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España mantiene la segunda mayor red de alta velocidad del mundo, pero cae al séptimo puesto en viajeros

España es el segundo país del mundo con más kilómetros de alta velocidad ferroviaria, solo superado por China, pero en número de viajeros cae al séptimo puesto, según los últimos datos de la Unión Internacional de Ferrocarriles (UIC). La red española, con cerca de 4.000 kilómetros, transporta una cifra de pasajeros muy inferior a la de otros países europeos y a años luz de los gigantes asiáticos, lo que reabre el debate sobre el equilibrio entre inversión e infraestructura y su rentabilidad social.

Fotografía que ilustra la noticia: España mantiene la segunda mayor red de alta velocidad del mundo, pero cae al séptimo puesto en viajeros
(elDiario.es)

Una red gigante con tráfico moderado

La UIC, la organización que representa al sector ferroviario global, sitúa a España como el segundo país con más kilómetros de alta velocidad en servicio, con cerca de 4.000, solo por detrás de China, que supera los 47.800. Le siguen Japón, Francia y Alemania. Sin embargo, en tráfico de pasajeros, la red española ocupa el séptimo lugar mundial, con más de 15 millones de viajeros anuales, según los datos previos a los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Urda (Toledo) ocurridos este año.

La cifra española contrasta con la de otros países europeos como Italia, Alemania o Francia, y queda muy lejos de los más de 96 millones de viajeros que registra Japón y de los más de 920 millones de China. Esta disparidad evidencia una utilización muy inferior a la capacidad instalada, un aspecto que cobra relevancia en un contexto de aumento de tráfico tras la liberalización del sector con la entrada de operadores como Ouigo e Iryo, y de reclamaciones de más inversión en mantenimiento y plantillas.

La densidad, otra forma de medir el esfuerzo inversor

La UIC también ofrece indicadores de densidad que matizan la posición española. Si se mide la infraestructura por kilómetro cuadrado, Corea del Sur lidera la clasificación, seguida de Japón y España, que ocupa el tercer puesto. En cambio, si se calcula por kilómetro por cada millón de habitantes, España queda por detrás de Finlandia y Suecia.

Estos datos, publicados por la organización con cierre de 2024, reflejan la enorme extensión de una red que fue considerada durante años la joya de la corona del sistema de transporte español y un motor del turismo y la vertebración territorial. No obstante, los trágicos accidentes de este año han puesto el foco en la necesidad de una inversión constante y creciente en infraestructuras y plantillas, especialmente con el incremento de viajes derivado de la liberalización.

El expresidente de Renfe y el futuro de la red

Antes del siniestro de Urda, el entonces ministro de Transportes, Óscar Puente, defendió en un desayuno informativo que la red estatal no está cerca de la saturación. "España no tiene una intensidad de circulaciones superior a la de nuestro entorno, tiene una infraestructura preparada. Decir que la liberalización sobrepasa las capacidades de la red es mentira. Tiene capacidad para estos tráficos y más", argumentó.

En su comparecencia en el Congreso, Puente reconoció que la alta velocidad seguirá demandando importantes recursos. "La Y vasca hay que terminarla; la conexión con Cantabria hay que terminarla; la conexión con Extremadura hay que terminarla; el AVE a Almería, que estamos ya muy próximos a acabar, hay que terminarlo. Estamos con el proyecto de los cinco tramos a Huelva; estamos con el proyecto de unión de Pamplona con La Rioja", enumeró, para concluir: "Nadie quiere renunciar, todo el mundo quiere alta velocidad, todo el mundo cree que las infraestructuras son la clave del desarrollo".