La tensión con Irán, la deuda de EEUU y la fiebre por la IA marcan el pulso de los mercados
Los mercados arrancan el nuevo curso con una combinación de riesgos y estímulos: la escalada de tensión entre EEUU e Irán, el deterioro de las cuentas públicas estadounidenses y el impulso de las grandes compañías vinculadas a la IA. El Ibex 35 lo hace en zonas de máximos históricos, impulsado por la banca y sus sólidos márgenes, mientras la deuda de EEUU supera los 40 billones de dólares y el petróleo se dispara por el conflicto.

La declaración de Trump sobre Ormuz y la guerra económica contra Irán
El presidente de EEUU, Donald Trump, ha declarado el estrecho de Ormuz como "nuevo territorio" estadounidense tras expirar el plazo de 60 días que se dieron EEUU e Irán para negociar un acuerdo. Además, ha anunciado "la operación económica más devastadora jamás emprendida contra un país", con una "guerra económica y un aislamiento sin precedentes" contra Irán, y ha avisado de "tremendas consecuencias económicas" para cualquier país que facilite ayuda a Teherán. La ofensiva se centra en el contrabando de petróleo, las transferencias de efectivo, las casas de cambio, los registros de buques y las empresas pantalla. Trump ha bautizado la medida como un "día D económico" y ha reclamado a los aliados que se sumen al aislamiento.
Teherán ha respondido con dureza. El ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, ha calificado la declaración como una respuesta a una crisis "sin precedentes" en EEUU y ha asegurado que la estrategia "solo traerá más derrotas" para Washington. Araqchi ha acusado a la Casa Blanca de "terrorismo económico" y ha advertido de que sus medidas amenazan la economía global. El viceministro Kazem Qaribabadi ha hablado de una "siguiente derrota" de EEUU. China también ha rechazado el endurecimiento: el portavoz Lin Jian ha defendido que "las sanciones y la presión no ayudarán" y ha pedido una salida política y diplomática.
La deuda de EEUU supera los 40 billones y la inflación repunta en Europa
La escalada geopolítica coincide con una creciente inquietud por la situación fiscal de EEUU. La deuda nacional ha superado por primera vez los 40 billones de dólares, hasta 40,047 billones, según el Departamento del Tesoro. De esa cifra, 32,26 billones están en manos de inversores privados y 7,78 billones en manos de la Administración pública. En lo que va de año, el pasivo ha aumentado en 1,5 billones de dólares, tras superar los 39 billones en marzo. Durante el segundo mandato de Trump, la deuda ha crecido en casi cuatro billones.
Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, ha lamentado que "cuanto más nos endeudamos, más exacerbamos la inflación, más relegamos otras prioridades y más vulnerables somos ante emergencias internas y turbulencias internacionales". El conflicto con Irán tiene réplicas en el mercado del petróleo: el barril de Brent se sitúa por encima de los 90 dólares, con un alza anual del 38,5%, y el West Texas registra cifras similares. La inflación de la zona euro repuntó una décima en julio, hasta el 2,9% interanual, y la del conjunto de la UE también aumentó una décima, hasta el 3%, según Eurostat, principalmente por el encarecimiento de la energía. Se espera que el BCE eleve los tipos de interés el 10 de septiembre desde el 2,25% actual.
La fiebre por la IA: Anthropic estudia salir a bolsa y Nvidia moviliza 500.000 millones
En este escenario, la IA continúa actuando como uno de los motores de Wall Street. Anthropic estudia debutar en bolsa en otoño con una valoración de al menos 2 billones de dólares, según inversores citados por Financial Times. La compañía presentó en junio documentación confidencial ante la SEC para preparar una posible oferta pública inicial.
La carrera inversora en IA también se refleja en Nvidia, que se ha aliado con los mayores fondos de Wall Street —Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR— para impulsar la financiación de centros de datos y movilizar más de 500.000 millones de dólares. El objetivo es financiar fábricas de IA para una demanda de procesamiento en rápido crecimiento.
Sin embargo, a la euforia por la IA se suma una preocupación creciente: que el enorme volumen de inversión necesario para financiar centros de datos, chips e infraestructuras esté alimentando una burbuja de deuda. El riesgo es que unas expectativas de rentabilidad demasiado optimistas dejen elevados niveles de apalancamiento si el crecimiento del sector decepciona. Los inversores encaran así una combinación de riesgos y estímulos: por un lado, más presión geopolítica y fiscal, y por otro, un nuevo ciclo de inversión tecnológica.



