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El PIB español oculta un crecimiento mayor: la próxima revisión del INE podría añadir hasta 30.000 millones

La economía española podría ser más dinámica de lo que reflejan las cifras oficiales. Varias estimaciones basadas en registros empresariales y fiscales apuntan a que el INE elevará el PIB de 2024 entre uno y dos puntos en su próxima revisión, un ajuste que cambiaría el diagnóstico sobre la productividad, el reparto de la renta y la deuda pública.

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(elDiario.es)

Revisiones al alza: un patrón recurrente

El INE ha ido corrigiendo al alza sus primeras estimaciones del PIB en los últimos años. Estas revisiones, que suelen pasar desapercibidas cuando los titulares ya se han publicado, incorporan nuevas fuentes estadísticas que mejoran la precisión de los datos. Para 2024, todo apunta a que el ajuste será de nuevo significativo.

Dos métodos alternativos permiten anticipar el resultado. Por un lado, la Estadística Estructural de Empresas del propio INE, que utiliza los registros de miles de compañías sobre ventas, compras, salarios y márgenes brutos para estimar el valor añadido generado. Por otro, las bases imponibles de la Agencia Tributaria, que recogen rentas del trabajo, alquileres, beneficios de autónomos y sociedades, y permiten calcular el PIB desde la perspectiva de las rentas.

Con ambas aproximaciones, la estimación apunta a un crecimiento real del PIB en 2024 cercano al 3,8%, frente al 2,9% que registra la serie oficial. La diferencia, de casi un punto, se traduce en unos 20.000 millones de euros adicionales. Si se añaden las perspectivas del gasto, algo más conservadoras, el rango se sitúa entre uno y dos puntos, es decir, entre 15.000 y 30.000 millones de euros sin contabilizar.

La productividad, el gran matiz del debate

Una de las consecuencias más relevantes de esta revisión es la imagen que ofrece sobre la productividad. Si el PIB crece más de lo estimado y el empleo apenas varía, la productividad por trabajador mejora sustancialmente. Los datos fiscales refuerzan esta idea: la masa salarial crece de forma similar a la oficial, pero los beneficios de las sociedades aumentan un 10,8% según el Impuesto sobre Sociedades, y las rentas de autónomos y alquileres un 11,1% en el IRPF.

Esto implica que el reparto de la renta ha sido menos favorable para los asalariados de lo que sugieren las cifras oficiales. Las rentas empresariales estaban siendo infraestimadas, y al corregirlas, la tarta del PIB se redistribuye. No es un matiz menor: afecta al diagnóstico sobre la desigualdad y sobre quién se beneficia realmente del crecimiento económico.

La revisión también tendría un impacto directo en las finanzas públicas. Al aumentar el denominador del PIB, la ratio de deuda pública sobre PIB podría situarse por debajo del 100%, un hito simbólico que no aparecería en las cifras actuales. Este cambio, sin embargo, no modificaría el stock de deuda en términos absolutos, sino la percepción de sostenibilidad fiscal.

PIB per cápita: España supera a la media europea y se acerca a EE UU

Uno de los debates más recurrentes es si el crecimiento español se debe solo a la inmigración. Los datos oficiales ya muestran un aumento del PIB real por habitante del 5% desde 2019, pero las estimaciones alternativas elevan esta cifra hasta casi el 9,4%. En comparación, la economía estadounidense crece un 11,3% en el mismo periodo, pero lo hace con un aumento de población mucho menor (un 2,5% frente al 5% español).

Esto desmonta el argumento de que el dinamismo español es puramente demográfico. El crecimiento per cápita es similar al de EE UU, un país que suele ponerse como ejemplo de dinamismo frente a la supuesta rigidez europea. Además, el análisis comparado con Alemania o Francia muestra que el estancamiento europeo no es un fenómeno uniforme: los países del sur, con políticas laborales y sociales a menudo criticadas, crecen a un ritmo mayor.

El debate sobre la brecha entre Europa y EE UU, iniciado por un artículo del Wall Street Journal, suele atribuir el atraso europeo a la burocracia o la protección laboral. Sin embargo, los datos españoles sugieren que estas explicaciones son más bien 'hombres de paja' utilizados por quienes buscan un chivo expiatorio. La clave no está en la regulación, sino en la composición sectorial, la demografía y las políticas específicas de cada país.

En definitiva, la próxima revisión del PIB no es un mero ajuste técnico. Corrige una imagen distorsionada de la economía española, mejora la posición competitiva relativa y obliga a repensar los debates sobre productividad, desigualdad y el papel de la inmigración en el crecimiento.