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El 'cohousing' gana terreno como alternativa cooperativa frente a la especulación inmobiliaria

Frente a un mercado que margina a buena parte de la población, el 'cohousing' cooperativo emerge como una alternativa real. El modelo, que desvincula la vivienda de la lógica especulativa, gana adeptos en España mientras las protestas por el acceso a la vivienda se extienden por Europa. Así lo defiende Andrea Rizzi, una de las voces que analiza el fenómeno en el medio digital infoLibre.

Fotografía que ilustra la noticia: El 'cohousing' gana terreno como alternativa cooperativa frente a la especulación inmobiliaria
(infolibre.es)

Una respuesta cooperativa a la crisis de acceso

La cesión de uso desvincula la vivienda de la lógica de la inversión. Los cooperativistas no buscan revalorizar su patrimonio, sino asegurarse un hogar a un coste razonable. Cuando deciden irse, la vivienda vuelve a la cooperativa, que la asigna a un nuevo socio.

Esta característica convierte al cohousing en un modelo particularmente atractivo para quienes no pueden asumir una hipoteca o no quieren quedar atados a ella. También para las personas mayores, que pueden encontrar en la cooperativa un entorno de apoyo mutuo y compañía, sin renunciar a la autonomía. Rizzi subraya que el modelo cooperativo demuestra que "otra forma de habitar es posible, sin depender de la especulación".

El rechazo al sistema actual se extiende en Europa

La dimensión política del cohousing es innegable: al sacar la vivienda del mercado especulativo, se la devuelve a la esfera del derecho y de la necesidad. Las cooperativas de vivienda no compiten con el sector privado por el mismo nicho de demanda, sino que atienden a un segmento que el mercado ha abandonado: el de quienes no pueden asumir los precios actuales.

Rizzi vincula este auge con un malestar más amplio: "Las protestas en Europa revelan el rechazo a un sistema que margina a buena parte de la población". Una crítica que da contexto a la expansión del modelo cooperativo como respuesta organizada a la exclusión residencial.

Un modelo con arraigo creciente en España

A pesar de las dificultades, el balance que hacen los impulsores del modelo es positivo. La existencia de un marco legal favorable, el interés de una parte de la población por alternativas al mercado y la presión social ejercida por las protestas están creando un caldo de cultivo propicio para la expansión del cohousing.

El reto, como apunta la propia experiencia internacional, es pasar de la excepción a la normalidad. Para ello será decisivo que el modelo trascienda el ámbito de los colectivos más concienciados y llegue a la población general, presentándose como lo que es: una forma eficaz y solidaria de garantizar el derecho a la vivienda, alejada de las dinámicas especulativas que han generado la crisis actual.