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Volkswagen concentra sus inversiones en Cupra y deja a Seat con una gama envejecida

La estrategia de Volkswagen ha dejado a Seat en un segundo plano durante los últimos seis años mientras impulsa con fuerza a Cupra, según un análisis publicado por El Periódico. La marca Seat se enfrenta a una gama envejecida y a un futuro incierto, agravado por un plan interno que fijaría su desaparición en 2029.

Fotografía que ilustra la noticia: Volkswagen concentra sus inversiones en Cupra y deja a Seat con una gama envejecida
(El Periódico)

Una estrategia a dos velocidades

Volkswagen ha potenciado Cupra desde hace seis años con nuevos modelos, inversiones y avances en electrificación, mientras Seat queda rezagada con una gama envejecida y solo versiones híbridas del Ibiza y del Arona previstas para 2027. Así lo explica el análisis, que sostiene que la prioridad dada a Cupra tuvo su lógica inicial: el coste de las baterías hacía inviable vender eléctricos a los precios de Seat y obtener beneficios.

Cupra permitía compartir plataformas y tecnologías, atraer a clientes con mayor poder adquisitivo y lograr más margen. La estrategia funcionó y fortaleció a Seat S.A., que integra ambas marcas y la fábrica de Martorell. Sin embargo, el grupo concentró en la nueva enseña su gama eléctrica, y no ha explicado una alternativa para Seat cuando la tecnología fuese más asequible.

El plan de desaparición y la respuesta de Volkswagen

La incertidumbre sobre la marca Seat se agravó el jueves cuando una revista alemana publicó un plan interno que fijaba su desaparición para 2029. Volkswagen negó la decisión, pero evitó aclarar qué ocurrirá cuando concluya el actual ciclo de producción. La compañía ha afirmado que el futuro de Seat dependerá del mercado, la regulación y el coste de la electrificación.

El análisis critica que Volkswagen atribuya el retroceso de Seat a esos imponderables mientras se atribuye el mérito del éxito de Cupra. "El mercado influye, pero ambas trayectorias obedecen sobre todo a sus decisiones, no a una fatalidad", subraya el texto.

Impacto en Martorell y la necesidad de transparencia

El fin de la marca tendría un impacto histórico y emocional, aunque no necesariamente industrial. El grupo debe explicar qué vehículos y qué volumen asignará a Martorell después de 2029, y si fabricará para terceros. La empresa, los sindicatos y las administraciones deben prepararse.

El análisis concluye que Volkswagen puede priorizar una marca frente a otra, pero debe explicarlo y asumir las consecuencias. La decisión afecta directamente a la planta de Martorell, donde trabajan miles de empleados, y a la industria de automoción española en su conjunto.