El debate sobre frenar la IA pone en alerta a los mercados: la inversión tecnológica sostiene un crecimiento global cada vez más dependiente de un puñado de empresas
La inversión en inteligencia artificial se ha convertido en el principal sostén del crecimiento económico mundial, compensando el impacto de los aranceles y del conflicto en Oriente Medio. Pero el debate sobre un posible freno a su desarrollo, impulsado por voces de la propia industria, ha agitado los mercados y expone una dependencia que los expertos describen como un riesgo 'triple y encadenado'.

Un salvavidas de billones que sostiene la economía global
Las ingentes inversiones destinadas a la carrera por la IA han actuado como un viento de cola para la economía mundial, según coinciden las principales instituciones internacionales. El Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló en sus Perspectivas Económicas Mundiales de julio que 'la modesta ralentización refleja que los efectos de la guerra en Oriente Medio han sido parcialmente compensados por la aceleración de la demanda en el ciclo tecnológico global, gracias a los avances en la IA y en su adopción'.
La OCDE, por su parte, subrayó en su informe de proyecciones que, frente a 'la impredecible evolución del conflicto', 'el auge de las inversiones relacionadas con la tecnología y las condiciones financieras y políticas fiscales ampliamente favorables, deberían apoyar el crecimiento a corto plazo'.
Las cifras que manejan los organismos son de una magnitud difícil de abarcar. Según estimaciones del Banco Mundial, el gasto de capital (capex) de Google, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle ya se situaba en 775.000 millones de dólares hasta mayo de este año, prácticamente el doble de lo destinado en todo 2025 (412 millones) y muy lejos de los 154 millones de 2023, cuando ChatGPT acababa de llegar al mercado. La consultora McKinsey amplía este análisis a la taiwanesa TSMC y a la estadounidense Nvidia, con una inversión conjunta de unos 750.000 millones de dólares a cierre del año pasado, y estima que este año la cifra podría superar el billón de dólares.
Estas cifras no se destinan únicamente a modelos de IA, sino que abarcan cadenas de valor completas: semiconductores, cloud y software. Son el motor que, según el FMI, ha permitido a la economía estadounidense crecer a un ritmo del 2,1% interanual en el primer trimestre de 2026, a pesar de los aranceles y del conflicto en Irán.
Un riesgo 'triple y encadenado': bolsas, ahorradores y deuda
La investigadora principal para Economía y Tecnología del Real Instituto Elcano, Judith Arnal, resume con una metáfora la situación: la economía está 'colgada de un chip'. Esto supone un riesgo 'triple y encadenado': índices bursátiles que dependen de un puñado de compañías, ahorradores minoristas cada vez más expuestos a ellas y un crecimiento que necesita que esa inversión continúe.
Las empresas ya no son quienes asumen todos los peligros, porque no pueden hacer frente con sus propios recursos a estas inversiones milmillonarias. Arnal explica que Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft, Oracle y NVIDIA han emitido 216.000 millones de dólares en bonos entre enero y agosto, el doble que en todo 2025. Esta emisión de deuda extiende el riesgo a los acreedores, en un momento en el que 'financiarse sale cada vez más caro, con la Reserva Federal subiendo tipos y el bono estadounidense a 10 años en el entorno del 5%'.
El Banco Internacional de Pagos, presidido por el ex gobernador del Banco de España Pablo Hernández de Cos, subrayó esta semana que los inversores exigen mayores compensaciones por los títulos de las tecnológicas. 'Entre enero y agosto, los bonos de Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft, Oracle y NVIDIA equivalen al 35% de lo que el Tesoro de Estados Unidos ha subastado a 10, 20 y 30 años, cuando en 2024 apenas llegaban al 1%. Compiten por el mismo ahorro que unos Estados que ya se financian a rentabilidades crecientes', advierte Arnal.
La reacción de las bolsas al posible freno fue inmediata. El índice surcoreano Kospi, que 'mide hoy más el apetito mundial por los chips de IA que la marcha de la economía coreana', sufrió caídas. En España, valores vinculados a la industria de los centros de datos, como la constructora ACS o la renovable Solaria, se desplomaron y, aunque han recuperado algo, cerraron el viernes por debajo del precio de hace una semana. El Nasdaq, sin embargo, se recuperaba de las pérdidas del lunes.
El 'efecto riqueza' en Estados Unidos y la concentración del crecimiento
El crecimiento económico impulsado por la tecnología se está concentrando en un puñado de economías. Taiwán, que anunció esta semana una revisión al alza de su proyección de crecimiento del PIB hasta el 11,5%, es una de las naciones más beneficiadas por las exportaciones de hardware, junto a Corea del Sur, Tailandia o Malasia. China también ve en la carrera por la IA una salida a la crisis inmobiliaria, aunque Huawei, una de sus compañías punteras, reconoció que apenas puede hacer frente a la demanda interna de equipos para IA.
Pero la clave económica pasa por Estados Unidos. Según la Reserva Federal de San Luis, la inversión ligada a la IA ha llegado a explicar cerca del 40% del crecimiento del país, y los cálculos más recientes siguen por encima de un tercio, incluso descontando los chips y servidores importados. El problema, apunta Arnal, no vendría tanto de que se gripe el motor del crecimiento, sino del 'efecto riqueza': los hogares estadounidenses tienen la mitad de sus activos financieros en acciones, por lo que un crack en los mercados llevaría a muchas familias a serios apuros.
En este contexto, el único freno hasta ahora ha sido la salida a bolsa de OpenAI, que ya ha descartado debutar este año. Más avanzada está la potencial salida de Anthropic al Nasdaq, que podría ser en octubre, con una operación para captar 100.000 millones de dólares y una valoración cercana a los 2 billones, según el Wall Street Journal. Llama la atención que sea precisamente el CEO de esta última, Dario Amodei, quien lidere el movimiento para ralentizar la carrera. Arnal cree que no es solo una maniobra publicitaria: 'Decir que tu producto es tan potente que hay que frenarlo es el mejor anuncio posible en pleno debate sobre la burbuja, y más con las salidas a bolsa de OpenAI y Anthropic en preparación. Hay otros incentivos: salir de una carrera de costes crecientes, autorregularse antes de que llegue la ley y fijar estándares que a los pequeños les costará cumplir'.
España, a la espera de ser eslabón en la cadena de valor
El salvavidas de la IA no parece estar aterrizando de momento en Europa ni mucho menos en España, aunque aquí empieza a haber una industria cada vez más puntera y las inversiones en centros de datos se multiplican por la geografía española, atraídos por la energía renovable barata. El Gobierno está trabajando junto a empresas del sector privado como Santander o ACS para implantar en el país una de las gigafactorías de IA de la UE.
La incógnita es si España se convertirá en un eslabón clave de la cadena de valor de la IA. Todo depende de cuánto se apriete el freno y de si el flotador no se desinfla. Mientras tanto, el debate sobre los riesgos éticos y económicos de la tecnología sigue abierto, con los mercados pendientes de cada movimiento de las grandes compañías y de las decisiones políticas que puedan afectar a una inversión que se ha convertido en el principal motor del crecimiento global.



