El Niño amenaza con encarecer hasta un 15% las materias primas alimentarias y agravar los extremos climáticos
La llegada de El Niño, fenómeno climático cíclico, ha puesto en alerta a entidades financieras globales. Se prevén pérdidas en cultivos clave y un aumento de precios de materias primas alimentarias hasta un 15%, con posibles efectos en la inflación de la eurozona y en España.

Riesgo sobre cultivos clave y precios globales
La Organización Meteorológica Mundial confirmó la llegada de El Niño, que se inició a mediados de junio y que, según los últimos informes, tiene una probabilidad mayor del 90% de adquirir intensidad fuerte en otoño e invierno. Ante esto, al menos una decena de entidades financieras, entre ellas Bank of America, Deutsche Bank, Goldman Sachs y Morgan Stanley, han puesto en marcha análisis de riesgo.
Los informes apuntan a posibles pérdidas en cultivos como azúcar, café, cacao y arroz, especialmente en países como Colombia y Brasil para café y azúcar; en África para aceite de palma y cacao; y en Asia para arroz. Dado el peso de las exportaciones de estos productos, los efectos podrían sentirse a escala global.
Según datos de Goldman Sachs recogidos por The Guardian, los precios mundiales de materias primas alimentarias podrían aumentar un 15,8%. En la eurozona, el impacto estimado en precios de alimentos sería de alrededor del 1,3%, con efectos que podrían tardar varios meses en aflorar. En España, esto podría traducirse en una cesta de la compra más cara.
Presión inflacionista y política monetaria
El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional ya contemplan El Niño como un riesgo de inflación alimentaria, que se sumaría al aumento de costes de energía y fertilizantes, la creciente demanda de biocombustibles y posibles restricciones comerciales. En 2023, un análisis del Banco Central Europeo señaló que un Niño fuerte podría elevar hasta un 9% los precios mundiales de alimentos durante entre 16 meses y dos años.
Otros estudios apuntan a que el fenómeno podría elevar la inflación entre 0,1 y 1 punto porcentual, dependiendo del país, y encarecer en torno a un 5,5% las materias primas durante el año posterior. No obstante, un análisis del Banco de España de 2024 matiza que el impacto final depende de factores contextuales y que, en algunos casos, podría haber reducciones de hasta el 0,5% en ciertos productos europeos.
Un episodio fuerte de El Niño puede complicar la política monetaria de los países en vías de desarrollo, al encarecer alimentos y energía, reducir cosechas y frenar la actividad. La mayor preocupación es el riesgo de hambruna en el sur global, donde la FAO eleva a más del 50% las probabilidades de sequías extremas en zonas como el Sahel, África austral, Asia meridional y el Corredor Seco de América Central.
Impacto en España y evolución del fenómeno
En España, los expertos estudian el riesgo de veranos de calor extremo y otoños de lluvias torrenciales asociados a El Niño. La meteoróloga Mar Gómez, de eltiempo.es, señala que, aunque la aparición de El Niño no es excepcional, preocupa la velocidad a la que se está intensificando y la magnitud que podría alcanzar, con algunos modelos situándolo entre los grandes episodios de las últimas décadas.
En el Pacífico Ecuatorial ya se observan anomalías de casi 3 grados en la superficie del agua y de hasta 10 grados en capas subsuperficiales, lo que indica una enorme reserva de calor que podría reforzar el fenómeno. Los efectos en la economía empezarían a vislumbrarse hacia finales de 2026 y podrían alargarse hasta la segunda mitad de 2028.
Ante este escenario, el Programa Mundial de Alimentos ha impulsado un llamamiento para recaudar 202 millones de dólares para paliar los efectos en los países más vulnerables. La última vez que se registró un ciclo especialmente fuerte de El Niño, en 2015 y 2016, más de 60 millones de personas sufrieron falta de alimentos.



