La acampada de Sol resiste el 12 de octubre entre provocaciones ultras y críticas a Sánchez por la vivienda
La acampada por la vivienda digna en la Puerta del Sol ha superado su primera gran prueba de fuego: el 12 de octubre, con la mirada puesta en la Fiesta Nacional, cientos de ultras se acercaron a la protesta, se encararon con los activistas y profirieron saludos fascistas, mientras la Policía detenía a al menos dos personas. Los acampados, que llegaron a formar una cadena humana para frenar el envite, aseguran que la lucha continúa: no levantarán el campamento al menos hasta la huelga general del 11 de noviembre.

Choques y heridos en la Puerta del Sol
La jornada del 12 de octubre transcurría sin grandes incidentes en el kilómetro cero hasta que, al terminar el desfile militar, centenares de personas se aproximaron a la acampada y se encararon con algunos de los activistas. Según la Asamblea de la Acampada, varios grupos de jóvenes ultras intentaron acceder a la plaza sobre las 19.30 horas, y la Policía formó un cordón para impedirlo. En el forcejeo, al menos un agente resultó herido por el golpe de uno de los jóvenes, y dos personas fueron detenidas.
Los ultras, descritos por los testigos como "mayoritariamente muy jóvenes", lanzaron gritos de 'viva Franco', cantaron el 'Cara al Sol' e hicieron el saludo fascista frente a los acampados. La acampada respondió con una cadena humana improvisada en la que participaron personas de todas las edades. A lo largo de la madrugada, varios grupos también se acercaron a la plaza a proferir insultos e incitar a los manifestantes, según relataron algunos de los que pasaron la noche en Sol.
La vivienda, el motivo de fondo
Más de un millar de tiendas de campaña permanecen instaladas en Sol, con activistas llegados de distintos puntos de Madrid. Víctor, un cocinero de 21 años que lleva dos semanas en la acampada, resume el sentir general: "Estar aquí es icónico. Ayuso ha intentado forzar la ley y echarnos por la Justicia, pero no lo ha conseguido". Para él, como para otros muchos, la protesta trasciende la efeméride y se centra en el drama del alquiler: "Es imposible independizarse con los precios de los alquileres".
Los testimonios recogidos en la plaza subrayan la imposibilidad de acceder a una vivienda para los jóvenes. Teo, de 18 años y estudiante de Imagen y Sonido, trabaja como ayudante de reformas en Lavapiés y asegura que "estamos aquí por un motivo justo". La acampada se ha convertido en un espacio de apoyo mutuo y solidaridad, con una organización "milimétrica" en la que la gente comparte comida, mantas y turnos de vigilancia, según describen los propios participantes.
Críticas a Sánchez y a la gestión de la vivienda
La acampada no solo ha señalado a la ultraderecha, sino también al Gobierno de Pedro Sánchez, a quien los manifestantes consideran responsable de la situación crítica de la vivienda. Víctor le pide "que se baje de la presidencia y que deje paso a la gente que intenta hacer algo bueno por el país". Megan, de 15 años, reprocha al líder socialista "lo mal que lo ha hecho" y lo define como "un partido de centro". Melinda, su compañera de instituto, matiza que Sánchez "parece que ha espabilado un poco", pero que sus medidas no resuelven "de manera estructural" el problema y que "lleva dos legislaturas y no ha hecho nada".
Ana Jiménez, catalana de 46 años que acudió con su hija Ona, de 9, exige más valentía al Ejecutivo: "Han estado muchos años en el poder y en este país la vivienda ha llegado a una situación crítica con tantos desahucios y precios elevadísimos". Teo pide al presidente "que sea una izquierda más leal y que deje de mentir al decir que va a hacer cosas que luego no hará", mientras que Guillermo, también de 18 años, cree que a Sánchez "solo le interesa seguir en el poder".
La protesta continuará hasta la huelga general
Los concentrados no han marcado una fecha para levantar la acampada, pero todo apunta a que se mantendrán al menos hasta el 11 de noviembre, cuando está convocada la primera huelga general en España en más de una década. "Aquí aguantaremos y seguiremos los días que sean necesarios", asegura Víctor. La asamblea de la acampada ha denunciado que hay personas heridas tras la entrada de ultras a la plaza, y el ambiente sigue siendo tenso, aunque los manifestantes insisten en su determinación.
Mientras tanto, la Puerta del Sol se ha convertido en un símbolo de la resistencia por el derecho a la vivienda, con pancartas pintadas por niños que reclaman "casas para todas" y "imprimir más dinero y repartirlo". La protesta, que nació a finales de septiembre, ha logrado aglutinar a un movimiento diverso que, más allá de los colores políticos, denuncia la especulación y la falta de políticas públicas efectivas en materia de vivienda.



