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El alquiler indefinido ya funciona en Europa: así se regula en Alemania, Países Bajos y Suecia

Mientras el Gobierno español estudia medidas para contener los precios del alquiler, en países como Alemania, Países Bajos o Suecia los contratos indefinidos son la norma desde hace décadas. Un modelo que prioriza la estabilidad del inquilino frente a la lógica del corto plazo que domina el mercado español, y que ahora vuelve a centrar el debate político y social.

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(infolibre.es)

¿Qué es el alquiler indefinido y en qué se diferencia del modelo español?

El alquiler indefinido, también conocido como contrato de duración indeterminada, es una figura que ya funciona en varios países europeos. En esencia, se trata de un contrato sin fecha de finalización obligatoria: la relación entre propietario e inquilino se prolonga mientras ambas partes cumplan sus obligaciones, y la rescisión solo puede producirse por causas tasadas, como el impago o la necesidad de ocupar la vivienda por parte del dueño.

En España, por el contrario, la norma general es el contrato temporal, con una duración mínima de cinco años en vivienda habitual y de siete si el arrendador es una empresa. Pasado ese plazo, el propietario puede recuperar la vivienda sin necesidad de alegar causa alguna, lo que genera una elevada rotación y una constante presión alcista sobre los precios. El modelo europeo, en cambio, ofrece al inquilino una estabilidad que le permite planificar su vida a largo plazo, con la tranquilidad de que no tendrá que buscar un nuevo hogar cada pocos años.

Alemania: una tradición de contratos sin límite de tiempo

En Alemania, el contrato de alquiler indefinido es la opción estándar desde hace décadas. La ley alemana protege al inquilino frente a subidas abusivas de renta y solo permite el despido en situaciones muy concretas, como el impago reiterado o la demolición del edificio. Esta estabilidad ha creado un mercado donde el alquiler se percibe como una alternativa real a la compra, y donde la rotación es baja, lo que reduce la volatilidad de los precios.

En el país germano, el arrendador no puede rescindir el contrato sin una justificación legal objetiva, y las subidas de renta están limitadas por la ley, que impide incrementos superiores al 20% en tres años en zonas tensionadas. Esta protección ha hecho que el alquiler indefinido sea la fórmula mayoritaria, con una tasa de inquilinos que supera el 50% de la población, muy por encima de la media europea. La consecuencia es que el mercado del alquiler en Alemania es estable y predecible, con precios que, aunque han subido en las grandes ciudades, lo han hecho de forma mucho más moderada que en España.

Países Bajos y Suecia: control de precios y negociación colectiva

En Países Bajos, el alquiler indefinido se combina con un sistema de puntuación que limita los precios en función de las características de la vivienda, como la superficie, la eficiencia energética o el barrio. Este sistema, conocido como 'puntaje', establece un tope máximo de renta que el propietario puede cobrar, lo que evita que los precios se disparen en las zonas más demandadas. Además, el contrato indefinido es la norma, y el arrendador solo puede rescindirlo en casos muy concretos, como el impago o el uso ilegal de la vivienda.

En Suecia, por su parte, la negociación de alquileres se realiza de forma colectiva entre los propietarios y las asociaciones de inquilinos, lo que garantiza una cierta equidad y evita que el mercado se desboque. Los contratos indefinidos son la regla general, y la rescisión solo es posible por causas graves, como el impago o la violación de las normas de convivencia. Este modelo, basado en la negociación colectiva, ha permitido que el mercado del alquiler sueco sea uno de los más estables de Europa, con precios que se mantienen asequibles incluso en Estocolmo, la capital. La combinación de contratos indefinidos y control de precios ha demostrado que es posible garantizar el derecho a la vivienda sin desincentivar la oferta, algo que el mercado español todavía no ha logrado.