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Garamendi repetirá como presidente de la CEOE tras quedar sin rivales para su tercer mandato

Antonio Garamendi se encamina a su tercer mandato al frente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) después de que este lunes 24 de agosto concluyera el plazo para presentar candidaturas sin que hubiera ninguna alternativa a la suya. La elección se resolverá por aclamación el próximo 1 de octubre, según establecen los estatutos de la organización.

Fotografía que ilustra la noticia: Garamendi repetirá como presidente de la CEOE tras quedar sin rivales para su tercer mandato
(elDiario.es)

Tercer mandato sin urnas: la patronal opta por el continuismo

La ausencia de aspirantes deja sin votación unos comicios que se preveían competidos. En 2022, el presidente de la CEOE tuvo que enfrentarse a las urnas y venció con el 83% de los votos, pero esta vez ningún dirigente empresarial ha dado el paso. El empresario vasco, que llegó a la presidencia a finales de 2018, ocupará el cargo hasta, en principio, entrado 2030.

La reelección sin rival llega después de que la CEOE eliminara en 2023 el límite de dos mandatos que había establecido su predecesor, Juan Rosell, y que el propio Garamendi defendió en su momento. Las patronales congregadas en la organización han apostado así por el continuismo en su dirección para los próximos cuatro años.

De las críticas por moderado a un tono más duro contra el Gobierno

El liderazgo de Garamendi no siempre ha contado con un respaldo cerrado. Su primer mandato estuvo marcado por la formación del primer gobierno de coalición progresista desde la II República y por la pandemia de COVID. En ese contexto, su dirección firmó con el Ejecutivo y los sindicatos acuerdos como los ERTE y una norma de gran calado: la reforma laboral de 2021.

Esos pactos le valieron críticas de ciertos empresarios y patronales que le consideraban demasiado 'moderado', mientras que otros le acusaban de 'autoritario' y excesivamente 'personalista'. Esas voces resonaban en organizaciones como la madrileña CEIM, la catalana Foment y la patronal de pymes Cepyme.

En las elecciones de 2022 sonaron nombres como el de Gerardo Cuerva, entonces presidente de Cepyme, para disputarle el puesto, aunque finalmente no se presentó. Sí lo hizo Virginia Guinda, vicepresidenta de Foment, que impulsó una candidatura alternativa. Garamendi ganó con holgura, pero se expuso a las urnas y al descontento de un sector.

Con vistas a los comicios de 2026, todo apuntaba a que Cuerva, de perfil más conservador y con relaciones cada vez más deterioradas con el presidente de la CEOE, podría presentar batalla. Pero las elecciones de Cepyme fueron previas y Garamendi impulsó una candidatura alternativa, la de Ángela de Miguel, que se hizo con la presidencia de la patronal de pymes por la mínima tras una campaña muy dura. Finalmente, Cuerva no dio el paso a la dirección de CEOE.

El reto de negociar con un nuevo Gobierno y la presión sindical

Garamendi afronta el próximo mandato con un contexto político de fondo determinante: las elecciones de 2027, con comicios en ayuntamientos, comunidades autónomas y el Gobierno central. El presidente de la patronal será el encargado de tratar y negociar con el próximo Ejecutivo que salga de las urnas, ya sea continuista del actual progresista o con un cambio hacia la derecha.

En los últimos años, Garamendi ha endurecido su tono y su actitud contra el Gobierno, especialmente contra la vicepresidenta Yolanda Díaz, y ha tendido puentes con las patronales que antes fueron críticas, como la madrileña y la catalana. Fuentes empresariales señalaban que las relaciones habían mejorado y mostraban su apoyo al actual presidente.

Al mismo tiempo, los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, exigen a la patronal retomar la negociación de un gran pacto de negociación colectiva (el AENC), tras caducar el último en 2025. Los sindicatos han denunciado que la política está afectando cada vez más a las negociaciones con la CEOE, que veta cualquier medida que implique al Gobierno a la espera del próximo ejecutivo. Si se mantiene el bloqueo, CCOO y UGT han advertido de que responderán con un aumento de la conflictividad en las empresas y en los sectores que negocien sus convenios colectivos.