La ocupación cae un 16,9% y los expertos desmontan el bulo del 'ticket de pizza' de Feijóo
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha asegurado que un okupa puede quedarse en una vivienda presentando un ticket de pizza. Los datos judiciales y los expertos en vivienda lo desmienten: los allanamientos de morada son un delito que la policía resuelve con rapidez y suponen apenas el 0,16% de los procedimientos por ocupación, que además caen un 16,9%.

La afirmación de Feijóo y el cruce de acusaciones
"Hay propietarios con miedo, porque si un okupa entra en tu casa, con un papel de haber pedido una pizza, ya nadie le puede sacar hasta dentro de varios años". Con esta afirmación, el líder del PP ha llevado la precampaña electoral al terreno de la ocupación, según recoge elDiario.es. La declaración ha provocado un cruce de acusaciones en redes sociales entre el PP y el PSOE, que se acusan mutuamente de mentir.
La realidad jurídica es bien distinta. Pablo Feu, abogado experto en vivienda, lo resume con contundencia: "El discurso de Feijóo de la pizza está trasnochado, vencido, no existe". El allanamiento de morada, regulado en los artículos 202 a 204 del Código Penal, prevé penas de prisión de seis meses a dos años para quien entre o se mantenga en la morada de otra persona contra su voluntad. Cualquier ocupación de una vivienda habitual o segunda residencia puede denunciarse por la vía penal y la policía actúa de inmediato.
Los datos: caída de la ocupación y allanamientos casi inexistentes
Las cifras contradicen el discurso alarmista. En 2025 se abrieron 7.110 procedimientos judiciales de ocupación, un 16,9% menos que el año anterior, según datos de El Periódico de España. De todos ellos, solo alrededor del 0,16% corresponden a allanamientos de morada. En 2022, último año con datos detallados, tan solo 96 de los casi 9.000 procedimientos por ocupación fueron allanamientos.
"El okupa quiere quedarse el máximo de tiempo posible, así que evita ocupar viviendas que son el domicilio de alguien", explica Feu. La ocupación de viviendas vacías, el nicho de oportunidad tradicional para las mafias, "es cada vez más infrecuente porque hay menos viviendas vacías", añade. Los pisos vacíos de entidades bancarias o fondos como la Sareb, que eran el objetivo habitual, han ido desapareciendo del mercado.
La ley de desahucio exprés y el cambio de perfil de la ocupación
La afirmación de Feijóo se apoya en una práctica que la legislación ya invalidó. En 2018 se aprobó la ley de desahucio exprés, que permite desalojar de manera inmediata a quien ocupe una vivienda sin un título que acredite su alquiler. Esta norma acabó con fórmulas creativas como el ticket de pizza y obligó a las mafias a desarrollar estrategias más complejas, como crear contratos de alquiler falsos, para intentar impedir los desalojos.
El perfil de la ocupación ha cambiado por completo. Hoy, la mayoría de los ocupas en España son personas vulnerables con contrato de alquiler que no pueden pagar la renta o a las que la propiedad no ha querido renovarles el contrato. No están ocupando el domicilio de nadie, sino que están en su propio domicilio sin poder pagarlo. Feu lo resume así: la ocupación "jurídicamente imposible" con un ticket de pizza no existe, pero la vulnerabilidad residencial, esa sí es real y va en aumento.
Qué dice la ley sobre la protección del domicilio
La diferencia entre ocupación y allanamiento es fundamental para entender el debate. "La Constitución defiende el domicilio, sea con título o no", recuerda Feu. Si alguien certifica que un domicilio es suyo y nadie vive allí, la forma de echarlo es con una orden judicial. Cualquier proceso puede tardar años en unos juzgados sobrecargados, pero eso no significa que el propietario pierda su derecho.
El allanamiento de morada, en cambio, se resuelve por la vía penal de forma inmediata: "La policía saca al okupa enseguida", sentencia el abogado. "El allanamiento de morada es un delito y la policía lo resuelve en un santiamén". Es decir, que el escenario que dibuja Feijóo, el de un propietario que no puede recuperar su vivienda habitual porque el ocupante presenta un ticket de pizza, no se corresponde con la práctica jurídica ni con la realidad judicial.



