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Los operadores de transporte cifran en 12.000 millones la inversión necesaria para absorber la demanda prevista en 2030

La patronal de los operadores de transporte urbano y metropolitano, ATUC, ha reclamado al Ministerio de Transportes una inyección de 12.100 millones de euros para hacer frente al incremento de viajeros previsto por el Gobierno hasta 2030. Su presidente, Miguel Ruiz Montañez, advierte de que el sistema no está preparado para absorber ese crecimiento y denuncia, además, un déficit de potencia eléctrica que frena la electrificación de las flotas.

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(El Periódico)

Un aumento de demanda que el sistema no puede absorber

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) contempla un aumento de la demanda del 36% en autobuses y del 50% en el transporte ferroviario hasta 2030. Sin embargo, el presidente de ATUC, Miguel Ruiz Montañez, reconoce que el sistema no está preparado para asumir ese escenario.

"Ya estamos experimentando un incremento gracias a las rebajas en los abonos del Ministerio de Transportes. Estamos muy por encima de los niveles prepandemia", alertó el directivo, quien subraya que las cifras actuales ya superan los registros anteriores a la crisis sanitaria.

Para hacer frente a esa demanda creciente, la patronal ha elaborado un análisis conjunto con la Asociación de Analistas Financieros (Afi) que cifra en 8.800 millones de euros las necesidades de gasto corriente y en 3.300 millones las inversiones necesarias. En total, 12.100 millones que ATUC traslada al ministerio como condición para cumplir los objetivos del PNIEC.

"Si queremos en 2030 estar en esta situación, necesitamos hacer inversiones y necesitamos ayuda", sentenció Ruiz Montañez.

Financiación estable: del 5% al 25% del Estado

El punto central de la reivindicación de ATUC es la necesidad de un modelo de financiación previsible y estable, algo que España aún no tiene. "España no tenía una ley ni un modelo de financiación, a diferencia de toda Europa. Francia tiene desde hace casi 50 años una ley de financiación y Alemania desde hace 40", recuerda Ruiz Montañez.

La futura ley de movilidad prevé la creación de un Fondo Estatal para el Sostenimiento del Transporte Urbano y Metropolitano (FECMO), que elevaría la participación del Estado del 5% actual al 25%. Para el presidente de ATUC, ese cambio es clave, pero no solo por la cuantía: "lo importante es que la financiación va a ser previsible y estable".

Critica que "hasta ahora, nosotros no sabemos qué nos van a dar el año que viene. Y sin embargo, hay que comprar autobuses, trenes y tranvías". El propio Ruiz instituye el transporte público como una "cuestión de Estado" y recuerda que en otros países europeos, como Italia, Reino Unido y Francia, los gobiernos apoyan con cantidades significativas el servicio. La diferencia con España, subraya, es estructural.

La electrificación, frenada por la falta de potencia

Más allá de la financiación, ATUC identifica un cuello de botella material: la capacidad energética. "España no tiene potencia instalada suficiente para atender la demanda. No hay EMT que no te diga que sufre ese problema", afirma Ruiz Montañez.

El presidente de ATUC, que dirige la empresa de transportes de Málaga desde hace 25 años, pone como ejemplo el caso de esa ciudad: necesita alrededor de 20 megavatios y en la actualidad tiene servidos "unos ocho". El problema se agrava en zonas donde la red eléctrica no llega hasta las cocheras. "En algunos lugares el cable está a 30 kilómetros y hay que traer una red hasta las cocheras. Son palabras mayores", explica.

A pesar de estos obstáculos, el sector ha avanzado gracias a los fondos Next Generation, con los que "la mayor parte de los ayuntamientos y comunidades autónomas han comprado buses eléctricos", según el presidente de ATUC. Sin embargo, esos fondos ya se han agotado y el sector se enfrenta a un "vacío" de financiación. Las redes de trenes ya son 100% eléctricas, mientras que la de autobuses ronda el 20% a escala nacional, con avances notables en Madrid, Sevilla, Valencia, Barcelona, Zaragoza y Málaga. La intención es seguir hasta 2030, el horizonte final del PNIEC, "cambiándolo todo", sentencia.