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MPS contraataca con una doble opa para evitar ser absorbido por Intesa y crear el segundo banco de Italia

Banca Monte dei Paschi di Siena (MPS), la entidad más antigua del mundo en activo, ha respondido a la oferta hostil de Intesa Sanpaolo con una doble operación de canje de acciones para hacerse con Banco BPM y Banca Generali. El movimiento busca desbaratar la absorción y, de paso, construir un tercer gran grupo financiero en Italia, una opción que cuenta con el respaldo explícito del Gobierno de Giorgia Meloni. Los mercados, sin embargo, reciben la maniobra con escepticismo.

Fotografía que ilustra la noticia: MPS contraataca con una doble opa para evitar ser absorbido por Intesa y crear el segundo banco de Italia
(elDiario.es)

Una contraofensiva defensiva con dos frentes

El 20 de agosto, tras una reunión extraordinaria de su consejo de administración que se prolongó durante siete horas, MPS anunció dos ofertas públicas de canje de acciones (OPS) destinadas a engordar su perímetro y disuadir a Intesa Sanpaolo (ISP), que en junio lanzó una opa valorada en 30.600 millones de euros para quedarse con el banco sienés.

La primera oferta, dirigida a Banco BPM, valora la entidad en 25.310 millones de euros, con una relación de canje de 1,567 acciones nuevas de MPS por cada título de BPM, calculada a precio de mercado y sin ofrecer prima alguna. La segunda, sobre Banca Generali, propone entregar 6,958 acciones nuevas por cada una de la entidad, lo que supone una valoración cercana a los 8.720 millones de euros e incorpora una prima del 10% sobre la cotización.

La financiación de ambas operaciones se haría enteramente con títulos de nueva emisión, sin recurrir a liquidez. El objetivo declarado es crear un grupo que, integrando también a Mediobanca —cuya absorción por MPS está todavía en curso tras una compra de 16.000 millones y un canje pactado en 2025—, se convertiría en el segundo banco más grande de Italia por activos, con unos 810.000 millones de euros, superando a UniCredit y colocándose por detrás de Intesa Sanpaolo.

El profesor de economía Mario Comana, de la Universidad LUISS de Roma, considera que la maniobra tiene un carácter claramente reactivo. "La oferta de MPS no está desprovista de significado e interés, pero se hizo con óptica claramente defensiva", señala. Esa percepción explicaría el recelo de los inversores, que han castigado en Bolsa a las tres entidades implicadas en los últimos días. "El mercado no parece tener mucha fe", añade. "No sabemos si MPS, antes de lanzar sus ofertas, hizo algún preacuerdo con los accionistas mayoritarios de sus empresas objetivo, pero sí podemos prever que Intesa no se quedará de brazos cruzados".

La batalla regulatoria y el pulso por Generali

La respuesta de Intesa Sanpaolo no se ha hecho esperar. La entidad liderada por Carlo Messina ha presentado quejas ante la Consob, el regulador bursátil italiano, alegando que MPS vulnera la regla de pasividad, que impide a un banco tomar medidas para entorpecer una opa hostil sin la autorización previa de su junta de accionistas.

MPS tiene convocada una asamblea extraordinaria para el 29 de octubre en la que deberá pronunciarse sobre la oferta de ISP y ratificar, en su caso, las contramedidas. Intesa, por su parte, celebrará su propia junta el 10 de septiembre para someter a votación la opa sobre el banco sienés. El calendario juega a favor de la entidad de Messina: si los trámites no encuentran obstáculos, podría hacerse con el control de Monte dei Paschi antes de que esta logre culminar sus procesos sobre Banco BPM y Banca Generali.

El factor Generali resulta determinante. La aseguradora es uno de los grandes acreedores del Estado italiano y concentra una parte significativa del ahorro de hogares y empresas del país a través de sus seguros. Mediobanca, ahora en manos de MPS, controla un 13% de su capital, lo que ha incrementado el atractivo del banco toscano y probablemente ha avivado la ofensiva de Intesa. Banca Generali, el brazo bancario de la aseguradora, está participado en más de un 50% por la propia Generali, que será clave para decidir si acepta la propuesta de MPS.

La reacción ante la doble opa ha sido desigual. Banco BPM ha rechazado la oferta de plano, al considerarla unilateral, no acordada y carente de prima para sus accionistas. Banca Generali, en cambio, ha mostrado una actitud más abierta, con "voluntad de evaluar" la colaboración y los lazos estratégicos entre ambos grupos.

El respaldo de Meloni y los límites del mercado

La pugna bancaria ha reanimado un intenso ciclo de movimientos corporativos que arrancó en 2024 y que el profesor Comana atribuye, paradójicamente, a la "excesiva buena salud" del sector financiero italiano. "Son muy rentables, con excelentes niveles de eficiencia y calidad crediticia, lo que les hace empresas muy atractivas", explica. Una intensidad similar se vivió en la década de 2010, pero entonces fue consecuencia de la crisis, cuando numerosos bancos débiles necesitaron rescates públicos.

El Gobierno de Giorgia Meloni, que se declara neutral en la disputa, ha manifestado sin ambages su preferencia. "Espero que la dinámica del mercado propicie el surgimiento de un sistema aún más sólido y competitivo", declaró la primera ministra en una entrevista con Milano Finanza este agosto, y añadió expresamente su deseo de que "MPS no acabe desmantelándose, perdiendo su nombre e identidad".

Esa preocupación no es menor: MPS, fundada en 1472 en la ciudad de Siena, donde conserva su sede, es un símbolo de la banca toscana y europea. Fue rescatada por el Estado italiano en 2017, al borde de la quiebra, con una inyección de 5.400 millones de euros de fondos públicos que elevó la participación del Ministerio de Economía hasta el 68% del capital. Esa participación se ha ido reduciendo hasta el 4,8%, que el Tesoro ha congelado a la espera de que se resuelva la pugna.

En medio de este tablero se mueven también otros actores: la aseguradora Unipol respalda la opa de Intesa y recibiría 635 sucursales de MPS por 3.500 millones en caso de éxito, que luego transferiría a su filial BPER; los holdings de las familias Caltagirone y Del Vecchio tienen participaciones cruzadas en las entidades implicadas; el banco francés Crédit Agricole controla el 29,3% de Banco BPM, y BlackRock cuenta con un 4,66% de MPS y un 5,09% de Intesa.

El columnista de Financial Times Lex ha calificado la contraofensiva de MPS de "descabellada" y "contraproducente", recordando que la entidad intentaría una fusión a cuatro bandas si sus ofertas prosperan. "Fusionar dos bancos es un reto que lleva tiempo. Intentar lo mismo con cuatro requiere un pensamiento mágico", escribió el medio, una crítica que el consejero delegado de MPS, Luigi Lovaglio, rebatió afirmando que sus planes fueron "malinterpretados".

Para Francesco Ruggeri, experto en macroeconomía e investigador en universidades italianas, el movimiento del sector responde a la necesidad de algunos bancos de "hacerse más fuertes y consolidarse" ante la creciente competencia de fondos y entidades de países como Estados Unidos, que "expanden cada vez más su mercado de capitales". En este escenario, concluye Comana, "¿al final quién decide? Los grandes accionistas no se ablandan por declaraciones de un político. A los fondos internacionales, accionistas relevantes en MPS, ¿qué les importa lo que diga Meloni? No es un factor de peso".