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El calor agravará la mortalidad laboral en las profesiones más expuestas, según un informe

El aumento de las temperaturas por el cambio climático convertirá las profesiones con mayor mortalidad laboral en actividades aún más peligrosas. Así lo advierte un informe que subraya el riesgo creciente para quienes trabajan al aire libre, un colectivo especialmente vulnerable al calor extremo.

Fotografía que ilustra la noticia: El calor agravará la mortalidad laboral en las profesiones más expuestas, según un informe
(infolibre.es)

Un riesgo laboral que crece con el termómetro

Las altas temperaturas se han convertido en un factor de riesgo laboral creciente, especialmente para quienes desempeñan su trabajo al aire libre. El informe recoge que las profesiones con mayor mortalidad laboral —como la construcción, la agricultura o la pesca— serán cada vez más peligrosas a medida que aumenten los episodios de calor extremo.

El análisis subraya que el calor no solo afecta al confort de los trabajadores, sino que incrementa la probabilidad de accidentes y problemas de salud graves, incluidos los golpes de calor. Este riesgo se agrava en sectores donde la actividad física es intensa y las condiciones de exposición al sol son prolongadas.

Sectores más afectados y necesidad de adaptación

Los sectores más afectados son aquellos donde el trabajo al aire libre es inevitable: construcción, agricultura, pesca y transporte, entre otros. El informe insiste en la necesidad de adaptar las condiciones laborales a la nueva realidad climática, con medidas como la reorganización de jornadas, la creación de pausas obligatorias o la mejora de la protección individual.

En este contexto, las empresas y las administraciones públicas tienen la responsabilidad de actualizar los protocolos de prevención de riesgos laborales. La falta de adaptación no solo pone en peligro la salud de los trabajadores, sino que también puede suponer un coste económico elevado por bajas laborales y pérdida de productividad.

La prevención como prioridad

El informe pone el foco en la prevención como herramienta clave para reducir la mortalidad laboral asociada al calor. Para ello, propone revisar los sistemas de vigilancia de la salud, formar a los trabajadores en la detección de síntomas de estrés térmico y garantizar el acceso a sombra, agua y ventilación en los puestos de trabajo.

La falta de medidas adecuadas puede convertir cada verano en un repunte de los accidentes laborales. La actualización de la normativa y la aplicación efectiva de los planes de prevención son pasos indispensables para proteger a los trabajadores más expuestos.