Shein se expone a multas de hasta 3.800 millones en Europa por venta de productos ilegales y transferencia de datos
El gigante chino de moda online Shein se enfrenta a un escenario legal complejo en Europa y Estados Unidos que podría costarle miles de millones de euros. Según la documentación que ha depositado en la Bolsa de Hong Kong para su próxima salida a bolsa, la compañía tiene abiertas seis investigaciones regulatorias, cuatro de ellas en territorio europeo, que podrían derivar en sanciones de al menos 3.800 millones de euros. El mayor riesgo está en la investigación que la Comisión Europea abrió en febrero por la venta de productos ilegales, entre ellos muñecas sexuales con aspecto infantil.

Bruselas apunta al 6% de la facturación de Shein por incumplir la DSA
El pasado 17 de febrero, la Comisión Europea inició una investigación formal contra Shein bajo el Reglamento de Servicios Digitales (DSA), que desde 2024 controla las prácticas de las grandes plataformas tecnológicas. El caso se centra en tres frentes: la venta de productos ilegales en territorio europeo, como muñecas sexuales con aspecto infantil que “podrían constituir material de abuso sexual infantil”; los riesgos asociados al diseño “adictivo” del servicio, incluidas recompensas a clientes para fomentar la permanencia; y la transparencia del sistema de recomendación de productos.
Si la investigación confirma el incumplimiento, el artículo 74 de la DSA permite una multa de hasta el 6% de los ingresos anuales de la empresa. En el caso de Shein, cuya facturación en 2025 alcanzó los 41.847 millones de dólares (unos 36.200 millones de euros), la sanción podría rozar los 2.200 millones de euros si se dictase este año, ya que la multa se calcula sobre el ejercicio anterior. La compañía asegura estar “cooperando” con las autoridades y señala que el caso está en una fase inicial.
Irlanda y Francia suman otros 1.400 millones y medio en multas
El segundo gran frente legal de Shein está en Irlanda. La Comisión de Protección de Datos (DPC) de ese país abrió en mayo una investigación a una filial radicada allí por la supuesta transferencia de datos personales de usuarios europeos hacia China, lo que violaría varios artículos del Reglamento General de Protección de Datos de la UE (RGPD). Si se confirma la infracción de los artículos 5 y 13, la multa puede alcanzar el 4% de los ingresos anuales, lo que equivale a algo más de 1.400 millones de euros en base a la facturación de 2025. Shein afirma que coopera con la investigación y que “defenderá enérgicamente nuestra postura de que nuestras transferencias de datos personales de la UE cumplen con el RGPD”.
Además, Shein tiene dos procedimientos en Francia. Uno se remonta a 2023, cuando la Autoridad Francesa de Protección de Datos investigó las prácticas de obtención de consentimientos y uso de cookies, lo que derivó en una multa de 150 millones de euros en septiembre de 2025, que la compañía ha recurrido ante el Consejo de Estado galo. El otro es una sanción administrativa de 22,5 millones impuesta por el organismo de competencia francés en junio por deficiencias en la confirmación de pedidos, derechos de desistimiento y trazabilidad de productos. Shein la considera “manifiestamente desproporcionada” y está fase de recurso.
Investigaciones en EE.UU. sin cuantificar y contencioso con Temu
Más allá de Europa, Shein mantiene dos investigaciones en Estados Unidos. La Comisión Federal de Comercio (FTC) analiza sus operaciones, aunque no detalla el motivo exacto. La empresa prevé que el caso pueda acabar en un acuerdo con el organismo, con el que dice estar cooperando, y del que podría derivarse “pagos monetarios significativos” que afectarían a su situación financiera.
Además, su rival chino Temu la demandó a finales de 2023 ante un tribunal estadounidense por supuestas prácticas anticompetitivas. Shein presentó una solicitud de desestimación que fue parcialmente admitida en septiembre de 2025, pero la compañía asegura que mantiene demandas contra Temu por infracción de propiedad intelectual y otra cruzada en Reino Unido. Estos dos frentes no tienen un importe cuantificado, pero aumentan la presión sobre el grupo asiático, que afronta un escrutinio creciente sobre sus prácticas comerciales mientras prepara su salto a la Bolsa de Hong Kong.



