BPCE entra en Sabadell con el 7% para blindarlo ante futuras OPAs y abrir una alianza estratégica
El banco francés BPCE ha comunicado la compra del 7% del capital de Banco Sabadell por 1.200 millones de euros. La operación, calificada de “amistosa” por ambas entidades, se enmarca en una estrategia defensiva del banco catalán tras el fracaso de la OPA de BBVA y abre la puerta a una cooperación empresarial que se analizará a partir de 2027.

Un movimiento defensivo tras el fracaso de la OPA de BBVA
Banco Sabadell ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que BPCE, el segundo grupo bancario francés, ha adquirido un 7% de su accionariado. La operación, valorada en 1.200 millones de euros, se ha cerrado mediante la compra de títulos en bolsa y con instrumentos financieros. BPCE se ha comprometido a no superar el 9,9% del capital.
Ambas entidades han querido despejar cualquier interpretación hostil: en el comunicado remitido al regulador califican la operación de “amistosa” y subrayan que BPCE será un “accionista estable y a largo plazo”. Además, han avanzado su intención de “explorar una cooperación estratégica empresarial” para poner las capacidades de BPCE al servicio de los clientes de Sabadell.
El movimiento llega casi un año después de que fracasara la OPA lanzada por BBVA sobre el banco catalán. Con la entrada de BPCE, Sabadell refuerza su accionariado con un socio de peso que podría jugar un papel clave si en el futuro se planteara otra oferta de compra.
BPCE, un gigante cooperativo con raíces en las cajas de ahorro
BPCE se presenta como el segundo grupo bancario de Francia y el cuarto de la zona euro por capital, por detrás de Santander, BNP Paribas y Crédit Agricole. Se define como una entidad “cooperativa” al “servicio de la economía real”, con 36 millones de clientes y 110.000 empleados. Como referencia, CaixaBank, la mayor entidad española, supera los 40.000 trabajadores y roza los 19 millones de clientes.
El grupo nació en 2009, en plena crisis financiera, de la fusión de las redes de Banques Populaires y Caisses d'Epargne, los equivalentes franceses a las cajas de ahorro españolas. Su capital sigue en manos de las redes regionales de ambas entidades, que lo comparten prácticamente a partes iguales. No cotiza en bolsa.
Su origen no es un detalle menor: la fusión buscó salvar a Natixis, su banca de inversión, que sufrió pérdidas superiores a los 4.000 millones de euros y recibió fondos del Estado francés. Pese a aquel rescate, BPCE es hoy una entidad rentable: en 2025 ganó 4.100 millones de euros, más del doble que los 1.775 millones que obtuvo Sabadell ese mismo ejercicio y por detrás de los casi 5.900 millones de CaixaBank.
Alianza estratégica y precedente portugués
La entrada en Sabadell no es el primer paso de BPCE en la península Ibérica. El año pasado compró Novo Banco, la cuarta mayor entidad portuguesa, por 6.400 millones de euros, una operación por la que también se interesó CaixaBank, sin éxito.
Ahora, con el 7% de Sabadell, ambas entidades prevén analizar a partir de 2027 sinergias y oportunidades de negocio en banca corporativa y de inversión, leasing de bienes de equipo, crédito al consumo y negocio internacional de clientes. Es un modelo que Sabadell ya conoce: mantiene un acuerdo similar con la aseguradora Zurich, que además es propietaria de un 5% del banco catalán y jugó un papel decisivo en la defensa contra BBVA, al rechazar vender sus acciones en la OPA por considerar que la oferta “no resultaba atractiva”.
Con BPCE en el accionariado, Sabadell suma un núcleo duro adicional ante cualquier hipotética opa futura. El contexto político también influye: elecciones generales están convocadas en España para el 29 de noviembre, y la entidad estadounidense Citi apunta en un informe publicado por Expansión que un Gobierno liderado por el PP sin dependencia de los independentistas catalanes podría ser más favorable a la consolidación bancaria. Si esa consolidación se acelera, Sabadell ya tiene quien le respalde.



