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La climatización de las aulas mueve ya millones de euros, pero los planes se alargan hasta 2030

La climatización de los centros educativos se ha convertido en una de las partidas más cuantiosas del gasto público en infraestructuras escolares. Los presupuestos autonómicos ya mueven millones de euros, pero los plazos anunciados por las administraciones se extienden hasta 2030, lo que deja a miles de alumnos y docentes sin una solución inmediata ante las olas de calor y los episodios de frío extremo.

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(infolibre.es)

Un gasto millonario con horizonte lejano

La inversión en climatización de aulas ha pasado de ser una partida testimonial a convertirse en uno de los capítulos más relevantes de los presupuestos educativos autonómicos. Según la información publicada por infoLibre, los fondos destinados a esta finalidad ya se cuantifican en millones de euros. Sin embargo, los planes presentados por las comunidades autónomas contemplan un calendario que, en la mayoría de los casos, se prolonga hasta 2030.

El desfase entre la magnitud de los recursos movilizados y la lentitud de los plazos ha generado críticas por parte de las asociaciones de madres y padres, así como de los sindicatos docentes, que consideran que la solución no puede esperar una década cuando las temperaturas extremas son ya un problema recurrente en las aulas.

El problema no es exclusivo del sur del país. Las comunidades del norte, acostumbradas a climas más suaves, también han tenido que afrontar episodios de calor anómalo que han puesto a prueba la capacidad de adaptación de los centros educativos. La falta de una normativa estatal común ha llevado a cada administración a abordar el problema con criterios dispares, lo que acentúa las diferencias entre territorios.

La comunidad educativa reclama soluciones urgentes

Las organizaciones sindicales y las asociaciones de familias han señalado en reiteradas ocasiones que la climatización de las aulas no es un asunto menor, sino una condición básica para garantizar el derecho a la educación en condiciones dignas. Los episodios de calor extremo en primavera y verano, así como las olas de frío en invierno, afectan al rendimiento académico y a la salud de alumnos y profesores.

Algunas comunidades han optado por soluciones provisionales, como la instalación de equipos portátiles o la modificación de los horarios lectivos en los días de temperaturas más altas. Estas medidas, aunque bien recibidas, no resuelven el problema de fondo desde la perspectiva de la comunidad educativa, que reclama actuaciones estructurales y financiación suficiente de manera estable.

El retraso en la ejecución de los planes también ha sido criticado por los ayuntamientos, que en muchos casos son los responsables del mantenimiento de los edificios escolares de titularidad autonómica. La falta de coordinación entre administraciones ha provocado que algunos centros sigan sin aire acondicionado o calefacción adecuada años después de haberse anunciado las inversiones.

Un desafío de planificación y financiación

El caso de la climatización de las aulas ilustra algunos de los desafíos que enfrenta la política educativa en España: la necesidad de planificar a largo plazo, la coordinación entre niveles administrativos y la suficiencia de los recursos financieros.

Los planes autonómicos, que en la mayoría de los casos se extienden hasta 2030, implican una inversión sostenida durante varios ejercicios presupuestarios. Esta circunstancia exige una estabilidad política y un compromiso multianual que no siempre se garantiza, lo que puede dar lugar a retrasos y a una ejecución desigual.

El coste final del programa no se ha cifrado de manera global, pero las partidas ya movilizadas dan cuenta de la magnitud del desafío. Los fondos europeos de recuperación han sido una fuente de financiación clave para algunos proyectos, aunque su distribución y la asignación a cada comunidad también ha sido objeto de controversia.