Venga, el primer proveedor catalán con licencia MiCA, apuesta por Barcelona como 'hub' cripto
Venga, la plataforma de inversión en criptoactivos nacida en Barcelona, se ha convertido en el primer y único proveedor catalán en obtener la autorización para operar bajo el reglamento europeo MiCA. Su CEO y cofundador, Michael Stroev, asegura que Barcelona es "uno de los mejores lugares de Europa" para crear una empresa cripto, en una entrevista publicada por El Periódico en la que defiende que la regulación no frena la innovación, sino que la encauza.

MiCA: el fin de la etapa desregulada
La entrada en vigor del reglamento MiCA, que unifica las reglas para los proveedores de servicios de criptoactivos en la Unión Europea y endurece la protección al cliente, marca un punto de inflexión para la industria. Para Stroev, el nuevo marco "empieza a crear la misma base de confianza que existe en la banca": los usuarios ya no tienen que investigar por su cuenta la solvencia de una plataforma, sino que pueden apoyarse en la supervisión pública.
"La regulación no significa que el cripto se convierta en la banca tradicional", matiza el fundador de Venga, "sino que empieza a tener las condiciones necesarias para llegar a millones de personas". La compañía, asegura, se construyó desde cero con el cumplimiento normativo como pilar, por lo que obtener la licencia no fue una adaptación sobrevenida, sino la confirmación de un modelo de negocio.
Barcelona frente a Madrid: dos modelos de ecosistema
Preguntado sobre si Barcelona se ha consolidado como la capital de las criptomonedas en España, Stroev sostiene que la ciudad condal atrae un perfil de emprendedor distinto al de Madrid. "Madrid tiene un ecosistema empresarial enorme, especialmente alrededor de la banca tradicional y las grandes corporaciones", explica. "Barcelona tiene una cultura diferente: más emprendedora, internacional y orientada a construir nuevas compañías y productos tecnológicos".
Ese entorno, añade, "atrae talento, capital y proyectos innovadores", y por eso cree que "si quieres crear una compañía que desafíe cómo funciona una industria tradicional y construir productos para la próxima generación de usuarios, Barcelona es uno de los mejores lugares de Europa para hacerlo". Venga, cuyo equipo está en la ciudad y ofrece el producto en castellano, catalán e inglés, es un ejemplo de esa vocación internacional con raíces locales.
Del perfil especulativo al ahorrador
Stroev detecta un cambio en el perfil del usuario español de criptomonedas. "El perfil especulativo sigue existiendo, pero no es el mayoritario", asegura. "La mayoría se acerca con una mentalidad de ahorro, diversificación e inversión a largo plazo". El CEO de Venga observa que cada vez más personas que ya invierten en acciones o fondos tradicionales se acercan a los criptoactivos, atraídas por la menor complejidad que ofrece la nueva generación de plataformas.
"Cripto empieza a parecerse menos a una apuesta especulativa y más a una clase de activo que se incorpora gradualmente a una cartera diversificada", concluye. Sobre la confianza tras escándalos como la quiebra de FTX en 2022, sostiene que "la confianza no se recupera explicando que blockchain es una buena tecnología", sino "se recupera cuando millones de personas empiezan a beneficiarse de ella".
Bancos: aliados, competidores y clientes
La entrada de grandes instituciones financieras en los activos digitales es, para Stroev, una oportunidad a tres bandas. "Serán aliados, competidores y, seguramente, clientes", afirma. Las plataformas cripto necesitan colaborar con la banca para ofrecer servicios en euros, pero también competirán por una base de clientes que los bancos ya tienen. Y a la vez, muchas entidades optarán por externalizar la infraestructura cripto en lugar de desarrollarla internamente, lo que convierte a las startups especializadas en socios tecnológicos.
España, mientras tanto, se posiciona como "una jurisdicción regulatoria de primer nivel". Stroev destaca que obtener una autorización MiCA en el país es "difícil y precisamente por eso tiene valor", y predice que los supervisores más exigentes del continente "no estarán dispuestos a aceptar automáticamente el pasaporte europeo de compañías autorizadas en jurisdicciones Tier 3", es decir, aquellas con requisitos más laxos.



