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Las otras caras de la emergencia habitacional: cinco hogares en vilo tras el desahucio de Maricarmen

La expulsión de Maricarmen, de 87 años, de su vivienda en Madrid ha puesto el foco en la emergencia habitacional. Pero su caso no es aislado. En distintos puntos de España, decenas de personas, muchas de edad avanzada, viven con la amenaza de perder su hogar. Estas son las historias de Paquita, Francisco y María, Natalia y Mariví, que hoy pelean por quedarse en sus casas.

Fotografía que ilustra la noticia: Las otras caras de la emergencia habitacional: cinco hogares en vilo tras el desahucio de Maricarmen
(elDiario.es)

La sombra de los pisos turísticos: el caso de Paquita

La vivienda de Paquita es un ejemplo de cómo la presión de los pisos turísticos afecta a los inquilinos de larga duración en zonas céntricas. La renta de 1.100 euros no es baja, pero el propietario prefiere destinarla a un uso más lucrativo.

Paquita se aferra a que la empresa sigue cobrando el alquiler, lo que interpreta como un acuerdo tácito. Sin embargo, la vía judicial ya está en su contra. Ahora, con 83 años y problemas de movilidad, busca fuerzas para evitar el desalojo.

Las deudas heredadas: Francisco y María, avalistas de su hijo

El caso de Francisco y María ilustra la cadena de impagos que genera la crisis hipotecaria y sus consecuencias en personas mayores que apenas tienen ingresos. Su piso ya está pagado, pero la deuda de su hijo ha puesto su vivienda en riesgo.

La prórroga les da un respiro, pero la solución definitiva no llega. La cesión de la vivienda a cambio de un alquiler social es una opción que reclaman, pero no depende de ellos.

La vulnerabilidad extrema: Natalia y su hija con discapacidad

El caso de Natalia evidencia que los desahucios afectan con especial crudeza a los colectivos más vulnerables. La paralización de septiembre es un respiro temporal, pero no una solución.

Las vecinas se han convertido en su red de apoyo, una red que no puede mantenerla indefinidamente. El fondo demandante, a distancia, sigue adelante con el procedimiento.

El fondo que compra para desalojar: Mariví y los 120 vecinos de Erandio

La estrategia de Mariví y sus vecinos es una respuesta organizada a lo que consideran una presión injusta. La demanda colectiva puede darles unos meses de protección, pero no una solución de vivienda.

Su testimonio refleja la indefensión de las personas mayores ante la lógica del mercado inmobiliario: "No hemos hecho nada malo para merecerlo. Hemos pagado, hemos cumplido y ahora nos echan".