Las inmobiliarias rebautizan barrios populares de Ciudad de México para vender pisos de lujo
Un fenómeno urbano en Ciudad de México está tensionando los barrios tradicionales: las inmobiliarias bautizan sus nuevos desarrollos con los nombres de las colonias de lujo colindantes, como 'New Polanco', 'Condesa Sur' o 'Roma Oriente', en una estrategia comercial que dispara los precios y presiona a las familias que llevan décadas viviendo en esas zonas, según ha documentado El País en una crónica de su corresponsal Eyanir Chinea.

El recurso del nombre prestado
Las desarrolladoras inmobiliarias que construyen en zonas de transformación rápida de la capital mexicana han comenzado a usar los nombres de las colonias de mayor plusvalía para vender sus proyectos, aunque las nuevas torres estén físicamente fuera de esos barrios, según la crónica.
Así, el Cuadrante Polanco, un conjunto residencial de torres de departamentos que se levanta en una antigua zona industrial, usa el nombre de la colonia de lujo por excelencia de la ciudad. Las manzanas donde se asienta el complejo alojaron hasta hace pocas décadas un parque industrial, y hoy conviven fábricas de harina, estaciones eléctricas y una planta cervecera con sedes de multinacionales y concesionarios de Ferrari.
El vecindario popular donde viven Alfredo Sánchez y otros residentes, la Cerrada de Andrómaco, ha quedado atrapado entre un centro comercial y las áreas comunes de las nuevas torres. Sánchez, funcionario público retirado de 68 años, resume la sensación: "Pero esto no es Polanco. Lo quieren hacer para atraer más gente para vender sus departamentos".
La doble crisis del mercado y la presión sobre los vecinos
Los expertos citados en la crónica definen la situación como una doble crisis: de oferta y de asequibilidad, que se traduce en un alza sostenida de precios y en la orientación del portafolio inmobiliario hacia unidades de mayor valor. La gentrificación expulsa a los residentes históricos y empuja a muchos a mudarse a las periferias.
Un estudio del sitio web inmobiliario Propiedades.com correspondiente al segundo semestre de 2025 señala que cerca del 78% del inventario digital de vivienda en las principales ciudades del país (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) corresponde a propiedades de alto valor. La propia empresa registra aumentos de hasta el 180% en las rentas en algunas zonas de la capital y destaca que el encarecimiento ha desplazado a residentes hacia áreas aledañas, las llamadas "zonas de contención", que a su vez comienzan a registrar mayor demanda y revalorización.
Los vecinos de la Cerrada de Andrómaco describen la presión de las inmobiliarias para comprar sus casas. Las ofertas, según relataron, rondan los 2 millones de pesos (unos 115.000 dólares), mientras que un departamento en la zona cuesta más del doble, cerca de 350.000 dólares. José Mendoza, de 63 años, cuya familia vive en el pequeño vecindario hace tres generaciones, explica su temor: "Los políticos vienen, toman nota y se van. Nos preocupa que llegue un presidente al que se le bote la canica y nos diga que nos vamos porque nos vamos, con una indemnización que no nos alcance para vivir en la ciudad".
La respuesta política y el encarecimiento de la vida
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el problema estructural y anunció el año pasado la meta de edificar y financiar 1,8 millones de viviendas populares, destinadas a 12 millones de familias, según la crónica. En paralelo, el partido gobernante Morena promueve en Ciudad de México una iniciativa legislativa para impedir que las desarrolladoras usen nombres de colonias de mayor plusvalía, una práctica que califica de publicidad engañosa y voracidad inmobiliaria.
"Cuando cambia el nombre de un barrio, cambia quién puede vivir en ese barrio", sostiene la diputada local de Morena Cecilia Vadillo, promotora de la propuesta.
Mientras tanto, los residentes de la Cerrada de Andrómaco se quejan además del abandono y del encarecimiento de los servicios básicos. Los vecinos aseguran que la electricidad y el agua han subido de precio y han empezado a presentar fallas ante el alto consumo de los nuevos edificios. La crónica también cita datos del banco Banorte: en agosto de 2026, el precio promedio por metro cuadrado en Ciudad de México subió un 4,4% y alcanzó cerca de 3.500 dólares, el más alto del país. Estudios académicos, como el Relevamiento Inmobiliario de América Latina (RIAL) de la Universidad Torcuato Di Tella, la sitúan como la segunda ciudad más cara de la región, solo por detrás de Montevideo.



