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Cataluña vende a Extremadura el doble de lo que le compra: 240 millones frente a 118

La relación comercial entre Cataluña y Extremadura es débil y desigual. Las empresas catalanas venden cada año a la comunidad extremeña productos por valor de 239,7 millones de euros, más del doble de los 118 millones que compran, según los últimos datos del portal estadístico Comercio Interregional, correspondientes a 2023. El desequilibrio se explica por la naturaleza de los intercambios: Cataluña exporta maquinaria, electrónica y plásticos, mientras que Extremadura envía alimentos.

Fotografía que ilustra la noticia: Cataluña vende a Extremadura el doble de lo que le compra: 240 millones frente a 118
(El Periódico)

Un vínculo emocional intenso, una relación comercial débil

El caso de María José Sánchez, fundadora de la cadena de charcuterías gourmet Los Extremeños, es la excepción que confirma la regla. Desde 1994, su negocio familiar en Pineda de Mar (Barcelona) ha crecido hasta convertirse en una cadena de tiendas presentes en localidades de Barcelona y Girona, donde combina jamones ibéricos y tortas del Casar con longanizas y fuets elaborados en su propio obrador. "Lo que hemos hecho ha sido unir productos muy seleccionados de Extremadura con elaboraciones propias y productos de proximidad de Cataluña", explica.

Pero más allá de estos casos, el vínculo comercial es escaso. A pesar de que uno de cada cinco extremeños migrados reside en Barcelona, Girona, Lleida o Tarragona, las empresas catalanas exportan más a Hong Kong o República Dominicana que a Extremadura. Para Cataluña, el mercado extremeño representa apenas el 0,5% de sus exportaciones y el 0,4% de sus importaciones, siendo el mercado autonómico con menor interés para las compañías catalanas. De hecho, los datos de Comercio Interregional muestran que los extremeños venden 31 veces más a Madrid que a Cataluña y 27 veces más a Andalucía, priorizando a sus territorios limítrofes.

Lo que se venden: maquinaria contra alimentos

Los flujos comerciales reflejan las diferencias productivas de ambos territorios. Cataluña envía a Extremadura principalmente productos industriales: maquinaria y equipos mecánicos, dispositivos electrónicos, caucho y plásticos. Un ejemplo es la empresa de lavadoras industriales Girbau, con sede en Vic, que provee a Dihex, compañía del mismo sector ubicada en Almendralejo.

En sentido inverso, Extremadura exporta a Cataluña sobre todo productos agroalimentarios: fruta fresca, jamón y aceite de oliva. La Chinata, productor de aceite, cuenta con dos oleotecas en Barcelona, en los barrios del Raval y Poblenou. También el grupo Borges, que hasta 2025 fue propietario de 724 hectáreas de nogales, pistacheros y almendros entre Badajoz y Montijo, gestionadas a través de su filial Borges Agricultural & Industrial Nuts (BAIN), antes de venderlas al fondo Natural Capital Fund por unos 80 millones de euros.

En el sector cárnico, Vall Companys, multinacional de origen leridano, adquirió hace unos meses, junto a la cárnica La Comarca de Lorca (Murcia), uno de los mayores secaderos de jamones de la provincia de Badajoz, en Altos de Torrehermosa, por 14 millones de euros. La empresa Secalto, donde Vall Companys tiene el 40% del capital, cuenta con dos millones de puntos de cuelgue, según informa la compañía. En el sentido inverso, el grupo extremeño Cristian Lay (CL Group), con sede en Jerez de los Caballeros, gestiona la planta petroquímica de IQOXE en Tarragona y posee la empresa Matias Gomà Tomàs, con producción en La Riba. En los últimos meses ha mostrado interés por las fábricas papeleras de DS Smith-International Paper en Montblanc y Valls.

Inversiones cruzadas: quién pone el capital

Más allá de los flujos comerciales, ambos territorios han atraído inversiones empresariales. El conglomerado agroalimentario Grupo Català, proveedor de Mercadona, dispone de diversas fincas, centros y almacenes en Extremadura, concretamente en Mérida, Badajoz y Don Benito, desde donde manda fruta de hueso y semilla a toda España. Esta presencia contrasta con la debilidad de los intercambios comerciales, pero confirma que las empresas sí miran al otro territorio cuando hay oportunidades de negocio.

El grupo Borges, por su parte, decidió en 2025 centrarse en la comercialización e industrialización de los frutos secos y dejar de lado la producción agrícola directa, por lo que vendió sus fincas extremeñas por unos 80 millones de euros al fondo Natural Capital Fund. Esta operación refleja una estrategia de desinversión en producción primaria, aunque la compañía mantiene su actividad en la región a través de otras vías.

En el sector químico, Cristian Lay, propiedad de la familia Leal, ha diversificado su negocio hacia los sectores químico y energético a través de su rama industrial. La empresa gestiona la planta petroquímica de IQOXE en Tarragona y posee Matias Gomà Tomàs, con un centro de producción en La Riba. Su interés por las fábricas papeleras de DS Smith-International Paper en Montblanc y Valls muestra una apuesta por ampliar su presencia industrial en Cataluña, en un contexto de reestructuración del sector papelero.