El ahorro de las familias egipcias se desploma a mínimos históricos: la tasa cae al 1,2% del PIB por la inflación
La capacidad de ahorro de las familias egipcias ha tocado suelo. En el año fiscal 2024-2025, la tasa de ahorro del país se desplomó hasta el 1,2% del PIB, frente al 6,1% del curso anterior, según datos recogidos por el medio económico local Enterprise. Es el nivel más bajo desde que se comenzó a calcular en los años sesenta y una nueva señal del deterioro del poder adquisitivo de la mayoría de la población.

Una caída del 80% que deja al país sin colchón
La cifra supone un desplome de alrededor del 80% en solo un año. Para los mercados emergentes como Egipto, disponer de una tasa de ahorro elevada es clave para financiar la inversión interna y crecer a largo plazo sin depender de la deuda externa. Los banqueros consultados por Enterprise sitúan la horquilla ideal entre el 20% y el 30% del PIB.
Nada más lejos de la realidad actual. El colapso del ahorro no se atribuye a una falta generalizada de planificación, sino a que gran parte de las familias egipcias sencillamente no pueden ahorrar nada. El principal culpable es la rápida erosión del poder adquisitivo provocada por un prolongado ciclo inflacionario que no cae por debajo del 10% desde enero de 2022 y que llegó a acariciar el 34% en 2023.
Un estudio del Instituto Nacional de Planificación, vinculado al Ministerio de Planificación y Desarrollo Económico de Egipto, señala que esta severa limitación se agrava porque más del 60% de los egipcios permanecen fuera del sistema bancario formal, lo que limita el trasvase de capital. Además, casi el 70% del crédito bancario actual del país se dedica a financiar el abultado déficit fiscal, drenando los escasos fondos disponibles.
Familias que comen peor y recortan educación y sanidad
Para la mayoría de los egipcios, la abrumadora inflación y la vertiginosa caída de los ahorros reflejan una situación económica límite. En los últimos años, varios estudios ya han observado que muchas familias se han visto obligadas a comer menos y peor, y a recortar su gasto en partidas fundamentales como educación y sanidad debido a la persistente subida de precios.
Ahorrar se ha convertido para muchos en poco más que un sueño. Esta realidad contrasta con los análisis complacientes acerca de la economía egipcia, a menudo centrados en indicadores macroeconómicos como su crecimiento, de entorno al 5% este año. Numerosas voces apuntan a este círculo vicioso como otra señal de la distancia cada vez más abismal entre esos análisis y la realidad cotidiana de millones de egipcios.
El bum del crédito al consumo: comprar ahora, pagar después para necesidades básicas
La reducción de la capacidad de ahorro ha ido de la mano de otro proceso paralelo que genera inquietud: la proliferación de plataformas que ofrecen financiación para compras a plazos. Es un bum del clásico 'compra ahora y paga después' que está traduciendo el consumo hacia el endeudamiento.
Este cambio de patrón no se produce para adquirir productos de lujo ni viviendas, sino que muchos ciudadanos recurren al crédito para cubrir necesidades básicas, como la compra de electrodomésticos. En el último lustro, la cartera total de financiación al consumo no bancaria en Egipto se ha multiplicado por cinco. Además, en los dos últimos años, el importe medio de los préstamos por prestatario ha disminuido, lo que indica un mayor endeudamiento destinado a compras de menor valor.
Aunque la mayoría de la gente vaya con el agua al cuello, la subida de precios precipita compras a corto plazo, incluso si implica endeudarse, para evitar pagar más en el futuro. El riesgo es evidente: una encuesta de finales de 2022 del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) ya alertó de que, a raíz de la crisis desatada por la invasión rusa de Ucrania, hasta un 84% de las familias egipcias habían dejado de pagar algunas deudas.



