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La autoconstrucción seduce al 42% de los españoles, pero el terreno y la burocracia disparan los costes

Construirse la casa propia seduce a cuatro de cada diez españoles. El ahorro sobre el papel es atractivo, pero la realidad incluye licencias, urbanización y sobrecostes que pueden diluir la ventaja. Un estudio de UCI y la experiencia de un autopromotor en Getafe dibujan el verdadero alcance de esta alternativa.

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(elDiario.es)

La autoconstrucción: una opción que interesa, pero con barreras

El 42% de los españoles se ha planteado construir su propia vivienda, según el IV Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad de Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI). El dato refleja un interés creciente, pero también una gran brecha de conocimiento: solo el 6% afirma conocer bien los pasos necesarios para autopromoverse, mientras que dos de cada tres confiesan saber poco o nada sobre el proceso.

Entre los jóvenes el atractivo es mayor: el 52% de quienes tienen entre 25 y 34 años ha pensado en esta vía, frente al 46% del grupo de 35 a 44 años. También hay diferencias territoriales: el 48% de los residentes en pueblos o entornos rurales se lo ha planteado, mientras que en las ciudades o sus extrarradios la cifra desciende a alrededor del 40%.

El propio estudio de UCI muestra que cuatro de cada diez españoles miran hacia esta posibilidad, una cifra que convierte la autopromoción en una alternativa que despierta interés, pero que todavía está lejos de convertirse en una solución masiva.

El espejismo del precio y los costes ocultos

La promesa de una vivienda por 60.000 euros resulta tentadora en un mercado donde los precios no dan tregua. En internet aparecen ofertas por 50.000, 60.000 o 70.000 euros, cifras que contrastan con el precio medio de una vivienda convencional. Sin embargo, la realidad del proceso es más compleja.

Daniel Corral, un autopromotor que compró una casa para derribarla y construir de nuevo, cuenta que le pareció "increíble que por ese dinero pudieses tener algo de tanta calidad". Pero el proyecto arquitectónico y las modificaciones necesarias para adaptar la vivienda a las exigencias urbanísticas elevaron el coste previsto en más de un 50%. La casa que había encontrado por unos 50.000 euros podía pasar a costar alrededor de 70.000 si se modificaba para cumplir requisitos como la altura de los techos.

El presupuesto acabó siendo superior al inicialmente previsto por los conocidos "ya que": ya que se hace esto, se añade aquello; ya que se cambia un elemento, se mejora otro. Los expertos consultados resumen: "El ahorro aparece en cada tarea que el propietario puede asumir directamente, pero lo que no haga él tendrá que pagárselo a alguien".

El ahorro real frente a la compra convencional

La comparación permite aterrizar hasta qué punto la autoconstrucción puede ser una alternativa más barata que comprar una vivienda nueva. Tomando como referencia una vivienda de unos 80 metros cuadrados en Getafe, el coste de una autopromoción podría situarse en torno a los 250.000 euros: unos 145.000 euros por un terreno urbano de referencia, 60.000 euros por la construcción y el resto entre proyecto, licencias y conexiones.

Sobre el papel, la autopromoción podría suponer un ahorro de unos 40.000 a 90.000 euros, aunque se trata de una estimación orientativa. La diferencia puede reducirse o desaparecer si el terreno requiere actuaciones adicionales. Corral es prudente: considera que las casas prefabricadas pueden terminar siendo más económicas, aunque con mayores limitaciones de diseño.

No se trata solo de elegir los azulejos o decidir dónde colocar una ventana. La autopromoción traslada parte del trabajo y de la responsabilidad al propietario. UCI señala que una vivienda autopromovida permite un ahorro de alrededor del 20% o 30% frente a un proceso con promotor y constructora, al eliminar determinados márgenes y gastos.

Qué comprobar antes de lanzarse: terreno, redes y licencias

Antes de comprar una parcela hay que conocer su calificación urbanística y comprobar que es apta para construir. Un terreno barato puede dejar de serlo si necesita obras de urbanización, nuevas conexiones a las redes públicas o actuaciones adicionales. "Si ya se tiene un terreno en una zona que cuenta con infraestructuras urbanas, va a salir más barato", apunta Notenson, portavoz del sector.

Si, en cambio, hay que crear o ampliar infraestructuras, conectar redes o ejecutar actuaciones urbanísticas, la vivienda puede terminar siendo más cara y lenta que una casa terminada. Corral recomienda, después de investigar el proceso, visitar físicamente la casa y comprobar qué se puede hacer realmente en el terreno antes de firmar nada.

UCI insiste en que el desconocimiento es una de las principales barreras. Solo el 6% de los españoles asegura conocer bien los pasos necesarios, mientras otro 14,5% no sabe todavía qué sistema escogería. La autopromoción, además, no es una vía para saltarse la construcción tradicional: el ladrillo y el hormigón siguen siendo la opción que más confianza genera, con un 49% de las preferencias.