El Gobierno prorroga Almaraz hasta 2030 pero mantiene el plan para desmantelarla
La prórroga de la central nuclear de Almaraz hasta 2030 no frena los trabajos previos para su desmantelamiento. Enresa, la empresa pública que gestiona los residuos, mantiene un contrato de 27,4 millones para diseñar el desmontaje y considera 'plenamente justificada' su continuidad. Las eléctricas presionan para reabrir el calendario nuclear, mientras el Gobierno sostiene que el apagón total sigue en 2035.

Un contrato de 27 millones sigue adelante pese a la prórroga
El Gobierno aprobó hace dos semanas ampliar la licencia de la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030, frente al cierre previsto para 2027 y 2028. Sin embargo, Enresa, la sociedad pública dependiente de Transición Ecológica, mantiene el contrato adjudicado en marzo por 27,4 millones de euros para diseñar el desmantelamiento de la planta.
Fuentes oficiales de Enresa aseguran que la continuidad de estos trabajos está 'plenamente justificada' por la corta duración de la prórroga, que apenas añade año y medio a la vida del primer reactor y dos años y medio al segundo. El plan de desmantelamiento se enmarca en el séptimo Plan General de Residuos Radiactivos, y la empresa pública sostiene que las labores previas deben iniciarse entre tres y cinco años antes del cese definitivo, algo que ya se cumple.
El contrato fue adjudicado al consorcio formado por Westinghouse Electric y la española Empresarios Agrupados Internacional. Westinghouse fue la empresa que construyó los dos reactores de Almaraz en los años setenta y ochenta, por lo que ahora se encargará de diseñar su desmontaje.
Las eléctricas quieren más prórrogas y el Gobierno mantiene 2035
Iberdrola, Endesa y Naturgy, propietarias de Almaraz, solicitaron solo dos años de ampliación porque la última revisión de seguridad de la planta vencía en 2030. Ahora, Iberdrola y Endesa han manifestado su intención de pedir prórrogas de diez años para el resto de centrales, cuyos cierres están previstos entre 2030 y 2035.
El Gobierno, en cambio, insiste en que la ampliación de Almaraz es 'limitada', 'coyuntural' y 'acotada' por la incertidumbre energética derivada de la crisis de Oriente Medio. La tesis oficial es que el calendario de cierre del resto de plantas no cambia y que el apagón nuclear total se mantiene en 2035, siempre que las renovables sigan creciendo y se despliegue suficiente almacenamiento eléctrico.
Desde el sector eléctrico se defiende que el aplazamiento de Almaraz debería provocar un efecto dominó para evitar solapar los desmantelamientos. Enresa responde que la coincidencia de cierres en 2030 —cuando está previsto el de Almaraz, Ascó I y Cofrentes— no es un obstáculo insalvable, porque los procesos de desmantelamiento ya iban a coincidir parcialmente.
La preparación del desmantelamiento ya está en marcha
Enresa adjudicó el contrato de ingeniería del desmantelamiento tras una licitación accidentada, que incluyó una prolongada fase de anuncio previo, ampliación de plazos para evitar que quedara desierta y la exclusión de uno de los candidatos. Finalmente, el consorcio liderado por Westinghouse y Empresarios Agrupados Internacional se hizo con el encargo.
La empresa pública subraya que estos trabajos son parte del séptimo Plan General de Residuos Radiactivos y que su continuidad está justificada incluso con la prórroga. El objetivo es tener lista toda la documentación necesaria para solicitar la autorización de desmantelamiento cuando llegue el momento.
Mientras tanto, las eléctricas presionan para reabrir el calendario nuclear. El Gobierno, por ahora, no cede: mantiene que el cierre de Almaraz sigue preparándose y que el resto de centrales se apagará según lo previsto. La decisión final dependerá de la evolución de las renovables y del almacenamiento energético en los próximos años.



