China desbanca a Alemania como primer proveedor de España con 26.600 millones en compras
China ha superado a Alemania como el principal proveedor de bienes de España, con 26.600,2 millones de euros en importaciones durante el primer semestre de 2026, un 10,1% más que el año anterior. La competitividad de precios, la fuerte demanda de vehículos y la estrategia diplomática del Gobierno de Sánchez explican este cambio en el mapa comercial.

El ascenso imparable de China en las aduanas españolas
El dato es histórico: entre enero y junio de 2026, España destinó 26.600,2 millones de euros a importar productos chinos, frente a los 26.017,9 millones que gastó en productos alemanes. La diferencia, superior a los 580 millones, confirma el relevo en la cúspide de los proveedores.
Ricardo Santamaría, director de Riesgo País de Cesce, subraya que no se trata de una excepción: "Hoy China exporta 4 billones de dólares anuales y genera un superávit comercial superior a los 2 billones, siendo de largo el principal exportador del planeta. En los próximos 5 años, su gobierno espera concentrar el 45% de la manufactura mundial".
El crecimiento del 10,1% en las compras a China contrasta con el modesto avance del 2,8% en las importaciones desde Alemania, que aún conservan un peso relevante pero pierden terreno. Estados Unidos, con 15.337 millones, cae un 3,2% interanual, e Italia, con 15.966,4 millones, retrocede un 0,4%.
Los coches, el ejemplo perfecto de la competitividad china
El sector de la automoción ilustra con claridad el fenómeno. En el primer semestre, España importó vehículos de China por valor de 2.851 millones de euros, mientras que las exportaciones a ese país apenas alcanzaron 51 millones. Marcas como BYD, Jaecoo, Omoda o Leapmotor han conquistado a los compradores españoles por sus prestaciones y, sobre todo, por su agresiva política de precios.
Santamaría recuerda que China ha desarrollado grandes economías de escala en industrias estratégicas como baterías, energías renovables o vehículos eléctricos. "Las empresas logran optimizar al máximo los costes y ofrecer sus productos a precios muy competitivos, dejando fuera de juego a la competencia occidental", explica.
Para el economista Javier Santacruz, la composición de las compras es lo más preocupante: "China ha puesto la velocidad directa para vender a España productos muy baratos, que salen de su enorme exceso de capacidad". Señala que los componentes electrónicos y las piezas para automóvil son los más sensibles, porque "China vende a empresas chinas instaladas en España, para que estas monten y vendan desde el país al resto de Europa".
La diplomacia de Sánchez abre puertas a la inversión
El acercamiento diplomático ha sido clave. Pedro Sánchez ha realizado cuatro visitas oficiales a China en tres años, la primera en marzo de 2023, coincidiendo con el 50º aniversario de las relaciones bilaterales. En septiembre de 2024, el presidente se reunió con fabricantes de automóviles, empresas energéticas y tecnológicas, logrando el compromiso de Envision de invertir 1.000 millones en una planta de electrolizadores en España.
En abril de 2025, firmó el Plan de Acción 2025-2028, una hoja de ruta para la cooperación en comercio, inversión, agricultura, pesca y ciencia. El último viaje, en abril de 2026, incluyó reuniones con 36 grandes empresarios chinos que facturaron más de un billón de euros.
"Les he pedido que inviertan en España y que creen fábricas, centros de desarrollo y plataformas logísticas", declaró Sánchez ante la prensa. Sin embargo, el déficit comercial bilateral sigue siendo abultado: 22.599,5 millones en el primer semestre, un 11,84% más que el año anterior.
El déficit comercial, el reto pendiente
A pesar del acercamiento, el desequilibrio comercial persiste. Santamaría considera que el déficit es "sostenible mientras se compense con superávits frente a otros socios", pero alerta sobre el aumento de la cuota global china: "Preocupa mucho el decidido empeño de Xi Jinping de que su economía siga creciendo vía exportaciones".
La pregunta que queda en el aire es si esta tendencia se mantendrá. Con la automoción y la electrónica como punta de lanza, China ya no es un socio más: es el principal proveedor de bienes de España, un puesto que durante décadas ocupó Alemania y que ahora define una nueva etapa en el comercio global.



