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Nvidia entra en el capital de iPronics, la startup valenciana de chips fotónicos que aspira a revolucionar la IA

La multinacional Nvidia, la cotizada más valiosa del mundo, ha entrado en el capital de iPronics, una startup valenciana nacida como spin-off de la Universitat Politècnica de València (UPV). La operación, anunciada este sábado, supone un espaldarazo para una compañía que desarrolla procesadores fotónicos y que, en poco más de un año, ha duplicado su plantilla hasta superar el centenar de empleados. El movimiento, que responde a una alianza fraguada durante casi dos años, coloca a la fotónica española en el foco del sector tecnológico global.

Fotografía que ilustra la noticia: Nvidia entra en el capital de iPronics, la startup valenciana de chips fotónicos que aspira a revolucionar la IA
(El Periódico)

Una inversión que valida la tecnología valenciana

La entrada de Nvidia en iPronics convierte a esta firma, creada en diciembre de 2019, en una de las pocas tecnológicas europeas en las que el gigante de los chips ha decidido invertir. El cofundador y director de tecnología (CTO) de iPronics, Daniel Pérez-López, no disimula que la operación es "lo que acapara todos los titulares", aunque matiza que no es fruto del azar. "Es consecuencia de casi dos años de trabajo conjunto con el gigante de los chips en tecnología, producto y hojas de ruta", explica.

La compañía, que tiene su sede en una oficina de cerca de 1.200 metros cuadrados en Valencia, donde trabajan ingenieros de más de veinte países, se ha convertido en el primer equipo en demostrar un dispositivo fotónico de propósito general totalmente integrado en un chip, un hito que logró el grupo Photonics Research Labs de la UPV, del que Pérez-López forma parte, hacia 2013-2014.

Pérez-López subraya que "que una empresa de este calibre invierta tan lejos de su casa no es fácil", y recuerda que Nvidia reparte capital por todo el ecosistema óptico, en compañías como Lumentum, Coherent, Marvell o Corning, a medida que cierra las piezas que necesita para sostener el crecimiento de la IA. La entrada de Nvidia, más allá del dinero, funciona como una "validación que atrae talento y clientes", en un nicho, el de las startups de fotónica para IA, que mueve rondas millonarias pese a ser casi desconocido para el gran público.

La tecnología: luz en lugar de cobre para los centros de datos

El producto de iPronics son chips fotónicos que usan luz en lugar de electricidad para transmitir datos. "La fibra óptica que lleva internet a los hogares es la misma tecnología que, a otra escala, resuelve un problema mucho menos visible para el gran público", detalla Pérez-López, quien añade que "cómo seas capaz de orquestar esas comunicaciones tendrá un impacto directo en las prestaciones del ordenador".

El problema que resuelve es tangible: las conexiones entre GPU, las unidades de procesamiento gráfico clave para la IA, se han hecho tradicionalmente con cobre, pero "el problema principal es que, cuantos más datos y más rápidos quieres transmitir por un cable, más corto se hace este", según el CTO. Hoy ese límite ronda el metro y medio, insuficiente para conectar cientos de chips: "En un metro y medio ya no caben tantos recursos".

La tecnología de iPronics permite superar esa barrera, con un ahorro de consumo y de latencia en un sector donde la factura energética "es un problema de primer orden", apunta Pérez-López. La firma ya está trabajando con clientes en clústeres de IA y centros de datos, aunque no revela nombres por confidencialidad. Sí asegura trabajar con firmas "totalmente internacionales" que construyen infraestructura de centros de datos, incluidos algunos hiperescaladores.

Empleo y expansión: el plan de iPronics

La inyección de capital llega en un momento de crecimiento acelerado para iPronics. La compañía supera ya el centenar de empleados tras doblar su equipo en poco más de un año, y prevé volver a multiplicarlo por dos en los próximos 18 meses con parte de los fondos recién captados. Parte del talento sale de la propia UPV, incluidos doctorandos que compaginan su tesis con programas de doctorado industrial en la empresa; otra parte llega de un sector fotónico español que Pérez-López describe como "uno de los más punteros de Europa", con polos en Valencia, Barcelona, Madrid, Málaga y Galicia.

El CTO evita dar cifras de facturación, pero sí ofrece referencias: los volúmenes son aún "incipientes", y el mercado actual de estos conmutadores ronda, calcula el directivo, los 2.500 millones de dólares, hoy acaparado por Google, que desarrolla su propia tecnología interna. Pérez-López espera que se diversifique, alcance cifras de dos dígitos en miles de millones hacia 2029-2030 y no descarta que llegue a tres dígitos en la década siguiente.

Riesgos y alianzas estratégicas

Pérez-López divide los desafíos de la compañía en dos frentes. El primero es tecnológico: "Tenemos una tecnología que no ha hecho nadie antes y, sobre todo, a esta escala", señala. Para reducir ese riesgo, iPronics ha cerrado alianzas de fabricación con "los mejores" socios. La única que puede citar, por haberse anunciado ya de forma conjunta, es Fabrinet, proveedor cotizado en EE UU de componentes y procesos para varias de las mayores tecnológicas del sector.

El segundo frente es comercial y de escalado, donde la entrada de Nvidia como inversor tiene un efecto directo en la credibilidad de la firma ante clientes y talento. La ronda, en la que también participaron Amadeus Capital Partners, fondo especializado en deep tech, y Criteria Venture Tech, el único fondo español que ha acompañado a la startup desde su origen, sitúa a iPronics en el mapa de las empresas europeas llamadas a jugar un papel relevante en la próxima generación de infraestructura para IA.