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El Brent supera los 90 dólares tras el ataque de EE.UU. en Ormuz y la respuesta de Irán

El precio del barril de Brent ha superado este lunes los 90 dólares tras los ataques de Estados Unidos contra posiciones de la Guardia Revolucionaria iraní en el estrecho de Ormuz y la posterior respuesta de Irán contra bases en Jordania. La escalada en uno de los corredores marítimos más importantes del mundo amenaza con tensionar de nuevo la inflación y el coste de la energía en Europa.

Fotografía que ilustra la noticia: El Brent supera los 90 dólares tras el ataque de EE.UU. en Ormuz y la respuesta de Irán
(El Periódico)

El crudo se dispara ante el temor a una interrupción del suministro

El estrecho de Ormuz, por el que transita una parte muy significativa del petróleo mundial, se ha convertido en el epicentro de la escalada entre Irán e Israel y Estados Unidos. Teherán ya había restringido el paso de crudo por esa vía como represalia a ataques previos. La respuesta iraní no se ha hecho esperar: la Guardia Revolucionaria ha anunciado ataques contra bases aéreas en Jordania, lo que eleva el riesgo de una interrupción prolongada del suministro.

Mercados energéticos y bolsas

El barril de Brent, de referencia en Europa, subía cerca de un 3% y superaba los 90 dólares. El West Texas Intermediate (WTI) avanzaba alrededor de un 2,6%, por encima de los 85 dólares. El temor a que el conflicto afecte al tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte muy importante del crudo mundial, es el principal detonante de esta escalada. Las bolsas europeas abrían con caídas superiores al 1%, arrastradas por el sector energético y el miedo a que el encarecimiento del petróleo golpee el consumo y los márgenes empresariales.

Consecuencias para la economía

Para la economía española y europea, un petróleo por encima de los 90 dólares supone un nuevo desafío en plena fase de desinflación. Cada subida del crudo se traslada con rapidez al precio de los carburantes y, con ello, al transporte y a la cesta de la compra. La incertidumbre sobre la duración del conflicto y el cierre parcial de la ruta marítima añade presión a la política monetaria del BCE y a los costes de la factura energética de hogares y empresas.