La economía de EE UU crece un 1,5% en el segundo trimestre pero pierde impulso por la guerra comercial y la energía
La economía estadounidense creció un 1,5% en el segundo trimestre, según la segunda estimación del PIB publicada por la Oficina de Análisis Económico (BEA). El dato confirma una desaceleración de seis décimas frente al 2,1% del primer trimestre, con las importaciones restando 1,64 puntos al avance y el consumo privado tirando de la actividad.

Un crecimiento que se enfría por los riesgos geopolíticos
La Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos (BEA), dependiente del Departamento de Comercio, mantuvo este miércoles sin cambios el cálculo adelantado en julio, en contra de las expectativas de los economistas que preveían una revisión al alza. El crecimiento anualizado fue del 1,5% entre abril y junio, seis décimas menos que el 2,1% registrado en el primer trimestre.
La desaceleración se produce en un contexto de riesgos geopolíticos crecientes. La guerra en Irán ha elevado los precios de la energía y la guerra comercial impulsada por Donald Trump empieza a pasar factura. Pese a ello, la economía ha resistido el impacto del conflicto, aunque con un ritmo más moderado de lo esperado.
Las importaciones frenan el avance del PIB
Uno de los datos más llamativos de la estimación es el repunte de las importaciones, que crecieron a una tasa anualizada del 12,5% y restaron 1,64 puntos porcentuales al avance del PIB. Este efecto se explica porque una parte del gasto de consumidores y empresas se destina a bienes y servicios producidos en el extranjero, lo que enfría el crecimiento de la producción doméstica.
La demanda de bienes vinculados a la inteligencia artificial está impulsando las compras al exterior, según la BEA. Este factor, combinado con las tensiones comerciales, está moderando el crecimiento de la mayor economía del mundo.
El consumo aguanta, pero la inflación se aleja del objetivo de la Fed
El gasto de los consumidores, que representa alrededor del 70% de la actividad económica, creció un 3,4% interanual, dos décimas por encima de lo esperado. Este tirón del consumo ha sido clave para sostener el crecimiento en un entorno de incertidumbre, aunque pierde impulso con respecto al primer trimestre.
En paralelo, la inflación se mantiene lejos del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal (Fed). Los precios avanzaron un 3,7% interanual en julio, mientras que la inflación subyacente se situó en el 3,3%. Estos datos llegan en un momento en que los mercados esperan las claves de la Fed sobre su política monetaria.



