Santander cierra la compra de Webster Bank y entra entre los diez mayores bancos de EEUU por activos
Banco Santander cierra este jueves la compra de Webster Bank, entidad estadounidense especializada en banca minorista, por unos 10.500 millones de euros. La operación, anunciada en febrero, coloca a la entidad presidida por Ana Botín entre las diez mayores de banca minorista y de empresas de Estados Unidos por activos, pese a la oposición de dos senadores republicanos que cuestionaron la fiabilidad de España como aliado. La integración total de los negocios se prolongará alrededor de dos años.

Una operación exprés de 10.500 millones que cambia el perfil de negocio
Santander anunció en febrero la compra de Webster Bank, entidad con sede social en Connecticut y especializada en negocio minorista, por un valor de 12.200 millones de dólares, unos 10.500 millones de euros al cambio actual. El movimiento ha necesitado apenas seis meses para completarse, el tiempo que ha tardado el banco en obtener los permisos de los supervisores europeos y estadounidenses.
La Reserva Federal dio su visto bueno hace unos días, y la Oficina del Contralor de la Moneda, dependiente del Departamento del Tesoro y encargada de supervisar la banca del país, también ha dado luz verde. En Europa, el Banco Central Europeo ha sido el supervisor encargado de aprobar la transacción.
Eso sí, la integración total de los negocios no será inmediata: se prolongará alrededor de dos años. El banco espera que la operación mejore de forma significativa su negocio en Estados Unidos y dé lugar a un perfil más equilibrado, según explicó la propia entidad al anunciar la compra.
Un balance conjunto de 327.000 millones de dólares
Con la adquisición, Santander pasará a ser una de las diez principales entidades de banca minorista y de empresas de Estados Unidos por activos. El balance conjunto en el país alcanzará aproximadamente 327.000 millones de dólares en activos, 185.000 millones de dólares en préstamos y 172.000 millones de dólares en depósitos, de acuerdo con cifras a 31 de diciembre de 2025 que la entidad facilitó al anunciar la operación.
Uno de los efectos más señalados por el banco es la mejora del ratio de préstamos sobre depósitos, que indica la liquidez de la entidad: la diferencia entre el dinero depositado y el prestado. Santander espera que este ratio mejore desde el 109% actual hasta alrededor del 100%.
La base de depósitos de Webster reforzará el perfil de financiación del grupo resultante, permitiendo una reducción del coste de financiación, añadió la entidad. Este factor resulta clave en un entorno de tipos de interés como el estadounidense, donde el pasivo barato se ha convertido en un activo estratégico.
La apuesta de Botín por EEUU frente a la regulación europea
El interés de Santander por Estados Unidos no es nuevo. La entidad crece allí tanto con su marca principal como con Openbank, que desembarcó en el mercado norteamericano a finales de 2024. La presidenta del banco, Ana Botín, ya calificó el país como "clave" para su estrategia a principios de 2025, en la presentación de resultados anuales.
"En Europa hay poco crecimiento, la regulación es más dura que en otras áreas, por ejemplo Asia o Estados Unidos", aseguró entonces Botín, que añadió: "De hecho, en Estados Unidos va a ir a menos. La visión es diferente en Estados Unidos, es un mercado más atractivo en cuanto a contexto regulatorio e impositivo y lo va a ser aún más. Y esto va a determinar dónde crezcamos más o menos".
La presidenta de Santander señaló además que la entidad trabaja "con todos los gobiernos de todos los países" y que "cuanto mejor le vaya al país donde operamos, mejor nos irá a nosotros". Un mensaje que desvincula la decisión del resultado electoral en Estados Unidos, donde Donald Trump ocupa la Casa Blanca.
Hasta ahora, Santander había puesto el foco en Estados Unidos en la financiación al consumo. Con Webster y el desembarco de Openbank, acelera en la banca minorista y de empresas, un segmento en el que la entidad destacó el avance del mercado: "Estados Unidos ha sido uno de los principales generadores de valor del grupo, con un incremento medio anual del beneficio después de impuestos del 31% en los últimos tres años", indicó al explicar la compra.
La oposición de dos senadores republicanos que no frenó la operación
Pese a la rapidez del movimiento, la operación no ha estado exenta de componente político. Dos senadores republicanos del ala MAGA, Bernie Moreno y Tim Sheehy, reclamaron a los reguladores estadounidenses que no diesen el visto bueno a la transacción, algo que finalmente sí han hecho.
En una carta enviada a la Reserva Federal y a otros supervisores, los senadores argumentaron que España no es un "aliado confiable" y que "en el actual entorno geopolítico, ceder el control de depósitos, datos y decisiones de crédito al principal banco español plantea preguntas que necesitan de un cuidadoso escrutinio regulatorio, sobre todo teniendo en cuenta que España no ha actuado siempre como un aliado confiable a la hora de apoyar las prioridades de seguridad de Estados Unidos".
Los senadores se hicieron eco de un artículo publicado hace dos años por Financial Times que indicaba que Irán había usado cuentas de Banco Santander para esquivar las sanciones, aunque la entidad siempre ha asegurado que cumple con las exigencias respecto a Irán. "Si empresas iraníes fueron capaces de dirigir fondos sancionados a través de una aparentemente inocua cuenta en Reino Unido, las autoridades regulatorias de Estados Unidos deben investigar si las operaciones actuales y futuras de Santander en EEUU son seguras ante hechos similares", criticaron.
Las críticas han caído en saco roto y la compra de Webster quedará sellada esta semana, con lo que Santander culmina una operación de dimensión estratégica de la que destacan el nuevo perfil de negocio y la reducción de costes de financiación.



