El Gobierno español estudia el modelo irlandés para evitar apagones por el auge de los centros de datos
El Ministerio para la Transición Ecológica tiene sobre la mesa los informes de la Commission for Regulation of Utilities (CRU) irlandesa que han llevado a Irlanda a aprobar una normativa para evitar apagones relacionados con los centros de datos. El Ejecutivo español, que prepara su propio decreto para regular estas instalaciones, sigue de cerca la experiencia irlandesa, donde el consumo de los centros de datos ha pasado del 4% en 2015 al 28% en 2026, y donde el operador del sistema, EirGrid, estima que con la normativa actual podría perderse hasta el 90% de la demanda de estas instalaciones en escenarios adversos.

Irlanda impone nuevas obligaciones técnicas a los centros de datos ante el riesgo de desconexiones masivas
El Gobierno irlandés ha aprobado un cambio legal que obliga a los centros de datos a mantenerse conectados durante perturbaciones de la red eléctrica, tras detectar un "riesgo inmediato y significativo para la estabilidad de la red y la seguridad del suministro". La medida, impulsada por el operador del sistema EirGrid —equivalente a Red Eléctrica de España (REE) y 100% estatal—, entrará en vigor de forma gradual el 27 de octubre y afecta a todas las instalaciones de demanda conectadas a la red de transporte, incluidas las existentes. Incluye nuevas obligaciones técnicas y un régimen transitorio que restringe la demanda de los centros que no cumplan las especificaciones.
La decisión se sustenta en un dictamen de la CRU del 22 de septiembre, que advierte de que la desconexión simultánea de un gran volumen de demanda puede crear desequilibrios repentinos entre oferta y demanda, que EirGrid gestiona en tiempo real. El dictamen también subraya que Irlanda no es un caso aislado: "Se han registrado casos de una pérdida significativa de carga de demanda de centros de datos a nivel mundial", y señala que "jurisdicciones como Australia y Texas ya han implementado, o están en proceso de implementar, normas técnicas similares".
El riesgo no es teórico. El pasado 6 de junio, un problema en una subestación de 220 kV en Dublín provocó la pérdida de unos 480 MW, el 52% de la demanda de los centros de datos en ese momento. EirGrid calcula que, en algunos escenarios, con la normativa actual podría perderse hasta el 90% de la demanda de estas instalaciones. En junio, su consumo alcanzó unos 1.000 MW, cerca del límite de 900 MW que EirGrid considera compatible con la seguridad del sistema. Para paliar estos riesgos, el operador irlandés lleva meses reduciendo las exportaciones de electricidad, lo que puede encarecer la electricidad y agravar los vertidos de energía renovable. El objetivo es que, a medida que las instalaciones se adapten, EirGrid pueda retirar esas restricciones.
El peso de los centros de datos en el consumo eléctrico español aún es residual, pero ya preocupa
En España, el consumo de los centros de datos es todavía residual, aunque ya empieza a notarse en la demanda de los grandes consumidores, según los indicadores que maneja REE. No existe una normativa específica, pero sí requisitos técnicos y permisos de consumo flexible. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ya reclamó en enero de 2025, antes del histórico apagón del 28 de abril, que los data centers "dispongan de las características técnicas necesarias con respecto a capacidades de soportar huecos de tensión, de seguimiento de rampas u obligaciones de observabilidad y gestionabilidad, acordes a las necesidades actuales de la operación del sistema".
El peso de los centros de datos en el consumo irlandés este año podría alcanzar el 32%, según advertía Pedro Sánchez en un artículo en Bloomberg, defendiendo la pertinencia del decreto urgente que plantea el Gobierno español. El Ejecutivo, que prepara ese decreto, puede aprobarlo con las Cortes disueltas, al no requerir el visto bueno del Parlamento. La patronal del sector, que agrupa a gigantes tecnológicos pero también a ACS, las grandes energéticas o al gigante sanitario Quirón, confía en que el decreto tenga que pasar el filtro de la Comisión Europea por sus exigencias sobre soberanía digital, con lo que no se aprobaría antes de las elecciones del 29 de noviembre, según El Periódico. Pero la parte mollar del borrador son los exigentes requisitos de consumo de renovables, que la CNMC ha pedido flexibilizar, al igual que la patronal, que asegura que hay en riesgo 9.000 millones de inversión.
