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La regularización de migrantes no frena la destrucción de empleo en Galicia tras el verano

La regularización extraordinaria de migrantes no ha impedido la destrucción de empleo en Galicia tras el verano, según los datos de afiliación a la Seguridad Social conocidos esta semana. Comunidades como Galicia, donde la campaña agrícola tira del mercado laboral, encadenan varios meses de caídas, lo que reabre el debate sobre el efecto real de la medida y sobre el modelo productivo estacional.

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(infolibre.es)

Una caída que no frena la medida del Gobierno

Los datos de afiliación publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones reflejan que, pese a que la regularización de migrantes ha incorporado a cientos de miles de trabajadores al sistema, el balance neto en Galicia sigue siendo negativo tras el verano.

La medida, aprobada por el Gobierno para dar de alta a personas que ya estaban trabajando en la economía sumergida, ha sido uno de los ejes de la política laboral de la legislatura. Sin embargo, en territorios con una fuerte dependencia de la estacionalidad, como es el caso gallego, no logra compensar la destrucción de empleo estacional.

El sector agrario, que concentra una parte importante del empleo en Galicia, es especialmente sensible a la campaña de verano, que este año ha sido más corta de lo habitual. La regularización, según fuentes sindicales, ha permitido aflorar empleo sumergido en el sector, pero no ha creado puestos nuevos.

El PP vincula la caída a la campaña agrícola, pero no es la única causa

El Partido Popular ha salido al paso de los datos para atribuir la pérdida de empleo a la estacionalidad de la campaña agrícola, desviando la atención del efecto de la regularización. "El PP quiere hacer ver que todo es culpa de la campaña, pero los datos muestran que la pérdida de empleo se concentra en sectores que no tienen nada que ver con la agricultura", señala una fuente del Ministerio.

En Galicia, la afiliación también cae en la construcción y en la hostelería, sectores que no dependen de la campaña. La construcción, que venía mostrando cierta resistencia, ha perdido afiliados en los últimos meses, mientras que la hostelería, que se beneficia del turismo, también ha visto reducida su plantilla tras el verano.

La realidad es que el mercado laboral gallego muestra una debilidad estructural que va más allá de la estacionalidad. La población activa se reduce, y la tasa de paro, aunque ha bajado, sigue por encima de la media nacional. La regularización, en este contexto, no es una varita mágica.

Desde el Partido Popular, en cambio, se insiste en que la medida "ha generado una bolsa de empleo precario" y que "no ha creado ni un solo puesto de trabajo estable". El partido, que en su momento se opuso a la regularización, ahora trata de rentabilizar los datos negativos.

La regularización, un logro social con efectos limitados

La regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno ha sido celebrada por colectivos sociales y sindicatos como un avance en derechos laborales, al permitir que miles de personas salgan de la economía sumergida y coticen a la Seguridad Social. Sin embargo, el impacto en la creación de empleo es limitado, especialmente en un contexto de desaceleración económica.

En Galicia, según datos del Ministerio, más de 20.000 personas se han beneficiado de esta medida, lo que ha permitido aflorar empleo en el sector agrario, donde la mano de obra extranjera es fundamental. No obstante, estos trabajadores no son un colchón suficiente para frenar la caída estacional.

"La regularización no es una política de empleo, es una política de derechos", explica un portavoz de CCOO. "Lo que falta es un plan de industrialización y de diversificación productiva que genere empleo estable durante todo el año. Mientras no se aborde eso, Galicia seguirá sufriendo estos vaivenes".

El Gobierno, por su parte, defiende que la regularización ha tenido un efecto positivo en términos de cotizaciones y de protección social, y que "sin ella, la caída del empleo habría sido aún mayor".

Un debate que trasciende a Galicia

El caso gallego no es único. Otras comunidades autónomas con una fuerte dependencia de sectores estacionales, como Andalucía o la Comunidad Valenciana, también están viendo cómo la regularización no logra mitigar los efectos del fin de temporada. El debate, por tanto, no es solo local, sino que apunta a un problema estructural del mercado laboral español: la estacionalidad y la baja productividad.

Los datos de afiliación a nivel nacional muestran un crecimiento menor del esperado, y el final del verano siempre trae consigo una corrección. La regularización, en este contexto, es un factor más, pero no el único.

El clima político, con un PP que utiliza el dato para atacar al Gobierno, tampoco ayuda a un análisis sereno. La precariedad laboral, la temporalidad y la falta de inversión en sectores de alto valor añadido son problemas que vienen de lejos y que ninguna medida coyuntural, por sí sola, puede resolver.

Mientras tanto, los trabajadores gallegos siguen pendientes de un modelo productivo que no acaba de despegar. La regularización les ha dado papeles, pero no empleo estable.