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La cumbre europea fracasa: sin acuerdo para el presupuesto 2028-2034 y con la energía sin nuevas medidas

La cumbre europea celebrada este jueves ha vuelto a terminar sin acuerdo. Las negociaciones para fijar el presupuesto plurianual de la UE para el periodo 2028-2034 han naufragado por la brecha insalvable entre los países frugales, que piden más recortes, y los defensores de la cohesión, que reclaman más gasto. Los líderes han encargado al presidente del Consejo Europeo, António Costa, una nueva propuesta de cuentas que intente conciliar ambas posturas, con una cumbre extraordinaria prevista para el 26 de noviembre. La cita también ha evidenciado la falta de medidas concretas para abaratar la energía, una de las principales demandas de los Estados miembros.

Fotografía que ilustra la noticia: La cumbre europea fracasa: sin acuerdo para el presupuesto 2028-2034 y con la energía sin nuevas medidas
(elDiario.es)

Una negociación rota y una nueva oportunidad para Costa

El nuevo texto de Costa deberá equilibrar "la importancia de mantener las contribuciones nacionales dentro de unos límites razonables y preservar el nivel de ambición", según recoge la fuente, y dar un papel decisivo a los nuevos recursos propios. También se insiste en la necesidad de garantizar "un grado suficiente de flexibilidad en el próximo MFP" para responder a circunstancias imprevistas. El objetivo formal sigue siendo aprobar el presupuesto antes de que termine 2026, algo que la institución considera necesario para que los fondos lleguen sin interrupción a partir de enero de 2028.

La reunión de este jueves se saldó sin rueda de prensa final. Una fuente diplomática que pidió anonimato resumió la jornada: "Estamos estancados". La propuesta de Irlanda, presentada el pasado sábado con un importe de 1,6 billones de euros y un recorte del 8%, no convenció a nadie. El primer ministro neerlandés, Rob Jetten, fue explícito: "Tenemos que reducir el tamaño de este marco financiero plurianual". En el lado contrario, los amigos de la cohesión reclaman incrementar el gasto. El canciller alemán, Friedrich Merz, dejó una puerta abierta: "Nuestras posiciones siguen estando muy alejadas, pero eso no significa que no podamos encontrar soluciones en noviembre y diciembre".

Sin avances en el precio de la energía, pese a las advertencias

La cumbre también evidenció la falta de medidas concretas para abaratar la energía. El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, llegó a la reunión pidiendo que las conclusiones incluyeran una disposición para que la Comisión Europea estudiara "una flexibilidad adicional" para apoyar a ciudadanos y empresas. Sin embargo, no hubo nuevas medidas. Algunos países, como Italia con el respaldo de Eslovaquia, Hungría, República Checa y Polonia, intentaron retrasar hasta después de 2030 el sistema de comercio de emisiones ETS2, que afecta al transporte por carretera y los edificios. Enfrente, países como Suecia o España exigieron no rebajar las exigencias climáticas.

El resultado fue mantener lo ya aprobado: prorrogar el marco temporal de ayudas estatales para los sectores industriales más expuestos, desarrollar un marco a corto plazo para optimizar la capacidad y eficiencia de las refinerías de la UE, e impulsar iniciativas para agregar voluntariamente la demanda de energía. El comisario de Energía, Dan Jørgensen, había advertido en una entrevista a varios medios europeos del riesgo de que los ciudadanos "escuchen a populistas y extremistas" si no pueden pagar sus facturas a final de mes, pero la advertencia no se tradujo en avances.

Con China, más de lo mismo: diálogo sin instrumentos nuevos

En las relaciones económicas con China, el Consejo Europeo acordó mantener la estrategia propuesta por el Gobierno de España de "mantener diálogos orientados a obtener resultados", tras el acuerdo de coches híbridos chinos logrado por el comisario de Comercio, Maros Sefcovic. La propuesta de Alemania y Francia de crear nuevas herramientas para responder con agilidad ante los "desequilibrios" comerciales se queda en una solicitud de refuerzo "urgente", sin concretar instrumentos.

La Comisión Europea, con el respaldo de los 27, trabajará en el análisis de los intercambios con China en sectores como químicos, farmacéutico y maquinaria, para diseñar cuotas similares a las de los coches híbridos si se detecta un pico de importaciones relevante, según informa Bloomberg. La cumbre, por tanto, se cierra con más preguntas que respuestas: el presupuesto sigue en el aire, la energía sin medidas nuevas y la relación comercial con China sin herramientas definidas. La próxima cita, el 26 de noviembre, será la prueba de fuego para una Unión Europea que parece navegar a la deriva en los asuntos que más afectan a sus ciudadanos.