El Gobierno español prepara un decreto con exigencias de renovables y la patronal alerta de riesgo para 9.000 millones en inversiones
El borrador del decreto propone que los centros de datos con potencia igual o superior a 1 MW respalden hora a hora al menos el 80% de su consumo eléctrico con nueva generación renovable, hasta que la generación limpia supere el 90% del mix eléctrico. También incorpora nuevas exigencias de eficiencia energética e hídrica. La medida suscita el rechazo de los gobiernos autonómicos del PP, como el de Aragón, donde se han anunciado inversiones multimillonarias. Su consejera de Economía es Eva Valle, esposa del gurú económico de Alberto Núñez Feijóo, Alberto Nadal.
En paralelo a este decreto y a dos para impulsar el autoconsumo y las comunidades energéticas, el último Consejo de Ministros acordó la tramitación urgente de otra norma para ampliar la capacidad de la red eléctrica. Esta norma establecerá requisitos sobre las demandas de centros de datos y otras instalaciones que se conectan con electrónica de potencia. Según la CNMC, los requisitos actuales drenan capacidad en aquellos nudos con los que comparten zona, que pueden estar a muchos kilómetros de distancia. Es decir, además de aprovechar la capacidad que necesiten para operar, impiden que otras demandas se conecten a su alrededor. La norma pretende aflorar capacidad disponible en las redes y reforzar la estabilidad del sistema frente a perturbaciones.
Ante la burbuja de peticiones de acceso a la red de proyectos de centros de datos sin nada detrás, el primer decreto aprobado durante la guerra de Irán ya introdujo incentivos para permitir a los promotores renunciar formalmente a sus permisos recuperando los avales y sin ejecutar las garantías depositadas, con el objetivo de atajar la especulación. También implantó exigencias como la vinculación del permiso a una actividad económica concreta, la prestación económica por reserva de capacidad, la caducidad de los permisos de acceso y conexión ante incumplimientos de determinados hitos y la priorización de determinados proyectos considerados estratégicos.
El modelo irlandés: un plan con generación gestionable y almacenamiento, con un plazo de adaptación de seis años
Irlanda aprobó a principios de año el plan LEAP (Large Energy User Action Plan), para compatibilizar la expansión de los centros de datos y otras industrias de gran consumo energético con la capacidad de la red y el despliegue de renovables. El plan les obliga a aportar generación gestionable o almacenamiento y cubrir al menos el 80% del consumo anual con nuevas renovables, como acaba de plantear el Gobierno español, aunque les da un plazo de adaptación de seis años.
Irlanda, que ejerce la presidencia de turno de la UE y en abril firmó con España un protocolo para explorar una futura interconexión eléctrica, está también en el foco del regulador español. En su informe sobre el borrador de decreto, la CNMC recuerda que en Irlanda estas instalaciones han pasado "del 4% del consumo total en 2015 al 28% en 2026, y se proyecta que alcance el 35% en 2035". Esto ha llevado "a introducir medidas para ordenar el desarrollo de este tipo de proyectos", como modificar los códigos de red "para así gestionar mejor la conexión, fomentar el autoconsumo o la autogeneración y garantizar un acceso no discriminatorio que evite moratorias o retrasos en el desarrollo urbano".
En España, el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, dijo recientemente que las medidas para evitar el acaparamiento de permisos ya han liberado más de 1.000 MW en la red de transporte y 1.700 MW en distribución. Según la CNMC, tras el decreto aprobado durante la guerra de Irán, en el caso de los centros de datos ya habrían renunciado permisos equivalentes a 1.600 MW. La isla, una potencia eólica, cubrió con renovables en 2025 cerca del 42% de su consumo bruto de electricidad, según Eurostat.



