se han unido protestas en todo el país, mantiene su objetivo de obtener una victoria con un decreto ambicioso. La jornada de este martes será clave para determinar si el real decreto responde a esa demanda o si la negociación política deja fuera los puntos esenciales para los colectivos que siguen durmiendo al raso en la Puerta del Sol.



