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PIB británico crece más de lo estimado al revisar las horas trabajadas: el INE español aún no ha hecho un ajuste similar

La Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido (ONS) ha revisado su metodología para medir el tiempo de trabajo y el resultado ha sacudido las cifras de productividad: el crecimiento acumulado entre 2008 y 2024 pasa del 34% al 40,7%. El cambio deja al descubierto que los trabajadores británicos llevan años reduciendo sus horas efectivas –las vacaciones son el factor clave– y abre el debate sobre si España necesita una corrección similar en sus series macroeconómicas.

Fotografía que ilustra la noticia: PIB británico crece más de lo estimado al revisar las horas trabajadas: el INE español aún no ha hecho un ajuste similar
(elDiario.es)

La ONS corrige la medición de las horas y eleva la productividad siete puntos

Durante la última década, economistas de medio mundo han tratado de explicar el débil crecimiento de la productividad en Europa. El Reino Unido ocupaba un lugar paradigmático: las series vigentes hasta ahora mostraban un estancamiento tras la crisis financiera de 2008, con un crecimiento que solo se había reconducido parcialmente en los últimos años. Ese diagnóstico alimentaba lecturas muy diversas: el impacto duradero de la Gran Recesión, un déficit de inversión crónico o el declive de la globalización.

La ONS ha roto esa lectura con una revisión metodológica de calado. Al medir de forma más precisa el tiempo de trabajo efectivo, la productividad por hora crece un 40,7% en términos acumulados entre 2008 y 2024, frente al 34% que arrojaba la metodología anterior. Son siete puntos de diferencia, cifra nada desdeñable. Y no solo eso: la nueva serie muestra que el golpe de la crisis de 2008 fue menos negativo de lo estimado y que las tendencias posteriores a la pandemia de 2020 son ligeramente más positivas.

El ajuste no es cosmético. La productividad laboral se calcula dividiendo el PIB entre las horas trabajadas. Si esas horas estaban sobreestimadas, el denominador era artificialmente alto y la productividad, artificialmente baja. La ONS ha corregido precisamente ese denominador al combinar varias fuentes: la encuesta de hogares, encuestas a empresas y registros administrativos. El resultado insufla optimismo a un país que no está acostumbrado a recibir buenas noticias sobre su economía, tal y como reconoce el análisis difundido por elDiario.es.

Vacaciones: la pieza que destapó el sesgo de la encuesta

El punto más llamativo de la revisión es el relativo a las vacaciones. La encuesta de hogares británica –equivalente a la EPA española– llevaba años sugiriendo que los trabajadores del país tomaban cada vez menos días libres: por debajo de 20 días anuales en 2012 y apenas 17 en 2024. El problema es que esa cifra choca con la legislación, que garantiza un mínimo legal de 20 días de vacaciones pagadas al año para cualquier trabajador a tiempo completo, además de unos ocho días de festivos (bank holidays). Dicho de otro modo: la encuesta mostraba que los británicos disfrutaban sistemáticamente de menos vacaciones de las que la ley les otorga, algo difícil de sostener.

El sesgo tenía una explicación técnica. La encuesta pregunta a los hogares cuántas horas trabajan habitualmente y cuántas en la semana anterior. Los trabajadores que están de vacaciones o de baja tienden a redondear o a recordar mal sus horas, y además tienen menos probabilidad de responder a la encuesta en esas semanas, lo que distorsiona la muestra. La ONS ha dejado de inferir las vacaciones a partir de esa diferencia entre jornada habitual y efectiva, y ahora las fija a partir de lo que los asalariados declaran según su contrato, con una pregunta que la encuesta realiza una vez al año.

Con el nuevo método, las vacaciones estimadas evolucionan de forma gradual y al alza, en línea con los derechos pactados en los contratos. Y al dividir el PIB por menos horas, la productividad por hora aumenta. La ONS también ha corregido otras ausencias, como bajas por enfermedad y permisos, aunque las vacaciones son el ajuste más relevante.

España: las cifras siguen sin cuadrar y el INE tiene la asignatura pendiente

Si el ajuste británico ilumina un problema metodológico, el espejo español no queda nada favorecido. Los datos del INE muestran una aparente congruencia: la productividad en España entre 2008 y 2024 crece un 15%, casi idéntica a la británica revisada (16%). Pero, como se ha argumentado en reiteradas ocasiones, las cifras españolas encierran una incongruencia interna: el PIB está infraestimado y hay un problema al enlazar las estimaciones sobre el tiempo de trabajo que afecta directamente al cálculo de la productividad.

En el caso británico, la EPA tradicional sobrevaloraba el tiempo de trabajo e infraestimaba los periodos de vacaciones. Ese diagnóstico también se aplicaba a España. La diferencia es que, en nuestro país, se optó por modificar el cuestionario de la EPA en 2021 para incluir preguntas más explícitas sobre las ausencias en la semana de referencia. El cambio pasó inadvertido en su momento y los resultados desde 2021 muestran tendencias más fidedignas sobre el tiempo efectivo y el alcance de las vacaciones, las bajas por enfermedad y los permisos.

El problema es que nadie ha buscado reconciliar las viejas series de la EPA (las producidas hasta 2020) con las nuevas. La Contabilidad Nacional del INE, la estadística de síntesis por excelencia, se ha conformado con enlazar ambos registros sin solución de continuidad. El resultado es un salto estadístico inédito en el tiempo de trabajo desde 2019 hasta la actualidad. El contraste es revelador. La jornada media por asalariado equivalente a tiempo completo se sitúa por encima de la máxima legal (1826 horas y 27 minutos al año) para la mayoría de los asalariados de 2000 a 2019, llegando a casi 1900 horas en 2018. Y desde 2019, la caída aparente es de 100 horas al año por asalariado a tiempo completo, el equivalente a unas 12 jornadas de ocho horas. Una magnitud que no se explica solo con el aumento de bajas por enfermedad, por más que haya sido notable.

Un ajuste pendiente que condiciona la lectura de la economía española

La revisión británica tiene consecuencias más allá de sus fronteras. La ONS ha demostrado rigor, transparencia y madurez al revisar sus series de productividad para más de veinte años, con una nota divulgativa y un estudio técnico que son referencia obligada para quienes piensan que el INE tendrá que abordar una corrección similar a medio plazo. Solo entonces se podrá conocer de verdad el incremento de la productividad y el crecimiento económico ocurrido en España.

Para los lectores de Voz Contra, la cuestión no es solo técnica. De cómo se mide la productividad dependen diagnósticos que acaban en decisiones públicas y privadas: desde la política económica hasta la negociación colectiva. Si las horas trabajadas en España están mal medidas, la productividad real podría ser más alta de lo que se piensa –o no, pero no lo sabremos hasta que se haga el ajuste–. El caso británico demuestra que la medición importa tanto como la realidad. Y que una buena noticia para la productividad puede estar escondida detrás de un cambio de metodología y de unas vacaciones mejor contadas.