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El PP defiende ampliar el límite de horas extra mientras el 43% de las que se hacen en España no se pagan

El vicesecretario de Economía del PP, Alberto Nadal, ha defendido ampliar el límite legal de horas extraordinarias en España, actualmente fijado en 80 horas al año, al considerarlo uno de los más bajos de Europa. La propuesta llega en un momento en que casi la mitad de las horas extra que se realizan en el país son ilegales: más de 2,5 millones a la semana no se pagan ni se compensan, según la última Encuesta de Población Activa (EPA).

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(elDiario.es)

Una reforma para dar 'más libertad' a los pactos entre empresa y trabajador

Alberto Nadal, responsable económico del PP, planteó esta semana en el Forbes Economic Summit 2026 la necesidad de una reforma laboral que dé 'más libertad tanto a la negociación colectiva como al pacto entre trabajadores y la empresa'. En su intervención, lamentó que España tenga uno de los límites de horas extraordinarias 'más bajos de Europa', muy por debajo de Francia o Italia.

"Hay muchas prohibiciones para poder trabajar en España, o realizar acuerdos. Un ejemplo: España es de los países de Europa donde el límite de las horas es más bajo", argumentó Nadal. 'Aunque se pusieran de acuerdo el empresario y el trabajador, no pueden hacerlo', añadió sobre la imposibilidad de superar las 80 horas extra anuales que contempla el Estatuto de los Trabajadores.

El límite de 80 horas se aplica exclusivamente a las horas extraordinarias pagadas en dinero. Las que se compensan con descanso no tienen tope legal, un matiz que el dirigente del PP no mencionó en su intervención.

España: límites más estrictos, pero peor retribución que la media europea

Un informe de UGT y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) de 2024 subraya la paradoja del caso español: es uno de los países europeos con la legislación más restrictiva en cuanto al número de horas extra permitidas, pero a la vez uno de los menos generosos en su retribución para los empleados.

Mientras España limita las horas pagadas a 80 anuales, Francia permite 220 e Italia 250, ampliables mediante negociación colectiva. En Reino Unido, Dinamarca y Estonia ni siquiera existe un máximo. En cuanto a la remuneración, la ley española establece que la hora extra puede pagarse como una hora ordinaria, y el Tribunal Supremo interpretó que no deben aplicarse los complementos extrasalariales, lo que en la práctica reduce el importe que perciben los trabajadores.

'Retribuirla como una hora ordinaria es una anomalía', denunció UGT, que presentó una denuncia contra España ante la Carta Social Europea. En Francia se reconoce una prima mínima del 10%, y la media europea se sitúa entre el 30% y el 50%, con países donde la hora extra se paga al doble del salario ordinario.

Más de 2,5 millones de horas extra gratis cada semana

La propuesta de Nadal ignora la dimensión real del problema del fraude en las horas extraordinarias, denunciado de forma recurrente por los sindicatos. Según la EPA, el 43% de las horas extra que se realizan en España no se pagan ni se compensan en descanso: más de 2,5 millones de horas semanales por las que no se retribuye al trabajador, no se cotiza a la Seguridad Social ni se abonan impuestos.

CCOO calcula que ese volumen equivale a unos 68.000 empleos a jornada completa. Casi 420.000 personas declararon en la última EPA que realizan horas extra no pagadas, una cifra que se mantiene estable en las últimas dos décadas. Por sectores, el abuso destaca especialmente en banca, educación y actividades científicas.

El Gobierno prepara un refuerzo del registro horario para combatir estas prácticas, una medida que los sindicatos reclaman para garantizar el control efectivo de la jornada y que se produzca el alta en la Seguridad Social de todas las horas trabajadas, también las extraordinarias.

Detrás de las horas extra: salud, conciliación y empleo

Los sindicatos recuerdan que la hora extra debe ser, como su nombre indica, algo extraordinario. Su uso generalizado choca con la protección de la salud y el descanso de los trabajadores, cuyas largas jornadas laborales se resienten, y con los objetivos de desconexión y conciliación que han impulsado debates como el de la reducción de jornada.

Además, en muchos casos las horas extra funcionan como un parche para no contratar más personal cuando la empresa realmente lo necesita, lo que traslada a los empleados el coste de la falta de plantilla y encubre necesidades estructurales de contratación.

Nadal también señaló en su intervención la necesidad de una 'modernización' del mercado laboral, especialmente en nuevos sectores, tecnologías y cualificaciones, y criticó un 'exceso de burocracia' en la legislación. Sobre el teletrabajo, que alcanza al 15,6% de los ocupados según los últimos datos de la EPA de 2025, consideró que el marco jurídico es 'muy rígido' y planteó revisar la regulación aprobada en pandemia que obliga a compensar los gastos del trabajo a distancia.