Garamendi afronta su tercer mandato en CEOE con la patronal en sequía de acuerdos y un 'no a todo' ante el Gobierno
Antonio Garamendi será reelegido el próximo 1 de octubre como presidente de la CEOE por tercera vez y sin rivales, en un contexto de bloqueo del diálogo social que los sindicatos atribuyen a la espera electoral. El dirigente, que inició su etapa al frente de la patronal con pactos como la reforma laboral, encadena ahora una sequía de acuerdos con el Gobierno y las organizaciones sindicales.

De los grandes pactos al bloqueo: el giro de Garamendi
Antonio Garamendi (Getxo, 1958) llegó a la presidencia de la CEOE en 2018 con fama de dialogante y una foto junto a Pedro Sánchez que hoy parece lejana. En sus primeros años al frente de la gran patronal, su nombre quedó asociado a acuerdos que situaron a España como referencia internacional en diálogo social: la reforma laboral, la primera reforma de las pensiones, la Ley Rider o la regulación del teletrabajo.
Esa etapa contrasta con la situación actual. La patronal acumula un año de bloqueo en el diálogo social, un 'no a todo' que un dirigente sindical resumía así hace doce meses y que se ha mantenido hasta ahora. Garamendi ha endurecido el tono contra la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a la que acusa de haber "dinamitado" el diálogo social por firmar acuerdos solo con los sindicatos, como las subidas del salario mínimo, y por legislar en solitario varias medidas laborales.
Las claves del bloqueo: elecciones, debilidad gubernamental y crítica interna
Los sindicatos y el Ministerio de Trabajo apuntan a los procesos electorales como principal explicación del bloqueo. Primero, el proceso interno en la CEOE que Garamendi está a punto de superar y, en 2027, las elecciones generales. Según fuentes sindicales, la patronal no quiere conceder ninguna victoria al Ejecutivo progresista antes de que se aclare qué gobierno sale de las urnas. "Hasta entonces, no van a dar ni agua", resumen.
A ese factor se une la debilidad parlamentaria del Gobierno, que apenas puede sacar adelante leyes, lo que reduce los incentivos de la patronal para negociar con concesiones. Desde la CEOE, y el propio Garamendi, defienden su derecho a diferir y rechazar propuestas que no comparten. La sequía de pactos afecta también a la negociación colectiva: la patronal ni siquiera se ha sentado a negociar con los sindicatos mayoritarios el nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC).
Una reelección sin urnas: el liderazgo apaciguado de Garamendi
Garamendi llegará a su tercera elección como presidente de la CEOE sin ningún rival. El empresario vasco eliminó el límite de dos mandatos que él mismo apoyó en los Estatutos de la patronal, lo que allanó su continuidad. El año pasado, desactivó la principal amenaza interna al impulsar un liderazgo alternativo en Cepyme contra Gerardo Cuerva, expresidente de la organización de pequeñas y medianas empresas y potencial aspirante a la presidencia de CEOE. Finalmente, Cuerva no se presentó a la carrera electoral y la candidata de Garamendi, Ángela de Miguel, salió vencedora en Cepyme.
Su perfil, definido por conocedores como "afable" y "moderado", pero "conservador", se ha endurecido con el tiempo. Las críticas externas, con una dirección del PP hostil durante la etapa de Pablo Casado, y las presiones internas de sectores más a la derecha han alimentado ese giro. Ese cambio se refleja en sus gestos: mantiene perfil bajo en medidas que generan controversia en la derecha, como la regularización extraordinaria de migrantes, y multiplica las alabanzas a cargos del PP como Isabel Díaz Ayuso, de quien celebra "los impuestos a la madrileña".
Salarios y sueldos polémicos: la gestión interna de la patronal
La trayectoria de Garamendi en la CEOE no ha estado exenta de polémicas internas. Como presidente de Cepyme se fijó un sueldo de 120.000 euros anuales que enfadó a dirigentes como Joaquim Gay de Montellà, entonces responsable de Foment del Treball. Ya al frente de la CEOE, su salario ascendió a casi 400.000 euros anuales en 2023, una cifra que volvió a levantar críticas. Garamendi defendió su retribución como una decisión "privada" y "en libertad", y calificó las críticas de "campaña de descrédito" contra los empresarios, con una comparación que generó fuerte controversia.
El dirigente, que proviene de una familia de empresarios y es licenciado en Derecho, ha compaginado su labor de representación con cargos en consejos de administración como los de Red Eléctrica de España, Bankoa o Tubos Reunidos, además de su participación en el Grupo de Negocios de Ediciones y Publicaciones. Su defensa de la figura del empresario, ante lo que denomina ataques "injustos" y "populistas", le ha llevado a impulsar iniciativas como un cómic para niños de Primaria con un duende llamado Olegario, elaborado junto a la exministra de Trabajo Fátima Báñez.
Qué esperar del tercer mandato
La reelección de Garamendi llega en un contexto de fuerte inestabilidad internacional y de repunte de los precios de la energía, retos que marcarán su tercer mandato. Fuentes sindicales consultadas consideran que el bloqueo en el diálogo social perdurará hasta que se conozca el resultado de las próximas elecciones generales.
El Ministerio de Trabajo y los sindicatos han visto cómo la vía del acuerdo tripartito se ha ido cerrando en el último año, mientras la patronal mantiene su posición de no sentarse a negociar nuevas medidas. La pregunta que queda en el aire es si la esperada reelección por aclamación del próximo 1 de octubre supone un punto de inflexión o simplemente la consolidación de una etapa de confrontación que se prolongará hasta 2027.



