El expresidente de la comisión de Adamuz avisa: faltan mantenimiento, planificación y liderazgo en el ferrocarril
Iñaki Barrón, expresidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) hasta su disolución el pasado 14 de julio, ha puesto el foco en los problemas estructurales que arrastra el ferrocarril español: falta de mantenimiento, ausencia de planificación a largo plazo y una gobernanza confusa. En una entrevista publicada por El Periódico de Aragón, Barrón asegura que este año se han producido dos descarrilamientos similares al de Adamuz, que dejó 46 fallecidos, y que la investigación del siniestro podría alargarse más de un año.

Dos descarrilamientos similares en un año
Barrón ha revelado que, además del accidente de Adamuz, este año se han registrado otros dos incidentes en los que un tren descarriló e invadió la vía contraria, algo que considera "muy grave" porque podría haber provocado colisiones frontales con consecuencias catastróficas.
Uno de ellos ocurrió hace aproximadamente un mes, cuando un tren de mercancías descarriló y dos o tres vagones se metieron en la vía contigua. "Si en ese momento hubiera venido un tren, con que hubiera venido a 100 kilómetros por hora habríamos tenido un accidente muy grave", advierte.
El otro incidente fue la rotura del eje de un tren de Cercanías en San Fernando de Henares, que también invadió la vía contraria y estuvo a punto de caer por un puente sobre un río. "Si no venía ningún tren, no pasa nada. Pero si hubiera venido por la vía contraria, probablemente sí", señala.
Barrón subraya que estos incidentes ponen de manifiesto la necesidad de mejorar los sistemas de detección de roturas de carril y de ejes, aunque reconoce que "no existe un sistema que detecte el cien por cien de las roturas en tiempo real ni en España ni en ningún sitio".
Mantenimiento pendiente y medidas "conservadoras"
El expresidente de la CIAF asegura que, tras el accidente de Adamuz, "había una falta de mantenimiento bastante seria en algunos casos, sobre todo en algunas líneas", y que las restricciones impuestas son "medidas conservadoras" que responden a una revisión de elementos que "ya estaban pendientes de revisión".
En su opinión, la rapidez con la que se levanten esas limitaciones dependerá de la capacidad de Adif para reparar y mejorar las condiciones de circulación. Además, señala que algunas de estas restricciones se deben "más por cuestiones de confort que por cuestiones de seguridad", lo que, a su juicio, "no es lo normal, pero tampoco se puede considerar extraordinario" después de un siniestro de esta magnitud.
Barrón también ha explicado que la investigación del accidente de Adamuz sigue su curso y que todavía quedan pendientes análisis de laboratorio de las muestras de carril. Los peritos nombrados por la jueza quieren realizar pruebas sobre el suelo y el balasto, aunque advierte de que será difícil porque "el balasto quedó completamente destruido" tras el accidente.
"Parece que la rotura del carril ha sido evidente y el descarrilamiento también, pero aún quedan muchas cosas por saber", insiste. Según sus estimaciones, las conclusiones de la investigación no se conocerán en menos de un año.
Falta de planificación y gobernanza: "No se sabe quién manda"
El expresidente de la CIAF es contundente al diagnosticar los males del ferrocarril español: "El ferrocarril tiene tres principios: planificación, gobernanza y gestión. Ahora mismo ninguna de las tres cosas está funcionando de manera adecuada".
Critica que "estamos haciendo demasiada política, prometiendo líneas aquí, diciendo que se invierte no sé cuánto para una línea allá... Vamos a golpe de populismo". Recuerda que los ciclos del ferrocarril "están muy alejados de los ciclos políticos" y que cualquier decisión importante tendrá efectos durante décadas.
En cuanto a la gobernanza, Barrón denuncia que "no se sabe quién manda": "Adif te cierra una línea y te aguantas. Adif te abre otra línea y te aguantas. Adif te pone una limitación y te aguantas." Esta situación afecta especialmente a los operadores de mercancías, que no pueden invertir "porque no saben qué les va a pasar mañana".
También critica la gestión de los servicios públicos, mencionando el caso de la línea Zaragoza-Teruel, cerrada, y la conexión Zaragoza-Huesca, que no es AVE porque está limitada a 200 km/h. "Si yo fuera de Huesca estaría enfadadísimo", afirma. Y califica la velocidad alta en Teruel de "tomadura de pelo": "Una línea de vía única, sin electrificar, donde hay un tramo que se puede ir a 140 kilómetros por hora, no es una línea ni de velocidad alta ni de velocidad nada".
Un sistema que "necesita un lavado de cara"
Pese a las deficiencias, Barrón muestra su confianza en la seguridad del ferrocarril español: "Hoy en día las estadísticas de accidentes ferroviarios están en unos límites muy buenos, similares a los de todos los países de Europa y yo diría que casi del mundo. No se puede decir que el ferrocarril sea inseguro".
Sin embargo, advierte: "El ferrocarril en España está en este momento en una situación que merece un lavado de cara". Y añade que "este no es un problema de partidos, es un problema de Estado".
Sobre la nueva autoridad que sustituye a la CIAF, Barrón valora su independencia administrativa, aunque matiza que la independencia "consiste en ver las cosas y analizarlas desde un punto de vista estrictamente técnico, y no político, económico o de otro tipo".
La entrevista, realizada por Marcos Calvo Lamana y publicada el 13 de agosto de 2026, forma parte de una serie de declaraciones en las que el expresidente de la comisión pide una planificación seria de servicios e infraestructuras, y un debate público sobre el futuro del ferrocarril.



